La policía local de Gijón sale a la calle y presiona al gobierno para que negocie la carrera profesional

El pasado 1 de febrero, SIPLA y USIPA acordaron en asamblea una serie de acciones sindicales para forzar la revisión de sus condiciones laborales.

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Víctor Guillot
Víctor Guillot
Víctor Guillot es periodista y adjunto a la dirección de Nortes. Ha trabajado en La Nueva España, Asturias 24, El Pueblo de Albacete y migijon.

Reclaman la actualización de la carrera profesional, la actualización del pago de las horas extra y de los complementos variables. Intentan homologarse a la policía municipal de Oviedo. En definitiva, reactualizar el convenio regulador. Es extraño encontrarse a la policía municipal de Gijón concentrada en la Plaza Mayor, pero la imagen, por extravagante que sea, no se escapa de la realidad y este miércoles, tuvo lugar durante la celebración del último pleno del Ayuntamiento. Los policías son también trabajadores, como lo son también los conductores y supervisores de EMTUSA. Unos dentro y otros fuera, exigen derechos laborales. Algo sucede con las estructuras básicas del Ayuntamiento de Gijón.

Es obvio que en el gobierno municipal no hay nadie similar a un Fouché que sea infalible ante el ciudadano, que genere tanto temor tenerle cerca como lejos del poder, capaz de negociar con Dios y con el diablo y, sobre todo, que conozca las entrañas de la administración y las mantenga en perfecto estado de revista . Aquí nadie ha caído todavía en que hay servicios básicos que merece la pena cuidar. Son electoralmente rentables y cohesionan un territorio. Uno es la movilidad. Recuerden: la socialdemocracia en Gijón viaja en autobuses municipales. El otro es la seguridad. Lejos de la realidad, parece que Gijón se sitúa como un territorio desgarrado por los partidos, desordenado, hostil. Y aunque esto no sea así, lo cierto es que no es bueno para el gobierno de coalición tener descontento a los trabajadores de EMTUSA y a la policía municipal. Menos aún a tres meses de unas elecciones. Se diría que Ana González, agraviada bruscamente por unas primarias, busca una salida indecorosa y la entrega del gobierno a su antecesora, Carmen Moriyón, a costa de los suyos. Y estas reflexiones surgen, mayormente, porque no conozco a ningún sindicalista que crea que esto no se puede solucionar sin voluntad política.

Aunque ha trascendido que el gobierno local está dispuesto a negociar con el SIPLA, el comité de empresa plantea acciones sindicales en el horizonte próximo. Movilizaciones en la calle que se irán convocando según avancen las negociaciones planteadas. También se prevén protestas de apoyo a los representantes sindicales los días que tengan reuniones con la administración para negociar el acuerdo regulador. La asamblea de trabajadores acordó también la suspensión de refuerzos y cambios de turnos de trabajo, a excepción de los supuestos de conciliación familiar en el turno que tengan concedido. Como EMTUSA, también dejarán de realizar horas extras. Y quédense con este dato: en su acuerdo, alcanzado el pasado 1 de febrero, los trabajadores apoyaron “rebajar el ritmo de trabajo, intentando, siempre que sea posible, no generar ingresos al ayuntamiento”.

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