Alfredo Canteli: políticas del rencor

El alcalde compensa su déficit de obras e inauguraciones con otro tipo de oferta a su electorado: presentarse como el vengador de las derechas.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

“Aquí solo prosperas si le ríes los chistes al viejo”. Lo dice alguien que conoce bien el bipartito por dentro. El defenestrado Javier Cuesta, concejal de Economía, que rebatió el proyecto de Canteli para perdonar las deudas del fondo suizo que se ha hecho con el fallido centro comercial del Calatrava, es un buen ejemplo de lo que pasa cuando se contradice al alcalde. Poco ha importado su acreditada trayectoria de Cuesta como economista, tanto en el ámbito público como en el mundo de la empresa. El rebelde Cuesta, Javier, se cae de la lista electoral de mayo, mientras el dócil Cuesta, Nacho, se sube a las siglas del PP.

“El talento y la capacidad de gestión es lo de menos, lo importante es caerle bien al viejo” apunta esa misma fuente, que describe al alcalde como un político “soberbio” y “autoritario”, con un fuerte componente de “vanidad personal”. Heredó un equipo lleno de “caunedianos” y “ciudadanos” y ha ido apartando a todo aquel que no sea única y exclusivamente “canteliano”. Y es que con Canteli no valen las medias tintas. Por eso el regidor aprecia a Covadonga Díaz, edil de Festejos y responsable del desangelado San Mateo de 2022, mientras sus relaciones son, cuando menos frías, con José Luis Costillas, cuya labor al frente de Cultura ha cosechado elogios unánimes en el mundo cultural ovetense y asturiano. Tampoco parece que un político de raza como el veterano Gerardo Antuña, con más experiencia municipalista que el resto de miembros del gobierno, vaya a tener acomodo en la lista de 2023. “No se puede servir a dos señores” dice el dicho popular. Y sobre Antuña pesa como una losa su fidelidad a Caunedo. También, según apunta otra fuente, que sea “uno de los pocos que se atreve a llevarle la contraria al alcalde”.

“El talento y la capacidad de gestión es lo de menos, lo importante es caerle bien al viejo”

No ha sido un mandato de obras e inauguraciones. A tres meses de las elecciones Canteli tiene poco que ofrecer a los ovetenses: el kiosko del Bombé, la muralla rehabilitada, pero en mitad de una calle que por alguna extraña razón sigue sin estar peatonalizada, un paso de cebra en la Ronda Sur, la iluminación navideña y una explanada de asfalto en La Florida todavía sin usos… Las palas excavadoras ya trabajan en la glorieta del Vasco, cierto, pero con todo sigue siendo un saldo de gestión más bien pobre. El viejo HUCA en punto muerto, la Plaza de Toros en ruinas, el martillo de Santa Ana ofreciendo una imagen lamentable del casco Antiguo, a escasos metros de la Catedral, el Palacio de los Niños cerrado a cal y canto, el fallido spa de Ciudad Naranco tal y como estaba, el mercado de La Corredoria sin ningún proyecto en el horizonte… En efecto hay un convenio en marcha para La Vega, pero, ¿es una idea popular proponer un plan que destroza el conjunto de la histórica fábrica de armas con una autopista y varias torres?

Manifestación en defensa de La Vega. Foto: David Aguilar Sánchez

En ausencia de logros Canteli puede ofrecer a sus electores venganza. En esto su mandato sí ha sido fértil. Fuera los bancos arcoiris y los chiringuitos, adiós al Bulevar de Santuyano, aunque sea a costa de arriesgar la financiación europea, reapertura del ruinoso hípico cerrado por las izquierdas, bronca con el rector… Hasta un pequeño centro vecinal en Ventanielles molesta a un alcalde que ha hecho de las políticas del rencor su estilo de gobierno.

Los que están en contacto con Canteli dicen que el alcalde está confiado en ganar de calle y que apenas tiene pensado hacer campaña. Considera que tiene la victoria en el bolsillo. En las catacumbas del caunedismo se habla en cambio de que los tracking no son buenos y que la encuesta de Michavila que daba 12 concejales al PP ya quedó muy lejos. El sueño de los marginados del partido es un hundimiento conjunto de Canga y Canteli como paso previo a una posterior noche de cuchillos largos en un Congreso Regional del partido.

¿De haber fugas de votos a dónde irán? A Vox sin lugar a dudas. ¿Y al centrismo? Carlos Suárez, de Foro, ya está trabajando en esa hipótesis con una oferta electoral que tratará de aunar liberalismo económico, modernización tecnológica y ecologismo urbano, asumiendo banderas populares como la defensa de La Vega y del Naranco. Otro que quiere jugar la baza centrista es Luis Pacho, de Cs, que se postula como posible candidato de los últimos mohicanos del partido naranja. Ambos podrían terminar arañando un puñado de votos decisivos cuando se habla de más de un 30% de indecisos. Un escenario incierto y que anima a los aventureros de todo signo a probar fortuna. ¿Volverá Gaspar Llamazares al ruedo? La batalla de Oviedo se decidirá muy probablemente en dos grandes barrios que han quitado y puesto alcaldes en los últimos tiempos: La Florida y La Corredoria.

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