Postigo Abierto, un espacio participativo para el arte y la cultura en Oviedo

Elisa Novo, profesora de danza desde hace 20 años, da luz a una iniciativa para expresiones artísticas diversas que nazcan del propio público.

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Xuan García Vijande
Xuan García Vijande
Comunicador, barman, músico. Redactor musical en Cuarto y mitad.

La calle Postigo Bajo es un lugar extraño. Una calle de paso, un no-lugar. Es oscura, cerrada sobre sí misma. Cualquiera diría que se trata de la periferia de la ciudad, pese a estar a los pies de la muralla que demarca las fronteras del Casco Antiguo. Es en ese anodino punto del mapa urbano de Oviedo/Uviéu donde podemos encontrar una galería de arte, una sala de conciertos —cerrada, eso sí, por obra del Ayuntamiento— o un local autogestionado de la izquierda soberanista.

Ahí fue donde Elisa Novo decidió abrir su academia de danza hace ya dos décadas. “Cuando me instalé aquí, lo de delante era un prostíbulo. Estaba vacío, pero era lo que había dado mala fama a la calle”, nos cuenta Elisa, directora de la Escuela de Danza Elisa y ahora al frente de Postigo Abierto, que ha quedado inaugurado con una presentación bipartita entre la galería Dos Ajolotes y su nueva sede, compartida con la academia de danza, en el número 21.

La primera fase se desarrolló en el espacio de arte Dos Ajolotes, una demostración de la intención de Novo de “generar alianzas con distintos espacios”. “Elisa no tiene un espacio expositivo, pero sí un espíritu colaborativo”, nos relata Pedro García, director de la sala ubicada en la calle Pozos.

Los asistentes experimentaron un espectáculo performático de la bailarina Lydia Areces. Sobre un falso techo, Areces hizo su primer suelo a solas, una performance en la que la artista bailaba ensimismada mientras se daba cuenta, poco a poco, de estar en un escaparate. Una crítica a la sobrexposición de las redes sociales. “Intento escapar, pero no puedo”, añade Lydia. Para Carmen, una asistente del evento, no se trataba de un baile, sino de “una historia que nos contaba con su cuerpo”.

Inauguración del espacio Postigo Abierto
Inauguración del espacio Postigo Abierto | FOTO: Postigo Abierto

El público estaba citado a las 19:30 en el Postigo para el segundo acto de la presentación. La sorpresa de los organizadores fue que a las 19:15 el aforo ya había quedado repleto y se vieron forzadas a dar comienzo a la actividad. En este caso se trataba de una interpretación del texto La espera, editado por el Ateneo Obrero de Gijón en la Colección Zigurat. Mientras el autor, Teo Hernando, recitaba fragmentos, el ya citado Pedro García agujereaba los últimos ejemplares de la obra para finalmente atravesarlos con una barra y soldarlos.

“Cuando anulas la capacidad de abrirse de un libro, este deja de ser un libro para convertirse en una cosa entre las cosas”, dice Hernando, parafraseando a Borges. Entre los dos ejecutaron una performance con la que querían señalar que la cultura es “imprescindible pero innecesaria”. Para Mauro, Elena y Jorge, que rondaban la veintena, el espectáculo fue “imponente y directo”, con un “final inesperado” en el que contrastaron un “inicio pacífico y un final violento”.

El espacio Postigo Abierto pretende cubrir algo poco explotado en Oviedo, convertirse en un “intermedio entre la sala de ensayos y el teatro”. Novo quiere que sea, además, un espacio participativo, donde “las propuestas no siempre tengan que venir de un programador”, sino también desde el público. Para ello, configuran el proyecto en dos patas fundamentales: una física, conformada por la sala, y otra virtual, gestionada por Luis Refusta, y que pretende ser un canal de comunicación.

Este fue el exitoso comienzo de un nuevo proyecto para la ciudad de Oviedo con el que sus gestoras persiguen facilitar un “relevo generacional” en el ámbito cultural. En su diversa programación están previstas actividades como un cuentacuentos infantil, una sesión de cabaret o un concierto de rap. Algo pensado para “que todo el mundo tenga espacio” con independencia de cualquier condición.

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