Los colegios que segregan por sexo se han reducido en un 42% en los últimos años, debido en gran parte a la prohibición de separar en aulas financiadas con dinero público -desde la entrada en vigor en 2021 de la Ley Celaá- y a que muchos de estos centros han optado por conservar la ayuda y cambiar al régimen mixto.
A pesar de ello 51 centros -y no en todas las etapas educativas- siguen con esta práctica en el curso 2022-2023, con Catalunya, Madrid y Andalucía a la cabeza, mientras que en el mismo recuento que hizo esta agencia de noticias en el año 2018-2019 eran 87, un 42% menos en un lustro.
La Ley Celaá establece que los centros sostenidos parcial o totalmente con fondos públicos no pueden separar al alumnado por género, con el objetivo de favorecer la igualdad de derechos y oportunidades y fomentar la igualdad entre hombres y mujeres. En caso contrario, deben optar a ser 100% privados.

No es una prohibición automática, sino que se va aplicando conforme se van renovando los conciertos económicos con las administraciones.
Para sortear este veto, comunidades como la madrileña alargaron los convenios hasta 2028.
La mayoría de los centros que separan por género son de inspiración cristiana o pertenecen a entidades vinculadas a la Iglesia católica como el Opus Dei.
Los colegios del Opus Dei en Asturies han anunciado que se harán mixtos el próximo curso para no perder las ayudas públicas. Desde CCOO denuncian sin embargo que esto solo se cumplirá en infantil, y apuntan a una prórroga al Peñamayor y Los Robles paara “comprar paz social” de cara a las elecciones. Desde el Principado la consejera Lydia Espina ha negado esta acusación.



























