SUATEA contra la educación concertada, separe o no por sexo

El sindicato denuncia que se vuelva a financiar con dinero público a colegios que a través de las "cuotas voluntarias" seleccionan un alumnado de clase acomodada.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

Los centros docentes privados de Asturies podrán solicitar desde este viernes, la renovación de los conciertos educativos para lo que deben firmar una declaración responsable en la que asumen el principio de coeducación y se comprometen a no separar al alumnado por sexo.

Desde SUATEA seguirán oponiéndose a la financiación pública de los colegios del Opus Dei aunque dejen de separar por sexo. “No nos contentamos con que se ponga el horizonte en eliminar los conciertos si hay segregación por sexos. La realidad de la concertada es que, aunque sea mixta, utiliza estratagemas para filtrar al alumnado en función de la clase social, nacionalidad de origen, etnia o necesidades educativas” ha señalado Francisco Rey, de la permanente del sindicato, en declaraciones a NORTES.

Desde SUATEA recuerdan “presentamos un voto particular en el Consejo Escolar en el que se aprobó el nuevo reglamento que permite a estos centros privados adquirir la categoría de «concertados», mostrando una vez más la posición de SUATEA: negamos la mayor. Ni nos gusta este reglamento, ni nos gustará otro, porque nos negamos a que se sigan financiando las escuelas privadas con el dinero público. De esta forma, SUATEA fue el único sindicato que votó en contra de la resolución, mostrando su rechazo frontal y de raíz a la existencia misma de la enseñanza concertada”.

El sindicato denuncia que las “cuotas voluntarias” que, “de formas más claras o más sibilinas terminan formando parte de la mayoría de estos centros, suponen una barrera para la entrada del alumnado más desfavorecido socioeconómicamente. El alumnado con inmigrante con dificultades lingüisticas acaba siempre en la pública, y a los que tienen necesidades educativas especiales les señalan pronto la puerta de salida”.

Pero incluso aunque no hubiera filtrado, seguiría sin haber ningún motivo para no destinar los recursos públicos a la educación pública. El razonamiento es sencillo: los centros públicos que se financien con fondos públicos, los centros privados que lo hagan con fondos privados. El que quiera privada, que se la pague. Si no hay recursos públicos suficientes para asumir a todo el alumnado, lo que habrá que hacer es destinar ese dinero que se emplea en la concertada en aumentar la red pública.

Por último, hay que recordar que muchos colegios mantienen aún el «ideario de centro», ideario que puede interferir no solo con la selección y la cientificidad de los contenidos, sino de los valores cívicos socialmente aceptados que se espera de la enseñanza.

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