“No son pirómanos”, los expertos hablan sobre quiénes queman Asturias

Pese a las acusaciones de piromanía, otros elementos de carácter social estarían detrás de los incendios que asolaron el Principado.

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Xuan García Vijande
Xuan García Vijande
Comunicador, barman, músico. Redactor musical en Cuarto y mitad.

Una pareja de jóvenes salen de un bar en pleno centro de Oviedo/Uviéu. “Se está quemando algo”, dice él. “Se está quemando Asturies”, le responde su acompañante. Es la madrugada del jueves 30 al viernes. En ese momento, las lenguas de fuego arrasan las faldas del Naranco junto a más de un centenar de focos por toda la Comunidad Autónoma, que se ceba con especial ahínco con el Occidente. En varias localidades del Principado el cielo es eternamente rojo, huele a humo y “llueve” ceniza.

Las autoridades autonómicas, en particular el consejero de Medio Rural del gobierno, Alejandro Calvo, han denunciado que esta “oleada” de quemas “sin precedentes” ha sido en gran medida “provocada”. Así lo expresó Calvo en una entrevista concedida a Televisión Española. El presidente, Adrián Barbón, solicitará la declaración de zona catastrófica.

Para la psicóloga Beatriz Cuervo, “no se debería usar el término de piromanía”. Los estudios muestran una prevalencia de la piromanía entre la población de un 1%.  Según su opinión profesional, estaríamos más bien ante un fenómeno de psicología de grupos de personas que ponen sus intereses, económicos o de otra índole, por delante, y hacen “cualquier cosa que haga falta” por lograrlos.

En la misma línea se mueve el psiquiatra asturiano Guillermo Rendueles. Para este médico, hay más de mito que de realidad en la concepción de la piromanía, “una fantasía muy freudiana”. Según su criterio, el perfil “impulsivo” de quienes padecerían esta monomanía incendiaria sería incompatible con la apariencia de “planificación”. Esto serían personas “que quieren quemar algo y lo queman”, algo que tiene que ver más con “la moral que con la psicología”.

Fuentes ganaderas discrepan sobre el señalamiento generalizado que se hace sobre quienes ejercen la actividad. Según estas fuentes, estos incendios los provoca gente “muy organizada” que aprovecha el clima y el viento. “A veces alguien puede quemar rastrojos y se puede escapar”, pero aquí se están prendiendo varios fuego simultáneos en el mismo monte. “Esto es otra cosa”, añaden, ya que en muchas zonas afectadas ni siquiera hay aprovechamiento ganadero.

Este sábado las lluvias han llegado y los focos van sofocando gracias al trabajo incansable de los servicios de extinción.

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