Días de auténtico horror entre el fuego fue lo que vivieron hace una semana los vecinos del concejo de Valdés, donde se calcinaron un total de 16.000 hectáreas de bosques, casas o edificaciones tradicionales como hórreos, paneras o pajares. Fue un auténtico infierno que ahora intentan superar. Con los montes aún humeantes, los turistas han querido mantener sus reservas para esta Semana Santa y venir a disfrutar de un paraíso que ahora es un poco más negro. “No hemos tenido ninguna cancelación a pesar de que los clientes se preocupaban por lo que estaba ocurriendo”, ha explicado el presidente de la Asociación Valdesana de Turismo Rural (AVATUR), Luis Gabriel Suárez Martínez, quien anima a visitar el municipio, “aún tenemos una parte importante del concejo donde se puede disfrutar del paisaje, y puede contrastarse con los lugares arrasados por el fuego. Es una manera de concienciar lo que puede hacer un hombre desalmado”, ha explicado, al tiempo que se muestra optimista con la ocupación del verano, “esperamos que en un par de meses el manto empiece a brotar y este paisaje desolador lo sea un poco menos”.
El propio alcalde de Valdés, Óscar Pérez, invitaba hace unos días a visitar el municipio, para ayudar a la recuperación económica, “la mitad del concejo que no ha sido calcinada va a tirar de la otra mitad hasta que lleguen las ayudas del Principado y del Gobierno de España”, dijo poniendo en valor el pontencial del concejo y enviando un mensaje a los visitantes para que no dejen de venir a Valdés.

Por suerte, esta tragedia no se ha llevado ninguna vida por delante, antes de comenzar los fuegos había 11.089 valdesanos, que siguen sanos y salvos. No fue el caso del joven de 17 años, Vicente Fernandez García, quien el 6 de abril de 1949, perdía la vida en un incendio en la localidad de Lago, en la parroquia de Trevías. Precisamente de “milagro”, tildan los vecinos lo ocurrido en esta oleada de fuegos con la cruz que guarda su memoria en el lugar donde perdió la vida. “Me llamó la atención que estaba todo quemado alrededor, y la cruz y las flores de plástico estaban intactas”, explicaba Lidia Fernández, diputada socialista y vecina de la localidad de San Feliz, quien dio a conocer a través de sus redes sociales esta situación. El joven Vicente Fernández, perdió su vida hace 74 años mientras trabajaba en el monte, “quedó asfixiado por el humo y luego resultó calcinado”, recordaba su sobrina, Inma Fernández, quien aseguraba que estos incendios que le ha tocado vivir “nos provocan malos recuerdos”.
“Mi casa se salvó gracias a los vecinos” explica Clara Braña
Días de mucha reflexión, y sobre todo agradecimiento a aquellos que colaboraron en las labores de extinción: bomberos, militares, policías y sobre todo a vecinos y ganaderos, que trabajaron de manera desinteresada para ayudar a salvar muchos pueblos. “Mi casa se salvó gracias a los vecinos”, explicaba Clara Braña Castro vecina de Enverniego, un pueblo que quedó incomunicado y totalmente rodeado por el fuego. Precisamente en este lugar, una vecina estuvo desaparecida entre las llamas durante más de dos horas, “fui a buscar el ganado y cuando íbamos a salir estábamos rodeados por el fuego, mi marido pudo escapar con las vacas, pero yo no pude e intenté ir por el camino de abajo, pero había fuego por todos lados”, explicaba con lágrimas en los ojos Mari Carmen López González, quien instintivamente se dirigió hacia un pequeño río que hay en el fondo del valle, “fue muy duro atravesar el monte, pero cuando llegue a un prau, me vi a salvo, a pesar de que estaba rodeada de fuego”. Esta mujer espero a que las llamas bajaran de intensidad y pudo salir por un camino hasta lograr conseguir cobertura, “es una experiencia que no se la deseo a nadie”.

El sufrimiento de muchos vecinos ha sido muy duro, por eso es recomendable pedir ayuda a psicólogos profesionales, “los vecinos se siente frustrados y rabiosos y la manera de afrontarlo es intentar reconstruir entre todos”, explicaba la psicóloga Elia Frías Moreno, quien asegura que “psicológicamente está afectando mucho por esa sensación de frustración en la que no entendemos los porqués”. Muchos son los afectados que deberán superar este trauma, tal y como lo hicieron varios ganaderos, que resultaron heridos por el humo, con conjuntivitis e infecciones en los ojos a causa del humo, llegando uno de ellos a quemarse, “me saltó una chispa en un ojo”, explicaba el ganadero Víctor Fernández Cano, quien aseguro que, “pase bastante dolor toda la noche, pero tenía que ayudar”. Al día siguiente fue al médico y le comunicaron que tenía el interior del ojo quemado, una situación de la que ya está plenamente recuperado.

La recuperación de los montes es algo esencial tras estos incendios que arrasaron con más de cien millones de euros en madera, “esperemos que la administración sea ágil con los permisos para que las empresas madereras entren en el monte a cortar la madera, para facilitar posteriormente que pueda rebrotar en la mayoría de las zonas”, ha explicado Gabino Parrondo, ingeniero técnico forestal, quien detalló que la mayoría de los bosques del concejo “tenían un plan forestal y estaban bien gestionados”. Ahora toca esperar a los brotes verdes, para poder palpar una recuperación que ya empieza a notarse en el concejo, de echo una parte importante de la red de fibra óptica calcinada ya está siendo sustituida, y desde el Ayuntamiento valdesano, empiezan a recuperar la normalidad poniendo en funcionamiento nuevas infraestructuras como el área de autocaravanas de Luarca o la nueva pista de padel de Trevías.






























