“Hay un pequeño sector que quiere eliminar del ecosistema asturiano a la ganadería extensiva”

"Identificar la naturaleza como naturaleza sin seres humanos es falso", afirma Xuan Valladares, portavoz de Asturias Ganadera.

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Ismael Juárez Pérez
Ismael Juárez Pérez
Graduado en Periodismo. Ha escrito en La Voz de Avilés, Atlántica XXII, El Norte de Castilla y El Salto. Fue coeditor y redactor en la revista de cortometrajes Cortosfera.

“Soy ganadero, doctor en Ecología Humana y circunstancialmente concejal en Llanes.” Así quiere, por ese orden, que se le presente a Xuan Valladares, portavoz de Asturias Ganadera. Reconoce que lleva unas semanas de mucho trabajo en su propia empresa ganadera, pero también por las decenas de entrevistas que ha tenido que hacer a partir de los incendios de las últimas semanas. Cuando NORTES le contactó acababa de leer ese mismo día la entrevista que esta misma publicación había hecho al biólogo Alfredo Ojanguren y que como deja claro, le indignó por la utilización que, según él, hace de “medias verdades”, de la “ciencia de forma parcial” o incluso de “mentiras”. Una conversación larga, afable, pero firme, Valladares responde a Ojanguren, al tiempo que afirma que es necesario que “la gente de ciudad reflexione y entienda a la gente del medio rural.”

¿Hay enfado entre los ganaderos por verse señalados ante los incendios que se han producido en Asturias las últimas semanas?

Por supuesto. Hay bastante indignación. Es necesario puntualizar en primer lugar que hay una gran diferencia, tanto en las causas como en los efectos económicos como ecológicos, entre las quemas ilegales y los incendios forestales. Se mete todo en un saco y con eso se confunde mucho a la población y se manipulan las estadísticas.

¿De qué forma entiende que se manipulan las estadísticas?

Una vez establecida la diferencia entre una quema ilegal y un incendio forestal hay que saber que una quema ilegal es aquella que quema pequeñas zonas de matorral. Hay que saber que efectivamente existe una cultura del fuego, a pesar de que hay quien no considera a la antropología como una ciencia, donde se siguen una serie de criterios razonables utilizando esa herramienta que es el fuego y donde se queman pequeñas camperas entre matorral. Es cierto que en un pequeño porcentaje algunas de las quemas ilegales puede estar relacionado con el histórico equilibrio entre matorral y pastizal. Ese tipo de quemas tiene una media de dos o tres hectáreas. Si metemos a esto en el mismo saco de los verdaderos incendios pues a lo mejor hay 100 pequeñas quemas de dos hectáreas y un incendio de un bosque de 1000 hectáreas y otro similar. Tú sumas y hay 102 incendios. Luego de las pequeñas se infiere que tuvieron origen ganadero y al final de 102 incendios 100 fueron de causas ganaderas. Es manipular la realidad. Hubo solo dos incendios y 100 quemas ilegales.

¿Por qué entiende que podría darse esa supuesta manipulación de las estadísticas?

Hay un pequeño sector de la población, pero muy ruidoso que realmente quiere eliminar de la ecuación del ecosistema asturiano a la ganadería extensiva. Eso es algo que desde los principios ecológicos no es sostenible porque desde la última desglaciación ha habido pastoreo. El que ve los ecosistemas sin seres humanos, está mintiendo. Tal vez porque no siente parte del ecosistema o incluso se autorreconocen como “ecologistas de sillón urbanita”. Pero los que vivimos en el territorio tenemos que vivir en la ecuación. Igual que la presencia de los elefantes en la sabana altera mucho el ecosistema, nosotros, los seres humanos, también dejamos nuestra impronta. Pero eso no quiere decir que sea lícito sacarnos de la ecuación de un ecosistema. Hay que decir que con la ciencia también se puede manipular para ponerla al servicio de una ideología.

“El que ve los ecosistemas sin seres humanos, está mintiendo”

¿Crees que la cultura del fuego que antes ha mencionado, y que se debate estos días, es incompredida?

Está científicamente demostrado que existe una cultura del fuego, eso es una obviedad, existe debido a una gestión ganadera del territorio desde hace miles de años. Entendamos que la antropología también es una ciencia. Solo la idea irreal de un planeta sin humanos puede excluir la cultura de las poblaciones que habitan un territorio. Hay que entender que el fuego como herramienta existe, que es respetable y que hay que adecuarlo a la realidad del siglo XXI. Para mantener el equilibro se necesita esa gestión. Lo dice la ciencia. El investigador Pablo Manzano, de la Universidad de Helsinki y del Centro Vasco de Cambio Climático o Juan Busqué Marcos, investigador en el Centro de Investigación y Formación Agrarias (CIFA) en Cantabria reconocen la enorme importancia que tienen los ecosistemas silvopastoriles donde la ganadería extensiva es la clave fundamental del territorio. O Virginia Carracedo Martín de la Universidad de Cantabria que nos habla del fuego y sus implicaciones antropológicas e históricas.

No soy un humanista rancio, pero a las personas que idealizan los ecosistemas quitando al ser humano, les diría que el hecho es que existimos ocupando el territorio. Identificar la naturaleza como naturaleza sin seres humanos es falso, eso sí que es acientífico. Pueden existir esos ecosistemas en algunas pequeñas partes del mundo, pero mayoritariamente el territorio en este planeta está manejado. Tenemos el privilegio de una forma de manejo que si vuelve un poco a como funcionaba la dinámica ecológica hace cuarenta años, donde había un verdadero equilibrio ecológico contando con los seres humanos y sus ganados como parte de la ecuación, tendríamos un modelo de gestión del territorio maravillosa.

Xuan Valladares. Foto: Alisa Guerrero

Hay que partir de esa realidad científica. El ser humano tiene necesidad de usar el territorio y apostando por las mejores resulta que la que está tan defenestrada, la ganadería extensiva en Asturias, es una de las mejores que existen en el mundo. Y esto es así porque genera unos ecosistemas en diversificado que fomenta la biodiversidad. Y esto no tendría por qué ser obligatorio. Se pueden generar ecosistemas más biodiversos.

El ecologismo argumenta que la PAC favorece el incremento de incendios por incentivar explotaciones solo de vacuno en territorios donde tradicionalmente eran de oveja y cabra. ¿Está de acuerdo?

Eso es verdad. Una de las luchas que tenemos claro de cómo funcionan estos ecosistemas es la necesidad de recuperar la reciella, es decir, el ganado ovino o cabrío. Es fácil de entender. El ganado menor castiga más los bloques de matorral. Tampoco hay que entender a los matorrales como suciedad, es un ecosistema muy pobre.

Yo llevo pidiendo un plan para recuperar la reciella mucho tiempo, pero la administración no quiere hacer nada, entre otras cosas, porque el ganado menor tiene muchos problemas para convivir con la fauna salvaje por lo que parece que el plan fuera para que la reciella desaparezca del todo a pesar de que la clave ecológica de nuestro sistema pastoril es el ganado menor. Se necesita defenderlo más para que pueda ser dominante en nuestros montes. Eso conseguiría que hubiera menos necesidad de desbroces y quemas controladas.

Por lo que cuenta hay puntos en común con el ecologismo. ¿Por qué cuesta tanto trabajo que se pongan de acuerdo?

Deberíamos ser aliados. Cuesta trabajo por determinadas líneas rojas, por ejemplo, el control sobre los depredadores. Esto es algo esencial en la ganadería extensiva. No vale con los vallados o los mastines. Entendemos que tiene que haber control sobre los depredadores. Y esas líneas rojas son difíciles de saltar porque además son muy representativas de lo que cada uno defiende. Esa polarización evita el consenso.

No podemos estar de acuerdo con argumentos como los postulados de Alfredo Ojanguren, que son ingenuos o, si se quiere, idealistas, donde se piensa en un mundo sin humanos y utiliza una ciencia de forma parcial para lo que entiende debe ocurrir.

“Ganaderos y ecologistas entendemos que los espacios boscosos están mucho mejor con caducifolios autóctonos que con eucalipto”

Pero con los ecologistas razonables que entienden que pueden existir esos manejos del fuego históricos y entienden el valor de los desbroces, deberíamos llegar a un consenso. Estos ecologistas entienden el manejo sostenible del territorio que genera cultura, con lo que se lucha contra la despoblación, y están a favor de una ganadería extensiva responsable. Otro punto de convergencia entre ganaderos y ecologistas es que los dos entendemos que los espacios boscosos están mucho mejor con caducifolios autóctonos que con eucalipto. Los que tenemos prado junto a eucaliptos sabemos que aunque lo abones no te da nunca mucha hierba. El eucalipto seca mucho el suelo y los manantiales. En definitiva, debería ser más fácil encontrar suficientes puntos en común entre ecologistas y ganaderos para hacer en algunos aspectos una batalla conjunta.

¿Por qué desde Asturias Ganadera se oponen a que se introduzcan los acotamientos tras un incendio?

La base lógica por la que el ecologismo cree que son buenos los acotamientos es porque dan por hecho que los incendios son culpa de la ganadería . También piensan que si el ganadero no puede usar el territorio quemado durante unos años, no le puede sacar un rendimiento, así que nadie quemará el monte. Esa simplificación parece lógica, pero ya se demostró que es falsa. Durante varios lustros hubo acotamientos y el problema de los incendios existió en ese tiempo también. No funcionó ni va a funcionar como medida disuasoria. Es un castigo infantil donde además pagan justos por pecadores. Por no hablar de que ecológicamente es contraproducente porque cuando ese terreno esté lleno de matos se volverá a quemar otra vez, ya sea por un rayo, por una negligencia o por aquellos que simplemente quieren hacer daño y que no son ganaderos. Cuanto más se retarde la recuperación del matorral en cada área será mejor. Y lo que más retrasa el desarrollo del matorral es la presencia de ganado, por no hablar de que este mejora el suelo con las deposiciones.

Ante la posibilidad de cambiar la Ley de Montes, ¿sois optimistas con lo que se puede llegar a proponer?

Los ganaderos no contamos para esas modificaciones que dicen que se van a hacer aunque algunos digan que los ecologistas pintan menos que nosotros. Desde la administración se mueven por presiones, pero sobre todo por votos. Esperanzas no tengo muchas. Desgraciadamente el voto es más urbano que rural, por lo que cada vez pesan más las tesis urbanas. Lo malo es cuando desde estas posiciones, cuando no hay conocimiento de lo que ocurre en el medio rural, los urbanitas toman decisiones. Es como si yo tomara decisiones logísticas sobre un hospital de Oviedo.

Por eso es importante lo que estáis haciendo desde NORTES, dar una información diversa, que la gente lea los diferentes argumentos, que piense por sí misma, que el urbanita informado pueda estar del lado de lo que necesita el medio rural de verdad. Tal vez si la opinión pública nos entiende y con ello la demoscopia, que es el criterio con el que toman decisiones en la administración, se nos tome en cuenta.

Xuan Valladares. Foto: Alisa Guerrero

Sin ayudas, ¿la ganadería es viable en Asturias?

No, ahora mismo no. Lo que recibimos es para subvencionar la cesta de la compra de Alfredo Ojanguren y del resto de ciudadanos porque con las ayudas lo que se consigue es controlar un poco los precios. Sin esas subvenciones tendríamos que vender más caro y probablemente la gente más humilde no tendría dinero para comer carne. Hay que tener mala fe para subrayar que un treinta y cinco de nuestras rentas proceden de las ayudas, como hizo en la entrevista que os concedió. Un sistema económico viciado como el que tenemos obliga a hacer estas cirugías económicas para hacer viables algunos sectores como muchas fábricas, los eólicos, además de la ganadería.

A mí no me gustan las subvenciones. Preferiría que nos pagaran lo que es justo, entre otras cosas, porque seríamos más libres y podríamos morder la mano… (hace una pausa y continúa con una sonrisa irónica) que no nos da de comer. La soberanía alimentaria es un bien común de un nivel indiscutible. Si solo hubiera subvenciones para un sector, debería ser para el campo, para que se siguieran produciendo alimentos. Hacer depender nuestra alimentación de terceros países sería una barbaridad.

Entiendo que la entrevista de Alfredo Ojanguren no le gustó.

Hay cosas que dice que son ciertas, pero las descontextualiza y las usa de forma sofísticamente. Él dice, por ejemplo, que en el caso asturiano los sistemas juveniles evolucionarían hacia un bosque maduro, sin ganadería y sin desbroces. Sí, claro, todo podría ser una maravillosa selva atlántica. Honestamente, me encantaría poder verlo desde la luna. Pero la realidad es que estoy aquí y tampoco me disgusta el mosaico de bosques autóctonos con pastizales y vacas. Está retorcida esa interpretación que habla de la fragmentación y del mosaico como algo malo. Depende del caso que se coja, se puede hablar de fragmentación o mosaico con sus virtudes o defectos. La simplificación para dar un mensaje más fácil es torticera. Porque en esa situación ideal, ¿dónde ponemos a los asturianos? ¿No producimos alimentos y nos vamos a vivir todos al piso de Alfredo Ojanguren?

¿Hay más cosas que le gustaría responder?

Eso de decir que es acientífico afirmar que los mosaicos maximizan la biodiversidad es mentira. Claro que es científico. Además, en Asturias tenemos unas cuantas masas forestales de más de mil hectáreas que nadie pretende fragmentar. Cabrían más bosques autóctonos, manejados y no manejados, en parte de esa superficie matorralizada con poca vocación de pasto y en superfice ocupada actualmente por plantaciones forestales de pino y eucalipto. Aunque hay autores como los que mencioné antes que lo confirman, no hace falta ser biólogo para entender que en un bosque se implantarán unas especies, pero en un mosaico se implantarán otras. Se diversifica muchísimo, los insectos y las aves. De hecho, la Sociedad Nacional de Ornitología tiene clarísimo la importancia de los ecosistemas abiertos y que están abiertos por un manejo humano. Si los Picos de Europa es una de las zonas de la Europa atlántica más diversas en mariposas, por ejemplo, es debido a la ganadería extensiva.

¿Algo más?

En un mundo humanizado, la biomasa es un recurso más. Y es mejor utilizar recursos sostenibles y reciclables que seguir quemando petróleo. Dice que la biomasa se quema y echa CO2. Aquí Ojanguren hace también trampa con la ciencia. Es muy diferente el ciclo del carbono cuando se quema vegetación de cuando se quema un combustible fósil. El CO2 malo y que está resultando alarmante en el mundo global es el que viene de los combustibles fósiles, el que usamos en las motos y en los coches.

¿Qué opina de la afirmación de Ojanguren de que “a los ganaderos sí se les deja quemar”?

Técnicamente la ley te deja un cauce para que se pueda quemar, pero, obviamente, es insuficiente. En el Pirineo francés, en un superficie similar, el número de quemas controladas fueron de 20.000. Aquí fueron 300. Se deja quemar, sí, pero es insuficiente. Insisto, si recuperamos la reciella, limpiamos un poco el monte, y se deja llevar a cabo esa cultura del fuego, con el marco legal que sea, sí podemos recuperar ese equilibrio en lo que es el ecosistema dominante en la montaña asturiana que es el silvopastoril.

Una última pregunta: ¿la foto de la vaca asturiana en el campo que nos están vendiendo es una imagen real?

Claro que existe. Es la mayoría de la ganadería asturiana. Es torticero y mentira decir lo contrario. Haces las cosas bien y dicen esto, eso fastidia. Si tú compras ternera asturiana tienes una garantía total de que ese xatu nació libre o pastó libre, o las dos cosas, y mamó como mínimo durante seis meses, que es cuando solemos destetar. ¿Sus último tres o cuatro meses pudieron estar en un recebo? Sí, pero eso no desvirtúa la foto. Yo se donde nace, donde come, donde se reproduce y donde muere mi ganado. Claro que existe.

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