La semana pasada se confirmó lo que ya era conocido por todo el mundo: tres concejales del Grupo Municipal de Ciudadanos daban el paso al Partido Popular. Se trata de Nacho Cuesta, teniente de alcalde y responsable de urbanismo, José Luis Costillas, edil de cultura y presidente de la Fundación Municipal de Cultura por delegación del alcalde, y Lourdes García, concejala delegada de Educación. Cuesta, además, había ostentado la dirección de la formación naranja en el Principado mientras germinaba la idea de que este aceptara la propuesta de Alfredo Canteli para acompañarle en la lista municipal de los populares.
La operación no ha sido impulsiva, se gestó durante un largo tiempo, y los tiempos estuvieron medidos. Las dos partes implicadas debían esperar al último momento, ante la opción de que las cosas se les pusieran en contra y perdieran el control del Pleno. Esta posibilidad, no obstante, parecía lejana para muchas personas, ya que esperaban que Hugo Huerta, concejal no adscrito tras su salida de Vox, apoyara o, al menos, no entorpeciera la labor del gobierno, al igual que Cristina Coto.
Este miércoles, el Consistorio se reunió en sesión extraordinaria para reorganizarse tras la salida del grupo de Ciudadanos de los concejales tránsfugas, que se quedaría solo con su portavoz y candidato a alcalde, Luis Pacho, y Alfonso Pereira. Se deben decidir algunos extremos y, aunque ya no quedan sesiones ordinarias hasta la celebración de los comicios, sí pueden ser convocadas sesiones extraordinarias por motivos de urgencia o cuestiones sobrevenidas si así lo estiman conveniente el presidente, esto es, el alcalde, o una cuarta parte de los miembros de la Corporación.
La sorpresa saltó cuando, con el pleno casi terminado, las cosas no salieron como los de Canteli esperaban. Dos enmiendas fueron introducidas, una para reducir el tiempo de intervención de los concejales tránsfugas, y otra en la que se exigía que el alcalde instara a Costillas a abandonar la presidencia de la FMC. Tras contarse los votos, el Partido Popular se vio en minoría por primera vez en los cuatro años de mandato. En frente tienen catorce manos levantadas: las de los grupos socialista, Somos Uviéu, Ciudadanos y Vox.
Ahora, la oposición tiene una herramienta a su disposición que les permitirá marcar la agenda política del Ayuntamiento en pleno periodo electoral. Para ello, están obligados a colaborar y coordinarse, ya que, aunque solo necesiten siete firmas para solicitar la convocatoria de un pleno, no pueden permitirse no tener atados cada uno de sus apoyos. Es un periodo crítico al que los partidos llegan con fracturas internas y diferencias mayores o menores entre ellos, pero solo en la unión existe una posibilidad de victoria, sea cual sea esta.
¿Estaremos ante una nueva oportunidad perdida de la oposición y la izquierda, o sabrán coger esta ola levantada por Canteli y Cuesta?



























