Rodrigo Cuevas: “Taba pendiente una fiesta así por Rambal”

Cientos de vecinos de Xixón asistieron al homenaje al artista, símbolo de Cimavilla y de la libertad, inmortalizado con una estatua.

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María Cidón
María Cidón
Es periodista

Asesinado hace 47 años, Alberto Alonso Blanco, más conocido como Rambal, tendría ahora 94, recordaban su hermana Rosi Alonso y una de sus grandes amigas, Ida Sánchez “La Tabarica”, minutos antes de desvelar la escultura ubicada en el lugar donde se hizo famoso, la plaza del Llavaderu de Xixón.

El artista, el que alegraba a todos, el maricón, el transformista, al que todos querían, dentro y fuera del  barrio, el que no se escondía y que siempre estaba dispuesto a echar una mano en el vecindario. Así lo recuerdan quienes lo conocieron en vida, un recuerdo que ya es parte también de la memoria del vecindario.

“Era una persona muy cariñosa, muy respetable, no se metía con nadie, limpio como los chorros del oro y nunca faltó a nadie…”, expresó Rosi, emocionada, al recordar a su hermano, mientras agradecía constantemente a todas las personas por acudir al acto. “Y el barriu entero lu quería, y quien no era del barrio también”, expresó La Tarabica.

Rambal se hizo famoso en Xixón por su arte y su gracia natural, un personaje humilde que alegraba al vecindario de día, mientras lavaba y bailaba en la plaza al llegar el circo ambulante; o en las noches cuando se transformaba y se ponía sus disfraces. Siendo él mismo, sin ocultarse, demostraba una valentía que desafiaba a las normas que imponía el régimen franquista.

Inauguración de la estatua. Foto: David Aguilar Sánchez

“Muchos lo llamaban maricón con el sentido de ofender, entonces él decía: si todos los pájaros volasen de día, en España sería siempre de noche. Y también decía que había más hombres machos maricones, que de nacimiento”, comentaba con orgullo Rosi.

Hace años que los vecinos y vecinas de Cimavilla querían homenajear por todo lo alto a Rambal. Por fin, este 22 de abril lo consiguieron con un acto que reunió a cientos de personas en la plaza del Llavaderu (oficialmente del periodista Arturo Arias), mientras en el centro, se desvelaba la escultura obra de Miguel Arrontes, quien se inspiró en una fotografía del famoso vecino con un cubo de ropa para lavar.

“Taba pendiente una fiesta así por Rambal”, dijo el artista Rodrigo Cuevas durante el homenaje. “Es guapísimo que esté tan vivo entre la gente. Este homenaje ye para dar el lugar a la gente que nunca lo tuvo, a una persona humilde de un barrio humilde. No hay que hacer cosas grandísimas para ser un referente. Simplemente tener una vida que pueda ser transformadora para los demás”, comentó el artista y autor de la canción “Rambalín”.

Asistentes al acto. Foto: David Aguilar Sánchez

Las autoridades locales se sentaron a un lado y en medio, un grupo de vecinos y amigos de Rambal: La Tarabica, las cigarreras Tere y Lulú de Cacharel; Marino, Jacinto “El Mono”; Jacinto El Zagalu y Óscar Peñas, que ni siquiera pudo hablar de la emoción; mientras el resto, conducidos por Rodrigo Cuevas, cantaban con el público y compartían recuerdos y anécdotas entrañables de su querido “Rambalín”.

Alrededor de la nueva escultura, batucada de adultos y niños, desfile y concurso de disfraces. Todo el barrio volcado en las actividades organizadas por la Asociación de Vecinos y Vecinas de Cimavilla para este homenaje que, que según resume su presidente, Sergio Álvarez,  es “una defensa hacia el cariño y el amor sin importar nada más, eso es lo que triunfa hoy”. Pero quien también reconoce que es un “triunfo colectivo, una cadena que empieza hace mucho años con la transmisión de los valores, con las experiencias y lo que nos cuentan nuestros mayores. Hoy vemos la relevancia que tiene seguir defendiendo estos valores. Es importante que nadie se sienta discriminando en ninguna parte. Todos estamos aquí para construir comunidad”.

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