El cambio climático está obligando a repensar nuestro modo de vida y también nuestras ciudades. El urbanismo del siglo XXI tendrá necesariamente que disminuir no sólo el tráfico de vehículos privados, sino romper también la tendencia de las ciudades a aislarse de la naturaleza y convertirse en “islas de calor” que retienen las radiaciones solares en el hormigón y otros materiales de construcción, elevando así la temperatura.
A nivel de europeo la estrategia sobre biodiversidad para 2030 insta a las ciudades que tengan al menos 20.000 habitantes a elaborar planes de renaturalización tales como restauración de ríos, creación de bosques urbanos, jardines accesibles ricos en biodiversidad, granjas urbanas, calles arboladas…
Corredores verdes y ríos renaturalizados
En ciudades españolas Vitoria-Gasteiz supone quizás el caso más avanzado con su anillo verde que une diferentes espacios rurales y naturales de la capital vasca a través de sendas peatonales y ciclistas. Iniciado en los años 90 del siglo XX y con más de 600 hectáreas de extensión, es uno de los más completos de España y de Europa.

Barcelona, que en 2020 aprobó una Declaración de Emergencia Climática, ha puesto en marcha una batería de actuaciones para aumentar las hectáreas verdes, desplegar supermanzanas (superillas) y ejes verdes que contribuyan a disminuir el calor, aumentar el espacio público para los peatones y mejorar la calidad del paisaje urbano.


El río Besòs, tras dejar atrás su etapa de “cloaca” de Barcelona se ha reconvertido en parque fluvial de referencia, y sus aguas, antaño tan contaminadas, ahora contribuyen a paliar la grave sequía mediante una planta potabilizadora que la Generalitat ha ampliado.
También en Madrid los proyectos de restauración del Manzanares han logrado una rápida recuperación de la flora y la fauna de un río que hasta hace poco era algo más parecido a un canal.


En Valencia está proyectado un nuevo corredor verde que complementará el Jardín del Turia, de 1986, con casi 10 kilómetros de longitud, y que discurre por el antiguo cauce del río, desviado del centro tras la gran riada que en 1957 acabó con la vida de más de 80 personas.
La propuesta de este nuevo corredor, que confluirá con el Jardín del Turia, incluye diversidad de paisajes que reproducen masas forestales, espacios agrícolas, zonas verdes vinculadas al agua y vías rápidas que conectarán, en quince minutos, de forma peatonal o con movilidad sostenible barrios y pueblos de la zona sur con la futura estación central.


En la comarca de Pamplona se ha recuperado el Parque Fluvial del Arga, con más de 35 kilómetros de recorrido en sus orillas.

¿Y en Asturies qué?
También en las ciudades asturianas con diferentes ritmos se está abriendo el debate sobre la renaturalización urbana. En el Ayuntamiento de Xixón PSOE e IU impulsaron proyectos como la recuperación del Piles, que obtuvo financiación del Estado, y la peatonalización y remodelación del Muro. Sin embargo, ambos planes han chocado con fuertes resistencias sociales que han acabado con su judicialización, llegando incluso a dar marcha atrás al corte del tráfico en la fachada marítima.


Otro de los temas pendientes en la ciudad más poblada de Asturies es el futuro del llamado Solarón. Desde Podemos y Foro se han apoyado las reivindicaciones vecinales para transformar el suelo ocupado anteriormente por la estación y las vías de tren, en un gran parque.

En Oviedo/Uviéu el gobierno del PP y Cs paralizó los proyectos del tripartito de izquierdas para convertir la entrada a la capital asturiana en un bulevar. Tanto desde el PSOE, como Podemos, IU y Foro se han lanzado propuestas para que la ciudad gane espacios verdes. Desde el PSOE se ha defendido la creación de un gran corredor verde desde el Palacio de los Deportes hasta el HUCA, Foro ha propuesto una ampliación del parque de Santuyano, y tanto Podemos como IU han hablado de conectar a través de un anillo verde los diferentes espacios rurales y naturales ovetenses.

En las cuencas mineras Mieres ha dado un fuerte impulso a la renaturalización de su paisaje urbano con la transformación de un parking en el parque de La Mayacina.



En Llangréu colectivos ciudadanos como el Conceyu pola Transición Xusta y fuerzas como IU y Podemos defienden una recuperación de las riberas del río Nalón a través de los fondos para la transición ecológica destinados a las comarcas afectadas por la descarbonización.



























