Renaturalización o barbarie

La tendencia a recuperar ríos y reintroducir vegetación y arbolado, avance en las ciudades a pesar de las fuertes resistencias a estos proyectos.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

El cambio climático está obligando a repensar nuestro modo de vida y también nuestras ciudades. El urbanismo del siglo XXI tendrá necesariamente que disminuir no sólo el tráfico de vehículos privados, sino romper también la tendencia de las ciudades a aislarse de la naturaleza y convertirse en “islas de calor” que retienen las radiaciones solares en el hormigón y otros materiales de construcción, elevando así la temperatura.

A nivel de europeo la estrategia sobre biodiversidad para 2030 insta a las ciudades que tengan al menos 20.000 habitantes a elaborar planes de renaturalización tales como restauración de ríos, creación de bosques urbanos, jardines accesibles ricos en biodiversidad, granjas urbanas, calles arboladas…

Corredores verdes y ríos renaturalizados

En ciudades españolas Vitoria-Gasteiz supone quizás el caso más avanzado con su anillo verde que une diferentes espacios rurales y naturales de la capital vasca a través de sendas peatonales y ciclistas. Iniciado en los años 90 del siglo XX y con más de 600 hectáreas de extensión, es uno de los más completos de España y de Europa.

Mapa del anillo verde.

Barcelona, que en 2020 aprobó una Declaración de Emergencia Climática, ha puesto en marcha una batería de actuaciones para aumentar las hectáreas verdes, desplegar supermanzanas (superillas) y ejes verdes que contribuyan a disminuir el calor, aumentar el espacio público para los peatones y mejorar la calidad del paisaje urbano.

Una de las calles peatonalizadas y en las que se ha introducido vegetación en Barcelona. Foto: Ayuntamiento de Barcelona.
Una de las “superillas” de Barcelona.

El río Besòs, tras dejar atrás su etapa de “cloaca” de Barcelona se ha reconvertido en parque fluvial de referencia, y sus aguas, antaño tan contaminadas, ahora contribuyen a paliar la grave sequía mediante una planta potabilizadora que la Generalitat ha ampliado.

También en Madrid los proyectos de restauración del Manzanares han logrado una rápida recuperación de la flora y la fauna de un río que hasta hace poco era algo más parecido a un canal.

La renaturalización del Manzanares.
Vista panorámica del Manzanares. Foto: RTVE.

En Valencia está proyectado un nuevo corredor verde que complementará el Jardín del Turia, de 1986, con casi 10 kilómetros de longitud, y que discurre por el antiguo cauce del río, desviado del centro tras la gran riada que en 1957 acabó con la vida de más de 80 personas.

La propuesta de este nuevo corredor, que confluirá con el Jardín del Turia, incluye diversidad de paisajes que reproducen masas forestales, espacios agrícolas, zonas verdes vinculadas al agua y vías rápidas que conectarán, en quince minutos, de forma peatonal o con movilidad sostenible barrios y pueblos de la zona sur con la futura estación central.

Jardín del Turia.
Infografía del nuevo corredor verde, que confluirá con el Jardín del Turia.

En la comarca de Pamplona se ha recuperado el Parque Fluvial del Arga, con más de 35 kilómetros de recorrido en sus orillas.

Parque fluvial del Arga. Foto: Navarra Turismo

¿Y en Asturies qué?

También en las ciudades asturianas con diferentes ritmos se está abriendo el debate sobre la renaturalización urbana. En el Ayuntamiento de Xixón PSOE e IU impulsaron proyectos como la recuperación del Piles, que obtuvo financiación del Estado, y la peatonalización y remodelación del Muro. Sin embargo, ambos planes han chocado con fuertes resistencias sociales que han acabado con su judicialización, llegando incluso a dar marcha atrás al corte del tráfico en la fachada marítima.

Infografía del nuevo Piles.
Acción en defensa del muro peatonal y ciclable. Foto: Javier Lorbarda

Otro de los temas pendientes en la ciudad más poblada de Asturies es el futuro del llamado Solarón. Desde Podemos y Foro se han apoyado las reivindicaciones vecinales para transformar el suelo ocupado anteriormente por la estación y las vías de tren, en un gran parque.

Solarón. Foto: David Aguilar Sánchez.

En Oviedo/Uviéu el gobierno del PP y Cs paralizó los proyectos del tripartito de izquierdas para convertir la entrada a la capital asturiana en un bulevar. Tanto desde el PSOE, como Podemos, IU y Foro se han lanzado propuestas para que la ciudad gane espacios verdes. Desde el PSOE se ha defendido la creación de un gran corredor verde desde el Palacio de los Deportes hasta el HUCA, Foro ha propuesto una ampliación del parque de Santuyano, y tanto Podemos como IU han hablado de conectar a través de un anillo verde los diferentes espacios rurales y naturales ovetenses.

Parque Purificación Tomás. Foto: Iván G. Fernández

En las cuencas mineras Mieres ha dado un fuerte impulso a la renaturalización de su paisaje urbano con la transformación de un parking en el parque de La Mayacina.

Antiguo parking de La Mayacina.
Parque de La Mayacina. Foto: David Aguilar Sánchez
Parque de La Mayacina. Foto: David Aguilar Sánchez

En Llangréu colectivos ciudadanos como el Conceyu pola Transición Xusta y fuerzas como IU y Podemos defienden una recuperación de las riberas del río Nalón a través de los fondos para la transición ecológica destinados a las comarcas afectadas por la descarbonización.

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