¿Qué ha pasado en la Dirección General de Igualdad de Asturias?

El caso de acoso laboral denunciado por trabajadoras del Instituto Asturiano de la Mujer es un asunto complejo donde se cruzan tres vertientes: el drama personal, la complejidad administrativa y las decisiones políticas

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Ismael Juárez Pérez
Ismael Juárez Pérez
Graduado en Periodismo. Ha escrito en La Voz de Avilés, Atlántica XXII, El Norte de Castilla y El Salto. Fue coeditor y redactor en la revista de cortometrajes Cortosfera.

Este reportaje no es primicia. La denuncia de unas trabajadoras contra la Directora General de Igualdad Nuria Varela ante Inspección de Trabajo por acoso laboral es algo que ya ha contado con la atención de algunos medios asturianos de forma intermitente. No obstante, en el periodismo muchas veces ocurre que las noticias destacan durante algunas jornadas para luego desaparecer ante la avalancha de informaciones a pesar de que los dramas e interrogantes persisten.

Este reportaje tiene una vertiente personal, el drama sufrido por unas trabajadoras que denuncian haber sido víctimas de acoso laboral y donde hasta diez de ellas se han dado de baja por ansiedad o depresión, y algunas otras pidieron y consiguieron ser trasladadas o cambiaron de puesto de trabajo; una vertiente administrativa, donde la propia administración habla de “violencia psicológica” reiterada, pero no de mobbing; e incluso una vertiente política donde la persona señalada por acoso, y cuyo puesto ha dependido directamente del Presidente del Principado de Asturias, está actualmente de baja médica, sin que haya habido ni se prevea que vayan a asumirse responsabilidades de algún tipo en los hechos denunciados, tal y como piden las trabajadoras.

En muchos casos de naturaleza administrativa los detalles que permiten profundizar en los hechos suelen ser farragosos, sujetos a leyes y normativas, que dificultan que los relatos sean todo lo accesibles para que el público entienda el problema en cuestión. La mejor forma de abordarlos es seguir la cronología de los hechos. Por ello hay que remontarse a septiembre de 2019 cuando Nuria Varela se incorpora como Directora General de Igualdad. Periodista y escritora feminista, Varela fue la primera directora de Gabinete del Ministerio de Igualdad en 2008, un puesto en el que estuvo cuatro meses. El presidente Barbón presentó este nombramiento como una apuesta personal dentro de su Ejecutivo a las políticas de igualdad y la lucha contra el machismo. Si en mandatos anteriores la Dirección de Igualdad había dependido de la Consejería de Presidencia, en esta legislatura ha dependido directamente del jefe del Gobierno.

Cuándo empiezan los problemas

Las trabajadoras con las que NORTES ha hablado aclaran que antes de la llegada de Nuria Varela no había habido problemas en la Dirección de Igualdad. Insisten en que el ambiente era cordial entre las diecisiete trabajadoras, quienes en su mayoría estaban adscritas a sus puestos desde hacía años. A finales de 2019 empiezan a notar que Varela va más allá “de lo que a lo mejor puede ser considerado un liderazgo demasiado estricto”. En poco tiempo, sobre todo a partir de 2020, ven como “prácticamente toda la plantilla” empieza a sufrir las actitudes “autoritarias” de la Directora de Igualdad, con situaciones de “maltrato psicológico, presiones, descalificaciones y abuso de autoridad”, tal y como relatan las trabajadoras.

Nuria Varela, directora general de Igualdad del Principado. Foto: Principado de Asturias.

Es necesario aclarar que las cinco trabajadoras han pedido que no se den sus nombres. La razón: “Tenemos miedo a que pueda haber represalias”. Según ellas, Varela es un referente en el feminismo “puesta directamente por el Presidente Barbón, con todo lo que eso supone”. Las cinco no son las únicas que han denunciado. Algunas otras han decidido no venir al encuentro y otras, reconocen, “están ya agotadas y han tirado la toalla con este asunto”. Una de las presentes dice nada más empezar a hablar: “Me puse contenta con la llegada de Nuria Varela, sentía admiración por ella, por su trayectoria, pero luego todo empezó a cambiar muy rápido”.

Nuria Varela ha explicado públicamente en varias ocasiones que el Instituto Asturiano de la Mujer necesita redimensionarse ante los cambios que en los últimos años ha sufrido el ámbito de Igualdad. Es por ello que, como ha confirmado el gobierno regional para este reportaje, “en estos cuatro años se han multiplicado tanto los recursos económicos provenientes de financiación estatal y europea como las materias y competencias, así como el Plan Corresponsables, la lucha frente a todas las formas de violencia, no solo la violencia en contextos de pareja”. Por todo esto, el gobierno respalda a Varela y afirma que el Instituto Asturiano de la Mujer “necesita más personal y mayor especialización.”

“el gobierno respalda a Varela al afirmar que el Instituto Asturiano de la Mujer necesita más personal y mayor especialización”

CSIF se entera del caso

A principios de 2022 el sindicato CSIF se entera del caso “casi por casualidad”. En una visita rutinaria al centro de trabajo se dan cuenta de que “algo estaba pasando” y desde ese momento empiezan a recabar relatos de trabajadoras que denuncian abuso de poder y “acoso laboral” ejercido por Nuria Varela. Juan Méndez, técnico de Prevención de Riesgos Laborables y portavoz de la Asociación de Ayuda contra el Maltrato y el Acoso Psicológico (AMAYA) lo denomina el índice de las sonrisas: “Los que nos dedicamos a esto sabemos que la forma en la que en muchas ocasiones se empiezan a detectar problemas de abuso de poder en un lugar de trabajo es que la gente mira al suelo, no hay interacción y el lenguaje no verbal de las personas indica un ambiente cargado que resulta muy revelador.”

En abril de 2022 el sindicato presenta un escrito a la Consejería de Presidencia y otro al Servicio del Prevención de Riesgos Laborales en los que solicita una evaluación de riesgos psicosociales que permita valorar la situación y tomar las medidas pertinentes. Es entonces cuando el Servicio de Prevención de Riesgos Laborales contacta con la Dirección General de Igualdad, es decir, con Nuria Varela, para solicitar la información necesaria y poner en marcha la evaluación. Varela pondrá dificultades para llevar a cabo este requerimiento, según el sindicato, haciendo caso omiso de él, a pesar de que según la ley está obligada a colaborar, y por lo que la Directora General de Igualdad es advertida de nuevo por escrito.

Nuria Varela

Pasarán tres meses antes de que se realice la evaluación mediante entrevistas a las trabajadoras, de forma que a principios de septiembre de 2022 se firma el Informe de Evaluación de Riesgo Psicosociales en donde se detalla el análisis de la situación y las conclusiones. La ley obliga a que este informe sea remitido a Nuria Varela. Esta debería haber transmitido lo que en él había a las trabajadoras, más aún teniendo en cuenta que, a tenor de lo reflejado en dicho informe, se han detectado problemas en las condiciones psicosociales del trabajo y un riesgo para la salud de las trabajadoras, por lo que se recomienda un plan de actuación consensuada entre las trabajadoras y la directora. Sin embargo, las trabajadoras afirman que no han sido informadas formalmente, ni por Nuria Varela ni por la administración sobre los detalles y conclusiones del informe.

Las conclusiones del informe

NORTES ha tenido acceso al Informe de Evaluación de Riesgos Psicosociales realizado durante el verano de 2022. En él se detectó que, en cuanto a las características de la organización de la Dirección General de Igualdad, hay poca eficiencia debido a que “la división del trabajo no está bien definida” y el organigrama es confuso “ni se ajusta a las necesidades”. Conviene señalar que desde 2019 hasta la fecha ha habido diez bajas por ansiedad o depresión. Además, entre la plantilla y Nuria Varela hay un puesto designado para Jefa de Servicio que actualmente y desde abril de 2022, antes de la realización del informe, nadie ocupa, y por el que entre 2019 y 2022 han llegado a pasar hasta tres personas que sucesivamente han ido dejando su puesto. Esto, según el informe, ha impuesto un “vacío de liderazgo” que ha acrecentado el problema y ha incrementado la “confusión de roles” y el “solapamiento de funciones.”

Por otra parte, se resalta que hay un desajuste de cargas de trabajo. Algunas personas tienen demasiadas tareas y otras, pocas o ninguna, con una forma de organizar que “se percibe inestable e improvisada” y donde “el trabajo en equipo se basa en el desempeño individual de las tareas”, con “’presiones de tiempos para la ejecución de tareas”, “interrupciones o cambios de tareas habituales para realizar otras no previstas”, “instrucciones contradictorias con frecuencia”. Nunca se menciona a Nuria Varela, pero el informe habla de un liderazgo que “oscila entre la supervisión excesiva y la inexistencia de intervención”.

Lo más llamativo del documento es que en él se destaca que “las trabajadoras perciben situaciones frecuentes de violencia psicológica” con “amenazas, insultos, presiones, descalificaciones” y actitudes para “hacer el vacío”, todo ello ejercido desde “la línea jerárquica”.

“las trabajadoras perciben situaciones frecuentes de violencia psicológica con amenazas, insultos, presiones, descalificaciones y actitudes para hacer el vacío”

Son numerosas las recomendaciones que detallará el informe tras la lista de problemas detectados. Algunas de ellas: “corregir determinadas actitudes negativas asociadas al estilo de liderazgo que pueden ocasionar malestar, desmotivación, deterioro de las relaciones laborales y tensiones en el ambiente de trabajo”; “unas relaciones laborales saludables deben basarse en el trato correcto y respetuoso hacia las personas en todo momento”; “se recomienda a la línea jerárquica ejercer sus funciones teniendo más en cuenta a las personas”; “no debe tolerarse la presencia de manifestaciones de violencia psicológica y menos aún si proceden de la línea jerárquica”; “se deben corregir aquellas actitudes y comportamientos ofensivos que denigran a la persona y crean un entorno intimidatorio y hostil”.

El informe salta a la prensa y a la política

A pesar de que el informe se concluye a principios de septiembre, la Secretaría General Técnica de la Consejería no lo traslada a la Dirección de Igualdad hasta el 14 de noviembre. Se desconocen las razones de tal retraso. En cualquier caso, desde el sindicato CSIF insisten en que Nuria Varela nunca informó a las trabajadoras ni de la recepción, ni de las conclusiones del informe donde, entre otras cosas, se recomienda “consensuar” soluciones tras informar a la plantilla.

El 5 de enero de este año La Nueva España publica un artículo donde destapa la existencia de la Evaluación de Riesgos Psicosociales y de su resultado. La prensa también recoge las declaraciones de Nuria Varela quien dice no conocer ninguna situación de “violencia psicológica”. A los pocos días Nuria Varela reúne al personal del Instituto Asturiano de la Mujer. Según las trabajadoras, en esa reunión no da cuenta del informe, da por hecho que las trabajadoras conocen su contenido y hace referencia al artículo que ha salido en prensa. Las trabajadoras le dicen que quieren leer el informe y Varela se compromete a facilitárselo a la semana siguiente para trabajar sobre las soluciones, algo que no llegó a ocurrir nunca.

El 6 de marzo de 2023, en comparecencia en la Junta General de Principado, el Consejero de Administración Autonómica, Medio Ambiente y Cambio Climático, y Vicepresidente del Gobierno del Principado de Asturias, Juan Cofiño, es interpelado por un representante del Partido Popular sobre las medidas que ha tomado el Gobierno para resolver la situación de “acoso laboral” vivida por las trabajadoras del Instituto Asturiano de la Mujer. Cofiño responde que no debe utilizarse la expresión “acoso laboral” porque en el informe no aparece dicha expresión. El vicepresidente no miente. Juan Méndez, coautor también del libro “Mobbing, la realidad oculta”, afirma que “a nivel jurídico y de inspección de trabajo siempre acaban argumentando que cuando hay numerosos casos en un mismo departamento o en una misma empresa no se puede hablar de acoso laboral. Así es como funciona esto”. Méndez reconoce que “el acoso se suele entender como una situación individualizada. Cuando hay varias personas afectadas, entonces, lo suelen tratar como condiciones laborales indignas o incumplimiento de determinados artículos del Estatuto de los Trabajadores, pero sin consecuencias civiles o penales.”

Juan Cofiño, vicepresidente asturiano. Foto: Iván G. Fernández.

En cualquier caso, otra experta consultada por NORTES, la psicóloga y experta en evaluación de riesgos laborales en la consultora Idein, afirma que “aunque el criterio de Inspección de Trabajo dice que cuando afecta a todas las personas de la plantilla es un estilo de liderazgo inadecuado, y no puede ser considerado acoso, sí que es un riesgo psicosocial y la persona responsable de cualquier tipo de organización tiene la obligación de modificarlo, incluso apartando de sus funciones a la persona o personas que han visto comprometida la salud de los trabajadores.”

“el criterio de Inspección de Trabajo dice que cuando afecta a todas las personas de la plantilla es un estilo de liderazgo inadecuado y no puede ser considerado acoso”

En su respuesta al Partido Popular, el Vicepresidente Cofiño afirmó que fue la propia Administración la impulsora del tan mencionado informe, algo que no se corresponde exactamente con la realidad, a tenor de la documentación que demuestra que fue el sindicato CSIF el que informó a la Administración de los posibles problemas señalados en este caso. Además, el vicepresidente afirmó que se habían diseñado una serie de medidas correctoras entre los técnicos del Servicio de Prevención de Riesgos Laborales y Nuria Varela, algo que efectivamente sí había ocurrido, pero obviando el hecho de que el informe recomendaba que las medidas debían consensuarse con las trabajadoras, un consenso que nunca se ha llegado a plantear. En base a su experiencia Juan Méndez afirma que “nunca un técnico de riesgos laborales de la administración va a concluir en un informe que una persona ha ejercido mobbing contra los trabajadores porque eso supondría una imputación directa por la vía civil y penal, y consecuentemente, de forma subsidiaria, habría una responsabilidad de la administración”. Por ello, concluye que “lo ideal sería un trabajo de mediación externo para que tanto la persona responsable como los trabajadores llegasen a una pacificación de la situación laboral, si es que no se quiere hablar de acoso.”

Por otra parte, es cierto que en el informe nunca se llega a escribir el nombre de Nuria Varela, sino que se habla de “línea jerárquica”. Semanas después de la intervención de Cofiño el Servicio de Prevención de Riesgos Laborales, mediante escrito dirigido al sindicato CSIF, afirmará que “línea jerárquica” se ha de entender como aquella persona que ejerce autoridad y mando dentro de la estructura orgánica y funcional. Es decir, al no haber Jefa de Servicio, ya que todas las personas habían ido abandonado ese puesto, cabe deducir que la única persona de autoridad y mando es Nuria Varela aunque su nombre no se cite en ningún momento. Desde el gobierno, a preguntas de NORTES, entienden que en cualquier caso esta situación “ya generó dos procedimientos previos y los dos han sido cerrados: uno en el Servicio de Prevención de Riesgos Laborales y otro ante el Defensor del Pueblo.”

Denuncia por acoso laboral en Inspección de Trabajo

El 28 de marzo el CSIF presenta ante Inspección de Trabajo de Asturias una denuncia por acoso laboral en contra de Nuria Varela en representación de un grupo de trabajadoras del Instituto Asturiano de la Mujer que piden confidencialidad por temor a represalias. El 11 de abril la prensa se hace eco de esta denuncia donde se reproducen testimonios de algunas trabajadoras. A continuación, el relato es confuso. Solo dos días después, algunas trabajadoras en la sede de la Dirección General de Igualdad y del Instituto Asturiano de la Mujer dicen haber visto a Nuria Varela abandonar las dependencias con un carrito que transportaba documentación, cajas, efectos personales “e incluso plantas de su despacho”. Según estos testimonios, el despacho queda “completamente recogido y despejado”.

Al día siguiente, 14 de abril, Nuria Varela ya no acude al centro de trabajo y dos días más tarde, el lunes 17, una asesora de Adrián Barbón, Carmen Castro, comunica a algunas trabajadoras que Nuria Varela está enferma y en situación de baja desde ese mismo día.

“Nuria Varela ya anunció hace unos meses que no continuaría los próximos cuatro años”

Desde el 17 de abril el Instituto de la Mujer no tiene ni Directora General ni, como venía sucediendo desde abril de 2022, tampoco cuenta con una Jefa de Servicio. No hay en este momento ninguna “persona de autoridad y mando”, si bien las trabajadoras afirman que Carmen Castro está ejerciendo labores de liderazgo “oficioso”, o al menos de “interlocución entre las trabajadoras y la persona siguiente por arriba que es Adrián Barbón”.

Desde el Gobierno han confirmado a esta publicación que la intención del Ejecutivo era que la Directora General terminase la legislatura. La única razón por la que no lo ha hecho es por motivos médicos. En cualquier caso Nuria Varela ya anunció hace unos meses que no continuaría los próximos cuatro años. El propio Presidente durante el pasado 8M agradeció públicamente la labor de Varela. Una labor que, en respuesta a NORTES, siguen respaldando, ya que con ella “se ha creado la primera cámara Gesell en Asturias, el Centro de Crisis para Víctimas de Agresiones Sexuales, se ha construido un Jugado de Violencia contra la Mujer nuevo en Gijón, se ha introducido la igualdad en la negociación colectiva y se ha creado la figura de Agentes de Igualdad en las empresas, entre otras iniciativas impulsadas.”

Adrián Barbón en el acto oficial del 8M. Foto: Gobierno de Asturias.

El futuro del caso está en el aire

Nuria Varela ha explicado en varias ocasiones que el Instituto Asturiano de la Mujer “necesita más personal y mayor especialización”. Desde el Ejecutivo se afirma que fue esta la circunstancia que les hizo reforzar el departamento con Carmen Castro, una experta en Igualdad. El gobierno considera que “lo razonable es afrontar todos los cambios en cuanto se forme el nuevo gobierno”. E insisten: “Por supuesto que no ha habido acoso laboral, Nuria Varela lleva toda la vida dedicada precisamente a trabajar en contra de todo tipo de violencia.”

Las trabajadoras denuncian que gran parte de las diecisiete que integraban la plantilla cuando llegó Nuria Varela han tenido que acudir al psicólogo, “algunas todavía con medicación”, pedir el traslado, cambiar de trabajo “o irse al paro porque ya no lo podían soportar más”. Afirman sentirse como “David contra Goliat”. No comprenden que después de que la administración detectara “violencia psicológica reiterada” y un gran número de bajas por depresión “hablen de establecer medidas precisamente con la persona que nos ha provocado todo esto sin contar con nosotras y den el asunto por cerrado”. Se preguntan: “¿Cómo es posible que se considere acoso laboral cuando un jefe lo ejerce sobre una persona, pero no cuando lo ejerce sobre la mayor parte de la plantilla?” No saben qué pasará tras las elecciones, “si quedará alguien afín a ella”, algo que les causa inquietud porque afirman tener “miedo a las represalias” al haber denunciado ante Inspección de Trabajo una situación que ellas entienden como “un claro caso de acoso laboral” ejercido por una mujer contra otras mujeres en el Instituto Asturiano de la Mujer. “Si la violencia psicológica reiterada es siempre grave, aquí es más grave todavía por haber sucedido donde ha sucedido y por quién la ha ejercido”, denuncian.

Tal ha sido la repercusión de este asunto que la productora asturiana de cine Posit se ha interesado por el caso y tiene previsto realizar un largometraje de ficción sobre esta historia cuyo final aún no está escrito.

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