Cimavilla sigue esperando por sus viviendas públicas

El movimiento vecinal lleva desde 2016 reclamando la rehabilitación de los pisos de VIPASA en el barrio, a día de hoy inhabitables.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

En verano de 2021 se concretaba la cesión de siete viviendas públicas ubicadas en Cimavilla, propiedad de VIPASA, la empresa pública de vivienda del Principado de Asturias, a EMVISA, la Empresa Municipal de la Vivienda de Xixón. La transferencia se hacía por un plazo de 25 años y el Ayuntamiento corría con los gatos de reparación y rehabilitación a través de personal de los planes de empleo municipales. Dos años más tarde y una prórroga presupuestaria después las obras siguen sin hacerse y los pisos se encuentran vacíos e inhabitables. En la asociación Gigia esperan que el nuevo presupuesto permita ejecutar unas obras por las que se lleva mucho tiempo esperando.

La apertura de vivienda pública es una histórica demanda del movimiento vecinal del barrio gijonés, uno de los más afectados por la subida de los precios del alquiler. De ser un barrio obrero y popular, Cimavilla ha pasado a ser uno de los lugares de Xixón en los que más difícil resulta encontrar una vivienda a un precio asequible. A día de hoy en el portal inmobiliario Idealista se puede encontrar ofertas como un piso de una sola habitación en un bajo de 52 metros cuadrados por 510 euros, y otro de 40 metros en una primera planta por 1.500 euros.

Esta subida de los precios está relacionada con el auge del alquiler turístico en un barrio pequeño y en el que no existe tanta oferta de vivienda. En 2021 estaban censados 66 alquileres vacacionales en Cimavilla. Es probable que con el final de la pandemia y la recuperación del turismo hayan crecido.

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