«Con el acueducto de los Pilares o el Carbayón, Oviedo sería la envidia de muchas ciudades»

Nacho del Páramo, concejal de Somos Uviéu, reflexiona en esta entrevista sobre su último mandato en el Ayuntamiento.

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Xuan García Vijande
Xuan García Vijande
Comunicador, barman, músico. Redactor musical en Cuarto y mitad.

Ignacio Fernández del Páramo es Nacho del Páramo, un rara avis en la política municipal que formó parte de ese grupo de pioneros que entró en el Ayuntamiento en 2015. ¿Cómo llegó un tipo libertario a ser concejal de Urbanismo? Es una pregunta que quizá busquemos más adelante, de momento hemos querido hablar con él sobre cómo han sido estos últimos años de mandato, los últimos en los que este arquitecto ejercerá como edil de la Corporación ovetense. Un mandato marcado por la llegada de Alfredo Canteli a la alcaldía y el desplazamiento a la oposición del espacio político en el que Del Páramo participa, el llamado tripartito. Con 2019 un Nacho entra por otro, Cuesta, aunque ambos no podrían ser más distintos.

Lo que sigue es la transcripción de una conversación mantenida en el Parque Campillín, con una escena en la que veíamos o intuíamos cómo San Lázaro se extendía hacia Otero, y sobre un lugar que vuelve a estar en el punto de mira del Partido Popular con la construcción de un parking soterrado en la esquina inferior del parque.

Nacho del Páramo. | Foto: Alisa Guerrero

Estuve mirando los temas que podían surgir en la entrevista, te los leo: Fábrica de armas, Fábrica de gas, música en directo, terrenos del HUCA y la plaza de toros, el recinto ferial de de la Florida, la ciudad deportiva del Real Oviedo, la Malatería, el Plan del Antiguo, el Plan General, el Plan de movilidad, Luis Oliver y Nicolás Soria, el Bulevar de Santuyano, campo San Francisco…, había más pero en algún momento tenía que parar.

Decías que quieres una entrevista corta, ¿no?

Tranquilo, no vamos a poder entrar en todos, pero sí me interesa una cosa: muchos de los temas tienen algo en común, llevan sin resolverse desde hace años. Vosotros pasasteis por el gobierno en el anterior mandato, y creo que mucha gente se pregunta, ¿qué pasó para que no pudieran ejecutarse los proyectos?

El problema es, en primer lugar, que las ciudades se desarrollan de forma muy lenta, muy a largo plazo. Por eso es fundamental llegar a un modelo de ciudad más o menos acordado, para que se puedan ejecutar los proyectos con independencia de quién gobierne. Urbanísticamente, un mandato de cuatro años se queda muy corto.

A nosotros nos tocó iniciar alguno de estos procesos que llevaban veinte años parados, algunos incluso de la época de Antonio Masip. Si luego, el siguiente gobierno, como pasó en nuestro caso, los paraliza o no los pone en funcionamiento, no llegan a ningún lado.

El ejemplo más claro es el ámbito del Naranco, de los monumentos. Es un plan que surge a principios de los noventa con la idea de Masip de dar un espacio de oportunidad, de esparcimiento y comunidad a los monumentos del Naranco para hacer un parque alrededor. Estaba parado hasta que empezamos nosotros a intentar sacar la licitación adelante. ¿Por qué? Porque al modelo liberal no le interesa esto que es puramente público y, al fin y al cabo, es una promoción puramente pública sin ningún aprovechamiento económico. Por eso se paró durante 20 o 25 años.

Existe una sensación de que los plazos podrían ser más cortos, más allá de la concepción neoliberal de comprender la burocracia como un problema. ¿Existen alternativas para que las iniciativas sean más ágiles? ¿Cuánto tiempo lleva en revisión el Plan General, por ejemplo?

Sí, pero eso es una cuestión puramente política. Ya podrían haber sacado el Plan y no lo han hecho por intereses políticos. Han recibido presiones de los constructores, que quieren seguir especulando con el suelo. No obstante, desde la crisis del ladrillo en 2008, la normativa ha cambiado y se ha puesto en un papel que no haya un volumen de viviendas tan absurdo como el que marca el planeamiento Gabino de Lorenzo, porque Oviedo no va a tener los 400.000 habitantes que pronosticaban él y Serafín Abilio. No es viable, no es posible y no es creíble.

Seguir un modelo caótico que deja en la libre mano del mercado la realización del urbanismo hace que te salgan ámbitos urbanísticos como el de Llamaoscura en la Manxoya, que no tienen luego una continuidad urbanística. Esto genera muchos perjuicios a los ciudadanos, porque a esa gente hay que abastecerla de servicios, agua, basura… Y eso es muy costoso.

Esta gente llegó al gobierno y se encontraron con un escenario en el que las leyes habían cambiado, pero las presiones que han recibido por los lobbies de la construcción les han hecho no avanzar con el Plan General. Están más cómodos con el de Gabino que apostando por reducir el número de viviendas previstas o algunas infraestructuras absurdas.

Por eso en su día intenté alcanzar acuerdos con todas las fuerzas políticas. Entendía que había visiones distintas sobre el modelo de ciudad, del futuro de Oviedo, pero había una nueva normativa y nuevas perspectivas que obligaban a hacer esas transformaciones. Nos sentamos y acordamos con Ciudadanos. Al PP les aceptamos todas las propuestas pero votaron en contra, con esa forma que tienen de ver la política de hacer todo a la contra y boicotear todo lo que no nazca de ellos. Es un problema, una mala forma de hacer política, porque un instrumento como el Plan General, que funciona a largo plazo, necesita de grandes consensos.

Nacho del Páramo. | Foto: Alisa Guerrero

¿Tú crees que en el Partido Popular entienden, como entendías tú, que el modelo de ciudad que tiene Oviedo había quebrado? ¿O apuestan por la continuidad de esa idea de construir sin parar en cada rincón?

El modelo del PP, que es el mismo de Ciudadanos y también en parte el del PSOE, depende mucho de los intereses de macroempresas y entidades económicas. Representa los intereses particulares economicistas de unos pocos. Por eso diseñan una rotonda con forma de alubia para facilitar la entrada en un centro comercial, perjudicando incluso el tráfico de la ciudad. Les da igual, su objetivo es beneficiar a un empresario particular, aunque perjudique a los vecinos.

Esto me lleva a un punto que no se conoce tanto y que afecta al urbanismo, que es quién es el responsable de la elaboración normativa. Existe una externalización sistemática de la labor normativa porque el Consistorio no tiene medios para redactar ordenanzas, por ejemplo. Parece que Canteli quiere profundizar en ello con la externalización de la redacción de pliegos. ¿Eso tiene que ver también con la intromisión de intereses especiales ajenos al interés general?

El PP lo que quiere es dar dinero a una serie de colegas que tiene, vamos a decirlo directamente.

Lo que hizo Gabino de Lorenzo fue reducir la administración local al máximo, lo que ha generado una paradoja: tenemos tan poco personal, que todo está atascado, incluidos los procesos de privatización y contratación de los servicios del Ayuntamiento. Está precarizado, no, lo siguiente. Esto es culpa de la negligencia del PP y la aplicación de la Ley Montoro, que te impide contratar nuevos funcionarios o tener gastos, aunque esta norma se dejó de aplicar con la pandemia, algo que no aprovechó el actual gobierno. Está dentro de sus líneas ideológicas: quieren privatizar todo lo posible, servicios básicos y públicos y no solo lo administrativo, que es lo que más ve la gente del mundo de la Administración local, sino también la sanidad, la educación, la seguridad… Quieren un modelo más estadounidense en el que los barrios que tengan dinero tengan una seguridad paramilitar, como pasa en muchos países liberales a ultranza, y donde el resto tendremos que sufrir las consecuencias de no tener nada público.

Reducen la administración al máximo, la afuegan, dicen que no funciona y, como no funciona, la privatizan para controlarla a través de personas afines, como se ha visto en casos de corrupción del PP y otros partidos. Esto produce mucha vulnerabilidad a los ciudadanos. Todo lo que tiene que ver con transparencia y la digitalización lo controlan empresas privadas. En el Ayuntamiento de Oviedo el servicio de informática está externalizado y de pronto que las claves y la información personal aparecen para ser vendidas en la deep web. Hay información muy sensible que no sabes quién la controla, y esa información es poder. Si las grandes multinacionales se meten en los proyectos de smart cities es porque al final les da control, y tienen a la administración amordazada.

En este modelo de vender a amigos y trabajar para los intereses particulares, ¿se encuadraría el complejo comercial y residencial de El Vasco? ¿Pueden tener que ver ahí intereses del mundo del Partido Popular?

Del PP y también del PSOE. Hasta el punto de llegar a tener algún juicio contra el Ayuntamiento de Oviedo, porque el Ayuntamiento sostenía que El Vasco era un centro comercial, y la normativa prohíbe que haya centros comerciales dentro de la ciudad. Ganaron el juicio por el apoyo de la Consejería de Turismo, que declaró que no era un centro comercial. Luego, el Ayuntamiento pone un cartel en el que se lee «entrada al centro comercial».

El Vasco es una de esas mil y una historias de corrupción en esta ciudad. ¿Cómo es posible que unos suelos que eran públicos, que eran de la estación de El Vasco Asturiano, todo ese entramado que luego fue denominado el entramado de los Palacios y que acabó en manos privadas, acabara privatizándose? En algunos casos resultando bien costoso para las arcas municipales, como ocurrió con Villa Magdalena o el Calatrava.

Otro ejemplo es el Cinturón Verde, que de «verde» quedó poco. Al final fue un gran pelotazo especulativo donde se hicieron miles de viviendas y no se llegó a hacer ese gran equipamiento verde lineal que conectaría desde Ciudad Naranco hasta la senda de Fuso y te permitía hacer una transformación urbana muy interesante. Por unos y por otros el dinero acabó llegando a ciertas entidades privadas.

¿Crees que ha sido un fiasco para Canteli y para Cuesta el cambio de criterio sobre el tipo de promoción de La Vega?

En primer lugar, en La Vega, lo dice el propio Plan General del Ayuntamiento, antes de que el suelo industrial pueda ser transformado en residencial, nos queda un largo proceso. Lo que verdaderamente es turbio de lo que están haciendo es que es están adelantándose, vulnerando la legislación urbanística, saltándosela a la torera determinando ya cosas que tienen que ser posteriores.

El ejemplo más claro está con con las naves, con el conjunto. La propia normativa dice que hay que hacer un plan especial y una catalogación del recinto para determinar qué edificios deben derribarse y cuáles no, si debe respetarse o no el conjunto y cómo actuar. Lo que hacen, en vez de eso, es firmar con anterioridad un convenio vinculante en el que definen estos aspectos. Lo he preguntado en las comisiones: ¿Quién ha decidido cuáles son los edificios que deben derribarse y cuáles no? ¿O por qué debe haber una vía que pasa por una zona o por otra, cargándose además una de las naves? ¿Quién ha sido el técnico o el responsable que ha hecho esto? No ha habido nadie, han sido decisiones caprichosas que buscan el aprovechamiento especulativo de un bien que es público, de todos.

Esta gente, herederos de mil anteriores, no ve la potencialidad del patrimonio de Oviedo. Es la misma mentalidad por la que, en nombre del progreso, han ido destruyendo elementos fundamentales de nuestro patrimonio que serían la envidia de otras ciudades. Si nos imaginamos un Oviedo con un acueducto que era patrimonio nacional o un carbayón como elemento singular e identitario del pueblo de Oviedo, esta sería una ciudad más impresionante y rica de lo que es.

Nacho del Páramo. | Foto: Alisa Guerrero

Uno de esos elementos patrimoniales identitarios y singulares es la Fábrica de gas. Sinceramente, creo que la gente ya no sabe lo que ha pasado, con todos los cambios de criterio, la aparición de informes bajo las alfombras...

La Fábrica de gas demuestra que esta gente no trabaja en pro de los intereses de los ovetenses, sino por intereses particulares y de ciertas empresas. Hace un tiempo leí una tribuna de Nacho Cuesta en la que decía que ya desde el año 2011 estaban negociando con el fondo de inversión internacional, pero en 2022 todavía salía Canteli diciendo que iba a obtener una compra para todos los vecinos mejor que la que habíamos conseguido nosotros.

Mientras a la gente le decían que estaban intentando comprar la Fábrica de de gas para hacer un equipamiento cultural que solucionase ese eje que unía el Antiguo con la línea del Vasco Asturiano y salvara una joya patrimonial que tenemos, lo que estaban haciendo en realidad era negociar con una empresa privada para que pudieran obtener una mayor rentabilidad. Se llegó a cosas realmente surrealistas, como que alegaran contra la protección de la nave de la Popular Ovetense.

Ahora sale Patxi Mangado con un boceto, que un boceto se hace en cinco minutos, y dice que ya se ha salvado la Popular Ovetense. Es falso, hasta que no se catalogue y proteja están bajo la normativa del Plan de César Portela, que establece el derribo para la construcción de cuatro alturas y aparcamientos subterráneos. Eso es casi la mitad del aprovechamiento de la parcela y yo no me creo que un fondo de inversión internacional renuncie a la viabilidad económica del proyecto porque sí, perdiendo millones de euros. Además se da el caso de que lo compraron más caro de lo que el propio Ayuntamiento iba a hacerlo.

La jugada ha salido en contra de los intereses de los propios vecinos porque ahora perdemos ese patrimonio, porque muchas partes van a ser destruidas o están en peligro de serlo y, para encima, se demuestra que la oferta que conseguimos nosotros de cuatro millones era muchísimo mejor que la que conseguía una empresa privada. Con lo cual la gestión de Canteli, Cuesta y compañía queda seriamente en entredicho.

Otro de los temas capitales de este mandato ha sido la Ronda Norte, con la propuesta de Canteli de soterrar toda la vía.

A mí lo que me sorprende es que Canteli muchas veces está claro que no sabe de lo que habla, porque no coincide ni con lo que presentó el propio Ayuntamiento en las alegaciones al Estado español. Ellos presentaron dos túneles, uno que va desde Fitoria hasta el Purificación Tomás, y otro que va desde San Llázaro de Paniceres un cachito muy pequeño. Es un órdago en toda regla al proyecto del Estado, porque han negociado durante años con el Ayuntamiento y la presión ciudadana ha conseguido que incluso gente que decía estar a favor del proyecto plantee locuras como esta, porque el Estado no va a financiar un túnel más ancho que el Negrón porque a Canteli le venga en gana.

Hay que pensar que la lógica de la Ronda Norte es de naturaleza especulativa. Lo que ha justificado la intervención es el desarrollo urbanístico que va desde San Cloyo hasta Les Campes.

Y, por último, es falso que la Ronda Norte vaya a solucionar los problemas de tráfico de Ciudad Naranco, que están provocados por el excesivo número de centros educativos, muchos de ellos concertados o privados, que hace que haya un gran número de desplazamientos en coche privado. Quizá haya que cambiar ese modelo de entrada y salida de los colegios, como se ha hecho en otras partes de Europa o en Pontevedra.

Hay quienes dicen que ni La Vega ni la Ronda Norte se van a llevar a cabo.

La Ronda Norte está dibujada desde los noventa y no se ha ejecutado. Lo único que interesaba, y así se desarrolla en el Plan General, es justificar los ámbitos urbanísticos que comenté y, a lo mejor, un futuro objetivo podría ser ampliar la conexión a la AS-II, una autovía de pago encubierta. Desvía el tráfico de la A-66, que es pública y gratuita y la empresa de la AS-II encantada de que todos los asturianos le estemos pagando más. El día que quiebre nos pasa como con las autopistas radiales de Madrid y tenemos que pagar toda la obra en su conjunto.

Con La Vega creo que hay más peligro, porque está en el centro de la ciudad. Oviedo y Gijón tienen unos grandes centros de masas que se atraen entre sí. La centralidad de ese área hace que cada vez más equipamientos se estén desarrollando entre ambas localidades.

La Vega está en un sitio muy jugoso, porque en una perspectiva a 100 años vista sabes que el centro de la ciudad va a estar ahí. Lo decía muy bien Aladino cuando empezó todo el movimiento de Imagina un Bulevar, que el Bulevar de Santuyano iba a ser la calle Uría de este siglo. Es la que va a definir dónde van a estar los grandes equipamientos de la ciudad.

Nacho del Páramo. | Foto: Alisa Guerrero

Antes mencionábamos el Plan de Movilidad y otros documentos que se aprobaron pero quedaron en un limbo. ¿Cómo puede ser que una norma se apruebe y no se aplique?

Existen dos cuestiones. La primera es el sectarismo imperante en las formaciones políticas, o lo hago yo o lo tiro, algo que va en contra de los intereses ciudadanos. La segunda son los intereses privados para que no se apliquen. Por ejemplo, la Ordenanza de calidad del aire, que estaba acordada con todos los grupos políticos y se definía bajo los estándares medioambientales actuales. Lo único que tenía que hacer el concejal tránsfuga Nacho Cuesta era apretar el botón, pero no lo hicieron, porque quienes alegaron fueron los constructores, que se negaban a que los camiones llevaran capotas para que no fueran echando humo por la calle o a que no generaran polvos en las intervenciones.

Con el plan de movilidad pasa lo mismo. Ahora van a hacer literalmente la chapuza de pintar en La Florida una cosa que llaman carril bici pero que no es un carril bici, cuando nosotros teníamos hecho un proyecto que conectaba el de Lugones con el tramo que teníamos hecho en Oviedo que va hasta La Monxina. Está hecho, pero lleva cuatro años en un cajón.

Aquí parece que han apostado antes por un sistema de movilidad que necesitaría de un carril bici, como son los patinetes eléctricos, que por el propio carril bici.

Este es el gran error que han cometido muchas ciudades. Este sistema de movilidad necesita de una red que dé seguridad a los usuarios porque, si no, vas a tener un conflicto entre ellos y los peatones. Los patinetes van a circular por las aceras en vez de por la calzada, porque, aunque esto sea lo obligatorio, es muy peligroso.

Nosotros hicimos muchas cosas con las que queríamos darle la vuelta a ese transatlántico que es la administración liberal que tenía el PP, cosas que se han mantenido ahí. Por ejemplo, en el plan director de carriles bici que están haciendo desde Seguridad Ciudadana al margen de Urbanismo se plantea la idea de los cuatro grandes ejes de movilidad sostenible, que ya estaban dentro de nuestro plan de movilidad. También el Anillo Verde, aunque ellos lo deformen y no sea ese instrumento de contención de la ciudad.

Del Bulevar de Santuyano quedó solo una rotonda, porque lo demás es una barbaridad lo cojas por donde lo cojas. Desde la propia gestación, partíamos de un proyecto que era referencia por cómo se creó, premiado con fondos europeos, porque quienes definieron los pliegos fue la ciudadanía, quien escogió el proyecto fue un tribunal de expertos. Se realizaba una verdadera transformación urbana y esta gente lo que ha querido es consolidar el modelo de entrar con el coche hasta el centro de la ciudad, con el parking del Campillín o el de la Escandalera. Y luego te salen con cosas como la pasarela peatonal del Bulevar de Santuyano.

Canteli se ha quedado en la Marbella de Gil y Gil, cuarenta años en el pasado. Reivindican un modelo trasnochado por el que nadie en su sano juicio apostaría.

Nacho del Páramo. | Foto: Alisa Guerrero

Vamos a terminar, sé que nos quedan muchas cosas en el tintero, pero podríamos estar hablando horas sin fin. Si tuvieras que elegir una canción para definir estos años de mandato, ¿cuál elegirías?

La pregunta más jodida de todas. Te voy a contar una anécdota y así zigzageo la pregunta. En el anterior mandato yo entraba todos los días en el Ayuntamiento silbando «Hijos del pueblo», una parodia, con este planteamiento más libertario que tengo yo. En este mandato he cambiado el repertorio, pero estos últimos años tres años no los identifico con ninguna canción.

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