Miquel Barceló «defeca luz» en el Teatro Filarmónica

La III Semana Profesional del Arte de Oviedo contó con un acto protagonizado por el artista ganador del Premio Príncipe de Asturias de las Artes.

Recomendados

Xuan García Vijande
Xuan García Vijande
Comunicador, barman, músico. Redactor musical en Cuarto y mitad.

«El artista se alimenta de sombras y defeca luz», es una de las citas de Miquel Barceló que Alfonso Palacio, director del Museo de Bellas Artes de Asturias, le recordó al propio artista en la mañana del sábado en el Teatro Filarmónica. Ambos compartieron una conversación sobre las tablas ovetenses en la que repasaron la trayectoria del pintor y escultor que, entre sus premios y distinciones, cuenta con el Premio Príncipe de Asturias de las Artes, galardón que obtuvo en 2003. La escatológica cita deriva de una escena retratada por él mismo: una bici que avanza en la noche solo con la luz de atrás. Así es como tiene que ocurrir, que de los cuadros nazcan ideas y no al revés.

Esa fue una de las múltiples posiciones que fueron defendidas frente a un auditorio abarrotado de gentes de toda índole y condición en un evento organizado en el marco de la III Semana Profesional del Arte. La charla se estructuró en torno a unas palabras del escritor Juan Marsé parafraseadas o readaptadas por Barceló: Bucear, pintar y escribir. Una tríada que condensa la forma que el artista tiene de estar en este mundo. «Las tres se parecen mucho», decía, «en las tres tienes que estar sobre una superficie plana horizontal».

Alfonso Palacio. | Foto: Semana Profesional del Arte

Palacio quiso repasar la vida de Barceló, empezando por sus orígenes y su madre, a quien relevó en la actividad pictórica. Cuando él empezó, ella dejó los pinceles para no cogerlos nunca más y empezar a bordar. «Con que uno pintara ya era suficiente». De su infancia en Mallorca pasa a Barcelona, donde consigue entrar en la Escuela de Bellas Artes de Sant Jordi para permanecer en ella dos semanas. «Un profesor me dijo que era su mejor alumno», las dos semanas de docencia mejor aprovechadas de la historia. Barcelona le sirvió para entrar en contacto con el cómic y la escena underground.

Y de ahí a Nápoles, donde participó en el proyecto de «museo del terremoto» con obras sobre el seísmo que dejó miles de muertos y heridos y centenares de miles de desplazados; y de ahí a París con sus talleres en iglesias; y de ahí a Portugal, donde escapó para estar tranquilo, abrumado por las personas que se amontonaban a las puertas de su taller parisino; y de ahí a África, donde «reconoció al otro» en palabras de Palacio. Fue en África, concretamente en Malí, donde Barceló comenzó a trabajar la cerámica. «Allí la cerámica es cosa de mujeres», compartía el artista. La cerámica le sirvió para independizarse de la arquitectura, pudiendo construir sus propias superficies para frescos sin depender de un edificio.

Miquel Barceló. | Foto: Semana Profesional del Arte

Muchos viajes a los que hay que sumar el Himalaya, donde descubrió que en tibetano la misma palabra que designa el rezo también designa la escritura y la pintura, y con los que aprendió a desplegar un taller «en cualquier sitio». De todas formas, Barceló no se considera un nómada, más bien «trashumante», porque siempre vuelve a casa, ese punto de fuga que es Mallorca. Igual que también vuelve a pintar la pintura y los talleres. Una de las obras de esta temática ocupó parte de la charla, cuando se recordó la polémica protagonizada por Taller de esculturas, el cuadro que colgaba en el Consejo de Ministros durante la pandemia y que Barceló pidió que volviera al Reina Sofía, porque «un cuadro no vale para lo que sea». «Deberían tomar la precaución de matar a los artistas» antes de utilizar sus obras, ironizaba el pintor ante la carcajada generalizada del público.

«La pintura es pintura, que ya es bastante, y no se le debería exigir más», esta fue una de las reflexiones ontológicas sobre el arte pictórico que el artista y el director del Bellas Artes articularon, junto a otra que aparece en uno de los cuadernos de Barceló: «Pintar es nombrar las cosas correctamente». Viene con anécdota, porque la frase nace de un momento en el que Camarón, con quien Barceló mantenía amistad, miraba un cuadro y nombraba cada uno de los elementos que en él aparecían.

Alfonso Palacio, Miquel Barceló, Marta Fermín y José Luis Costillas en el Teatro Filarmónica. | Foto: Semana Profesional del Arte

¿Qué pasará con Miquel Barceló en el futuro? El artista compartió uno de sus próximos proyectos, la construcción de una cueva portátil, hecha de arcilla, en una sola pieza. Las dimensiones son tales que deberán transportarla en un camión.

Actualidad

spot_img