Sin amigas para protestar: el tardío movimiento gay asturiano

Asturias quedaría al margen de la primera ola de frentes de liberación homosexual surgidos en la Transición democrática.

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Miguel Fernández Turuelo
Miguel Fernández Turuelohttp://Teruelo
Es periodista e investigador en la historia del movimiento LGTBI.

Las redes sociales, dentro o fuera de internet, son necesarias para construir la protesta colectiva. La Revolución Rusa se armó a través de soviets, relaciones político-sociales en red. El Mayo del 68 constituyó una telaraña de colectivos estudiantiles a través de la que fluían los discursos y prácticas de protesta. La liberación homosexual se fraguó a través de la organización política de las disidentes sexuales y de género frente a la opresión específica sufrida a lo largo y ancho del mundo. Pero antes de este tipo de conglomerados asociativos, existe una condición sine qua non para agregar a las diferentes individualidades y a sus acciones: las relaciones interpersonales, de persona a persona, y grupales, fundamentales -y a veces fatales- para la articulación de militancias sostenidas en el tiempo.

Mientras las grandes capitales o las ciudades de la Costa del Sol eran destinos habituales de proyectos de migración sexual, el territorio asturiano y otros entornos no urbanos serían los puntos de partida de estos. La vigilancia de las comunidades locales, la dificultad para el anonimato y los problemas a la hora de ganarse la vida en la disidencia precipitarían este tipo de estrategias. Así, la Barcelona de 1970, con un Barrio Chino erigido como meca homosexual, vería nacer al Movimiento Español de Liberación Homosexual (MELH), mientras otros territorios, como Madrid, Valencia, Málaga o Euskadi, irían viendo nacer frentes de liberación homosexual a lo largo de los setenta. Estos colectivos mantendrían una enmienda total al sistema desde la lucha por la liberación sexual, y estarían integrados eminentemente por comunistas y anarquistas. La lucha antifranquista retroalimentaría estas movilizaciones.

Pancarta del Movimiento Homosexual de Acción Revolucionaria en el Orgullo sevillano.

En el caso de Asturias, al contrario que en ciudades como Barcelona o Madrid, los documentos de archivo no nos informan de redes de sociabilidad, solidaridad y reconocimiento mutuo entre disidentes sexuales y/o de género; no aparecerían hasta bien entrada la Transición. Y más, estas sociabilidades no cristalizarían en una organización política concreta hasta los primeros noventa, con la aparición de XEGA en 1992.

Cartel del CNA con referencia a la liberación homosexual.

Una de las primera muestras de movilización homosexual asturiana la recoge Piro Subrat en “Invertidxs y rompepatrias“, y se puede leer en un cartel del Conceyu Nacionalista Astur para las elecciones municipales de 1979: uno de los objetivos de la organización era “la llucha pola lliberación y drechos de los homosexuales, escontra les lleis represives y en defensa d’ista natural expresión afeutiva”.

Portada de la revista La Pluma

El Movimiento Comunista de Asturias, la organización más importante de la izquierda extraparlamentaria asturiana, distribuiría en junio 1983 octavillas con motivo del “Día de lucha por los derechos de homosexuales y lesbianas”, así como organizaría charlas en Gijón, Oviedo y Avilés sobre la cuestión homosexual con asistencia de miembros de la organización vasca EHGAM. En el texto de la octavilla, recogido en el libro de Carlos Gordon “De la lucha antifranquista a los nuevos movimientos sociales. Una historia del Movimiento Comunista de Asturias”, se defendía la liberación “para que nadie se vea obligado a vivir con una máscara” y se lanzaba la pregunta: ¿Has pensado que en tu propia familia los hay, que tu hermano o tu hermana, que incluso tu marido o tu mujer se pueden sentir homosexuales?”.

A pesar de estas iniciativas pioneras, no llegaría a nacer una organización asturiana análoga a las que estaban funcionando en otros territorios.

Plataforma de la Coordinadora de Frentes de Liberación Homosexual del Estado Español

La lucha de los frentes de liberación contra la exclusión del supuesto de homosexualidad de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social también supuso la despenalización en Asturies, pero con la “no-ilegalidad” no llegó la igualdad social. Las disidencias siguieron siendo perseguidas y rechazadas en muchos contextos y las jerarquías biopolíticas nunca se revisaron. Ejemplo de esto es la condena de homosexuales y personas trans bajo el paraguas del escándalo público ya en los ochenta. O su encausamiento enmarcado en supuestos como la drogadicción o la prostitución, especialmente ensañados en personas LGTBI+.

Cartel de uno de los primeros 28 de Junio asturianos.

XEGA, que nacería en los primeros noventa, se enmarcaría ya en la siguiente oleada de colectivos de activismo homosexual: se abandonaría la enmienda total al sistema para abrazar pragmatismo, el asistencialismo y la lucha por derechos de ciudadanía propios de las democracias representativas burguesas. Asturias no tendría frente, pero quizá más que de excepción asturiana deberíamos hablar de la excepción protagonizada por las grandes capitales y las ciudades receptoras de turismo internacional: las militancias del movimiento de liberación homosexuales fueron pocas, visibles e históricamente específicas. Pero quizá sería valioso volver la vista a su enmienda total al capitalismo cisheteronormativo para seguir construyendo un movimiento asturiano fuerte y transformador.

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