Este verano, habrá familias asturianas que se lo pasen pensando qué harán con sus hijos recién nacidos durante el curso. Aunque el Principado ha incrementado las plazas en las escuelas infantiles de 0-3 para este próximo curso 2023-2024, sigue habiendo familias que no consiguen acceder a este servicio. A fecha de hoy, Asturias cuenta con 4358 plazas para niños en escuelas infantiles, y pretende crear otras 996 de aquí a septiembre de 2024 gracias a una partida de los fondos europeos con la que la Consejería de Educación pondrá en marcha una línea de ayuda de más de 6 millones de euros para financiar a los ayuntamientos que deseen abrir nuevas escuelas o ampliar las ya existentes.
Y es que tras años de presión por parte de otros grupos políticos, sindicatos y de la sociedad civil, el gobierno asturiano empieza a tomarse en serio esta cuestión. Tras múltiples amagos y renuncias, el pasado mes de marzo Adrián Barbón se comprometió a buscar la fórmula para conseguir establecer una red pública de escuelas infantiles gestionada por el Principado, y no por los ayuntamientos como sucede ahora. El sistema de guarderías de 0-3 años, con más de dos décadas de historia en Asturias, no depende directamente de la Consejería de Educación.
En esa misma intervención el presidente se comprometió a que para este próximo curso el 75% de los alumnos no paguen nada por su matrícula, al quedar exentas de pago las familias con ingresos inferiores a 42.000 euros anuales. Al mismo tiempo, el presidente anunciaba la gratuidad total de cara al curso 2024-2025. Asimismo, Barbón prometió escuelas de 0 a 3 en el 80% de los 78 concejos del Principado y becas para las familias que se queden sin plaza en la pública, o que vivan en concejos sin escuelas.
En la actualidad hay 74 guarderías de este tipo repartidas en 46 concejos, y habrá otros 26 que abran nuevos centros o ampliarán los existentes de cara a este curso. Se trata de los municipios de Boal, Cabrales, Caravia, Grandas de Salime, Las Regueras, Llanera, Onís, Parres, Peñamellera Baja, Quirós, Ribadedeva, Riosa, San Tirso de Abres, Santa Eulalia de Oscos, Soto del Barco, Tapia de Casariego, Villayón, Aller, Avilés, Cangas de Onís, Grado, Mieres, Navia, Piloña, Pravia y Valdés. 17 de ellos van a crear nuevas guarderías, y los 9 restantes optan a ampliar las que ya tienen.

Nuevas condiciones de inscripción
Para el curso que comienza en septiembre, la Consejería de Educación ha introducido una serie de novedades en los plazos y normas de admisión. El más significativo es el que exime de pago a las familias con menos de 42.000 euros de ingresos anuales, pero también clarifica la gestión de las listas de espera. De este curso en adelante, se empezará a usar como medida el Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples (IPREM), y no el salario mínimo interprofesional, como sucedía hasta la fecha. Es decir, a partir de ahora se toma como renta familiar la cifra resultante de dividir entre catorce el total de los rendimientos obtenidos por la unidad familiar.
Además, el ejecutivo de Barbón ha rehecho los tramos con los que se calculan las distintas bonificaciones. De este modo, además de la exención total de pago, se establecen otras tres modalidades: una con descuento del 25%, otra del 50% y una última de pago íntegro, que es como máximo de 150 euros al mes. Para asumir este coste, el Principado ha destinado un presupuesto para las escuelas de 0-3 años que asciendo a los 21,37 millones, lo que implica un incremento de casi dos millones y medio respecto al año 2022.

Tal y como explicaba Marta Rogía en NORTES, el actual modelo de escuelas infantiles “reposa sobre los Ayuntamientos, a los que se les delega esta facultad y se les sufragan los gastos del personal contratado, aunque existen plazas públicas insuficientes en algunos lugares, lo que origina sus correspondientes listas de espera. Uno de los problemas mayores de este modelo de prestación pública es que cada Ayuntamiento interpreta las normas de manera distinta (…) Otra diferencia importante entre concejos son el coste de las matrículas. Mientras algunos ayuntamientos han hecho fuertes apuestas por becar al alumnado, otros han planteado políticas más restrictivas”.
Esto daba lugar, en cursos anteriores, a que hubiese numerosas solicitudes de plaza que se quedasen desatendidas. Para el curso 2022-2023, en Avilés solo se pudieron atender 109 de las 213 plazas solicitadas; mientras que en Oviedo se tramitaron 678 solicitudes para 335 plazas.
Alisa Guerrero, madre de una niña que asiste a una de estas escuelas en Oviedo, explica que tuvo que inscribirse “todavía estando embarazada, porque hay unos plazos, aunque no puedes llevarla hasta que cumpla 3 meses. Nos dijeron que, aunque te inscribieses y tuvieses muchos puntos para conseguir la plaza, todo eso no importaba si la cría no había nacido. Otra gente con menos puntos que tú puede conseguir la plaza si su hijo ya ha nacido”.
Del proceso de admisión le sorprende a Guerrero que “da igual la zona de Oviedo en la que vivas: puedes inscribirte en la escuela que quieras. Puedes vivir en Pumarín, querer llevarla a la escuela de Colloto y tener prioridad sobre quien viva a 100 metros”. A pesar de las pegas que pueda tener el proceso de admisión, Guerrero manifiesta estar “muy satisfecha” con los servicios que prestan estas escuelas infantiles, y asegura que ese es el sentir general entre las familias.
“Los cuidan muy bien y es todo muy positivo. Hay un trato muy profesional y muy personal. Conocen bien a los niños y te dan un informe trimestral de su evolución”, explica. Solo hay un aspecto en el que cree que debería mejorarse el servicio: “Tú los puedes llevar a partir de las 8 de la mañana y recogerlos, como tarde, a las 16 horas pero, ¿qué pasa si trabajas en horario partido?, ¿qué haces de 16 a 20? No te quedaría más remedio que llevarlo a una privada”.



























