“La Malatería no se tira” organiza una jornada de puertas abiertas

La plataforma vecinal convoca en verano actividades para adultos y la infancia con las que reivindicar "el edificio más singular del barrio".

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Xuan García Vijande
Xuan García Vijande
Comunicador, barman, músico. Redactor musical en Cuarto y mitad.

Esta semana, la plataforma “La Malatería no se tira” comenzará un ciclo de actividades veraniegas que conjuguen ocio y reivindicación para visibilizar su propuesta: que el emblemático edificio de San Lázaro no se derribe y tenga usos públicos. El miércoles 19 se celebrará la primera, con visitas guiadas a cargo de una historiadora y un arquitecto; otras orientadas a niños y niñas, con juegos infantiles y el cuentacuentos David Acera; y todo amenizado con una “merienda popular”, en recuerdo “de la hospitalidad que este edificio siempre dio a la gente”.

En declaraciones a los medios, Berta Rodríguez, una de las participantes de la plataforma, quiso agradecer la implicación de los negocios locales, comercios y bares. Rodríguez señaló que, como plataforma, la Consejería de Derechos Sociales no se ha comunicado con ellos, pese a haber presentado dos escritos pidiendo reunión a la consejera. Algunos miembros de la Federación Socialista han difundido que el Principado ya ha dado marcha atrás al derribo. No obstante, desde la Plataforma no se fían: “Mientras no nos confirmen por escrito, hay que seguir batallando por el objetivo”.

La Malatería de San Lázaro es un edificio levantado en 1929, en la parcela en la que hasta entonces había estado el hospital de “malatos” —o leprosos—. Un inmueble sustituyó al otro en la oferta de servicios sociosanitarios a la comunidad. Durante su última etapa de actividad, funcionó como residencia para la tercera edad de la red ERA. En 2010 sus últimos usuarios fueron trasladados, dejando abandonada la parcela hasta dilucidar su futuro.

Cartel de la actividad.

“La Malatería no se tira” comenzó hace meses su andadura. Su reivindicación principal es la conservación del inmueble que consideran “singular” y cuya historia está ligada a la identidad del barrio hasta el punto de darle nombre. Actualmente, en su parcela se pueden ver una pancarta con el lema de la plataforma y cuatro láminas que muestran el edificio a lo largo de las décadas.

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