La ecotasa asturiana se abre paso en pleno debate sobre la masificación turística

Asturies podría ser la siguiente comunidad en implantar un impuesto verde que ya funciona en muchas regiones y ciudades de toda Europa.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

Adrián Barbón es un político ágil, con reflejos, y siempre atento desde las redes sociales a las fluctuaciones en las corrientes de la opinión pública. Tras meses negándose a adoptar la ecotasa al turismo propuesta por IU y Podemos, este septiembre, al calor de los últimos coletazos de la campaña turística más exitosa de nuestra historia, ha entendido que toca regular un flujo turístico que de no ser ordenado puede terminar matando la gallina de los huevos de oro que son el paisaje y el patrimonio asturiano.

Masificación ha sido sin duda la palabra del verano en Asturies, y si bien una parte de la sociedad vive del turismo y aspira a cuanto más mejor, otra empieza a percibir los peligros e impactos negativos que pueden ocasionar un turismo de masas inédito hasta ahora en esta tierra. La subida disparada de los alquileres en Xixón se ha convertido en la punta del iceberg de lo que puede suponer no controlar una industria turística insaciable. Con miles de turistas este verano en nuestra comunidad, al sector hostelero le va a costar articular un discurso catastrofista sobre los efectos negativos de la ecotasa. Nadie se puede creer que vaya a haber un desplome de las reservas porque a la factura del hotel se le añada un recargo de uno o dos euros. Ninguna ciudad o región en la que se haya aplicado la ecotasa ha dejado por ello de tener turistas, prueba por tanto de lo más que moderado de la medida que se está empezando a debatir.

Tranvía en Frankfurt con publicidad de Asturies.

A pesar de ello, Barbón dará pasos pequeños en este sentido. Es su estilo y el de su partido: navegar con el sentido común de la ciudadanía. De momento, y ya es un avance, el presidente se ha abierto a estudiar una ecotasa al turismo de carácter local, esto es, aplicado por los ayuntamientos. IU, socios de Gobierno de Barbón, han dicho que sus palabras van en el buen camino, pero le piden que sea un tributo autonómico y no municipal. En el diseño de la fuerza que hoy ostenta la consejería de ordenación territorial, la ecotasa se aplicaría a las pernoctaciones en hoteles, casas rurales, apartamentos y campings. El importe para el viajero dependería del nivel del alojamiento. Es decir, el usuario de un camping pagaría menos que el de un hotel de cinco estrellas. Lo recaudado se redistribuiría a nivel territorial para programas de rehabilitación ambiental, cuidado del paisaje y generación de empleo en el medio rural.

Según los cálculos de la formación de Ovidio Zapico el año pasado se podrían haber recaudado 10 millones de euros con la ecotasa. Con las cifras de pernoctaciones de este año estaríamos hablando de bastante más dinero.

Anuncio de Asturias en un aeropuerto francés.

En Podemos Covadonga Tomé también ha saludado la medida, pero le pide al Gobierno más valentía para que la ecotasa sea una herramienta eficaz para reducir los impactos negativos de la industria turística, y no sólo un pequeño impuesto para redondear las cuentas públicas.

Poner el turismo al servicio de Asturies, y no Asturies al servicio del turismo, exige muchas medidas, pero la implantación de la ecotasa es una buena noticia para trabajar en la dirección de que el paraíso natural lo siga siendo por muchos años más.

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