La obesidad es una cuestión de clase, y va por barrios, tal y como concluye el estudio del Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) y de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) hecho público este jueves. Las clases trabajadoras, y sobre todo, sus estratos más precarios, son los que más sufren la obesidad.
Comentamos los datos del estudio con Sergio Calleja, jefe de sección de Patología Cerebrovascular en el Hospital Universitario Central de Asturias. Para este neurólogo, especialista en enfermedades cerebrovasculares, la obesidad es un problema que puede ser la antesala de males mayores como los ictus, las enfermedades cardiovasculares y determinados tipos de cáncer, como el de colón. Enfermedades evitables atajando las causas sociales que las favorecen: una de ellas una mala alimentación. “Los determinantes socioeconómicos son claves en las enfermedades vasculares” subraya Calleja, que considera prioritarias las políticas públicas que impulsen el acceso a una dieta y un estilo de vida saludable a las personas con menos renta. “En salud pública se suele decir que el código postal es más determinante para la salud que el código genético, y sabemos que los determinantes socioeconómicos son claves en la obesidad y las enfermedades cardiovasculares” explica el autor de “La última guerra del rey de Israel”.
“La dieta obesogénica es más barata que la dieta saludable”
Para Calleja las campañas educativas y de concienciación son importantes, pero tienen un límite claro: el precio de los alimentos frescos frente al de los procesados. “La dieta obesogénica es más barata que la dieta saludable, y con la inflación todo se está complicado más para que las personas con menos renta puedan acceder a productos que han subido mucho, como la fruta, el pescado o el aceite de oliva”, señala el médico.
Calleja, que colaboró durante años con la Escuela de Salud del Ayuntamiento de Oviedo/Uviéu, considera que corregir las desigualdades sociales es fundamental para avanzar en salud pública, y pone el ejemplo de las diferencias de obesidad entre los barrios de la capital asturiana. En Ventanielles uno de los barrios ovetenses con menos renta, pero también con menos zonas verdes, la obesidad afecta a más del 12% de los niños y niñas.
¿Qué soluciones urgentes se pueden abordar para un problema con raíces estructurales tan profundas? Calleja propone “subvencionar la dieta saludable”, tanto en los comedores escolares como en la cesta de la compra. Y propone por el contrario gravar con más impuestos a los productos ricos en grasas y azúcares: “las políticas antitabaco lograron que el consumo de tabaco bajara, ahora deberíamos hacer lo mismo con cierto tipo de alimentos que suponen también un problema de salud pública”.



























