Asturies, ¿refugio climático?

¿Alguien ha pensado de qué manera una restauración más intensiva de nuestros ecosistemas naturales, podría beneficiar a una mayoría de la población convenientemente concentrada en el área central?

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Román Torre
Román Torre
Artista visual afincado en Gijón, trabaja intensivamente con herramientas digitales de manera creativa y colaborativa.

El miércoles 21 de noviembre, asistí a la proyección documental Asturias, refugio climático, dentro de la programación del FICX. Con una cuidada factura visual a cargo de Nadia Penella , dirección de Pablo de Soto y mucho trabajo del equipo al completo de LABoral centro de arte detrás, la pieza audiovisual trata de recoger las diferentes conversaciones surgidas en un taller de tres días para discutir el propio marco conceptual que engloba al título que le da nombre. Una conversación necesaria que nace al calor de la exposición Motores del Clima, donde el que escribe, aunque no pudo participar en este taller durante esos días, también tiene el placer de participar como parte del elenco asturiano de artistas invitados a la exposición. 


El encuentro buscó reunir diversas voces, desde organismos oficiales y la universidad (Cátedra de Cambio Climático de la Universidad de Oviedo, estudiantes y profesores de la Facultad de Turismo, Biología, etc.), hasta agentes culturales y los propios artistas de la exposición, incluyendo a los comisarios Daphne Dragona y el intelectual Jussi Paprika, así como otras personas vinculadas a la exhibición o a la comunidad artística y social de LABoral.

El eslogan/título, empleado públicamente por el presidente Adrían Barbón o veladamente usado por inmobiliarias para repartirse el estrecho territorio Asturiano, está basado en la creencia discutible de que Asturias puede ofrecer unas condiciones de vida más soportables, en un contexto de emergencia climática real. Y es verdad que tiene miga para discutir hasta la saciedad sobre sus implicaciones, también éticas y sobre el significado de ser un refugiado en un contexto global. En este sentido, el director y equipo de LABoral, han sabido recoger muy bien el guante sobre qué es lo que debería de ofrecer a la ciudadanía,  una institución cultural pública a la escucha permanente de cuales son los temas culturales relevantes del momento. Mas sí implica irremediablemente al territorio desde donde emite. 


Durante la proyección, cuando uno escucha y observa el grupo humano participante, rápidamente se da cuenta de que no hay quizás mucha representación ciudadana, a pie de caleya, implicada en el territorio sobre el que se discute, lo cual puede aparentemente ser visto como una debilidad. En cambio sí que hay un potencial rico en diversidad de opiniones y puntos de vista foráneos que entremezclados con el conocimiento local, enriquecen la conversación incluso desde la propia ingenuidad con la que un Foriato/a  puede analizar los infinitos peros que pueden implicar el cambio de modelo al que nos enfrentamos. Acostumbrados a escuchar el eco de nuestras voces rebotando en nuestra frontera montañosa, el conocimiento de quien viene de otro mundo, siempre suele ser fuente de aire fresco e inspiración. 

¿Cómo debería de organizarse el territorio? ¿Qué cambios implican en el patrimonio urbanístico y cultural de nuestra región?

¿Cómo debería de organizarse el territorio? ¿Qué cambios implican en el patrimonio urbanístico y cultural de nuestra región? ¿Cuáles son las consecuencias de este desplazamiento humano sobre nuestros ecosistemas marítimos y terrestres ? ¿Cuál es el impacto de la llegada del AVE a Asturias? ¿Cuál sería un modelo teóricamente sostenible, contando con lo inevitable de esa población flotante? ¿Cuál es el impacto de esa población que se queda permanentemente?, etc

Son preguntas inevitables junto a muchas más que salen en el documental, tan urgentes como empezar a poner todos estos datos sobre la mesa y que comience el debate público cuanto antes. Desgraciadamente, estamos demasiado acostumbrados a que cambios territoriales, económicos y sociales que determinan seriamente nuestras opciones vitales, pasen por delante de nuestras narices como algo leve e irremediable, asumiendo un papel pasivo ante las decisiones interesadas que claramente nos afectan como ecosistema que habita un territorio a corto, medio y largo plazo. 

Las experiencias desastrosas del pasado dentro y fuera de Asturias están ahí, aunque aquí hay quien vende todavía la narrativa de que nos hemos librado un poco más que otras regiones hasta ahora. Lo cual  no es cierto y contamos con un amplio catálogo de urbanismo especulativo y depredador, una gestión de los recursos naturales y los servicios públicos más preocupada en crear valor que en crear bienestar, etc, supongo similar a otras partes de la península.

Y la lucha contra los mitos, más necesaria que nunca, contando que somos hijos e hijas de muchos mantras seguramente discutibles. Como aquel que dice que somos muy poca población y que la pérdida supone un problema de capacidad humana para el desarrollo económico y vital de la región, a la vez de que se lidia con la posibilidad de que toda esa población de la península que escoja nuestra región, puede suponer o supone un desborde de la infraestructura y la capacidad natural de los recursos de la comunidad. 

O como ese otro que afirma que se debería de “repoblar” de nuevo aldeas, fruto de un sistema agrario y social de ocupar el territorio que puede que ya no vaya a volver y que pese a la posible pérdida cultural y patrimonial, implica un despliegue de infraestructuras costosas e insostenibles, que aumentan seriamente la presión sobre los ecosistemas y las especies no humanas. ¿Y si debemos batirnos en retirada de amplias zonas del territorio y concentrarnos en otras? ¿Cuáles son los mecanismos legislativos y los retos políticos que conlleva un plan similar? ¿Alguien ha pensado de qué manera una restauración más intensiva de nuestros ecosistemas naturales, podría beneficiar a una mayoría de la población convenientemente concentrada en el área central?. Son muchas de las preguntas que podrían surgir una vez enfrentados sin miedo a todos esos mitos que rodean las diferentes visiones populares de nuestro pequeño país y que nos han acompañado durante demasiado tiempo.

Como también se pudo comprobar en las abundantes cuestiones planteadas en el debate posterior a la proyección, ha sido una iniciativa plural muy dada a las preguntas de calado y la búsqueda de respuestas a los retos que se plantean. Lógicamente la pieza resultante no los va a resolver más allá de su función de catalizar un debate público, pero ha sido un buen comienzo para  empezar a conversar en común, en vistas de que seguramente, ya se están empezando a conversar en privado.

Ojalá más. 

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