PISA con garbo

Si pensamos desde fuera del relato neoliberal no es necesario contar con informes PISA para saber dónde nos aprieta el zapato.

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El  informe PISA 2022  ha sido hecho público (sólo parcialmente ) a las 11 h del martes 5 de marzo de 2023.  Todas las televisiones, radios y periódicos en sus ediciones digitales recogían sus resultados, apenas una hora después, en sus portadas.

La Vanguardia titulaba: “España suspende”, “Cataluña se desploma”, para remachar a continuación: “El informe PISA no deja lugar a dudas sobre la deficiente preparación de los alumnos”

El Pais Educación, invitado a un “Forum de expertos en la materia” (la materia es el propio informe PISA) por la Qatar Foundation, ya calentaba motores antes de que se hicieran públicos los resultados: “La hora de la verdad se acerca”. A continuación entrevistaba a uno de los expertos que acudieron al Forum que se celebraba en Doha, el Director de Educación del Banco Mundial, que proporcionaba otro titular:  “El informe PISA identifica dónde aprieta el zapato para poder tomar acciones”.

La ministra de educación del nuevo gobierno español y todas las ministras o ministros  encargados de educación de las distintas comunidades del Estado Español, sin distinción de filiación política, dieron simultáneas  ruedas de prensa el mismo día 5. En ellas, como si de una sentencia inapelable se tratara, buscaban datos en el informe que sirvieran como prueba de lo acertado de sus políticas o de verificación de lo equivocadas que estaban las de sus predecesores en el gobierno si eran de otros partidos.

Ante la magnitud de esta reacción  y la contundencia de los titulares que se han derivado de lo dado a conocer del Informe PISA 2022,  cabe hacerse una serie de preguntas: ¿tiene justificación decir que con el informe PISA llega la hora de verdad de la educación? ¿Se puede afirmar, a partir de sus datos, que una comunidad autónoma o un país se desploma  o se recupera, aunque solo sea en lo que se refiere a la educación? 

Y a partir de estas preguntas, otras muchas: ¿es posible establecer todo un ranking de la calidad educativa que incluye a países de los 5 continentes a partir de los resultados obtenidos en sus pruebas? ¿debemos tomar como referencia positiva a los países o comunidades que mejores resultados obtienen en las pruebas de PISA? ¿el Informe PISA es un buen elemento para saber dónde nos aprieta el zapato en lo que a educación se refiere?… En definitiva ¿tienen los informes  PISA la capacidad que parece atribuírseles?

Para poder contestar a estos interrogantes  es necesario conocer con qué material y procedimientos se construyen estos informes. 

El informe de 2022 del Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA, Programme for International Student Assessment, en inglés) comienza su trabajo de campo con un examen a los estudiantes que se realiza en la primavera de 2022. Este examen incluye tres pruebas:  competencia matemática (como materia principal) y comprensión lectora y científica (como materias secundarias).

El análisis de los resultados de estas pruebas, junto con el estudio de las respuestas a un cuestionario que las acompaña en el que se  pregunta a los estudiantes y a los equipos directivos de los centros sobre diversos aspectos como son el sentimiento de pertenencia  al centro educativo, la relación con sus docentes, la segregación o aislamiento y acoso escolar, constituyen la parte del Informe que se ha hecho público el 5 de diciembre. 

A lo largo de 2024  se harán públicos las dos partes restantes del Informe PISA 2022 que, en el lenguaje que utiliza el propio informe,  se refieren a competencia innovadora (pensamiento creativo) y competencia financiera y aprendizaje a lo largo de la vida.

Las pruebas junto con la encuesta se pasaron a 690.000 estudiantes de 81 países de 15 y 16 años de edad. Para las respuestas a las pruebas se disponía de 2 horas y de una hora más, a continuación, para cubrir la encuesta.

A partir de este material se construye el informe que establece, a través de puntuaciones numéricas, una serie de datos informativos que permitan una toma de decisiones que mejoren la calidad educativa.

Los resultados indican que una docena de países han mejorado sus resultados con respecto al informe de 2018 (Singapur es el primero en las tres pruebas). También que el primer país europeo es Estonia (a pesar de que pierde puntos en las tres pruebas con respecto al informe de 2018), que Chile está en cabeza de los resultados de Latinoamérica o que EE. UU pierde 13 puntos en Matemáticas…

En España participaron 30.800 estudiantes que estaban cursando el 4º curso de la ESO (Educación Secundaria Obligatoria). Los datos numéricos son los peores desde 2000 (primer Informe PISA): se ha bajado 8 puntos en matemáticas, 3 en comprensión lectora y sin embargo se ha subido 2 puntos en ciencias. 

En todo caso, afirma el informe, los datos son mejores que los de los países de la OCDE que pierden entre las tres pruebas 32 puntos y los de la Unión Europea que pierden 40 puntos (que equivale, según precisa el propio informe, a un curso escolar entero)

10 Comunidades quedan por encima del promedio internacional en Matemáticas. Las mejores en puntuación en el conjunto de las pruebas son Castilla-León, Asturias y Cantabria. Las que más descienden Cataluña y el País Vasco. Madrid se recupera después del fuerte descenso obtenido en el Informe 2018…

Pero no se queda aquí el informe 2022 sobre el sistema educativo español. A partir de los  resultados numéricos en las pruebas y de las respuestas a la encuesta de los estudiantes establece que nuestro sistema educativo presenta una igualdad educativa superior a la de los países de la OCDE y la U. E., señala el papel en los resultados de la brecha por nivel socioeconómico y cultural, un buen grado de resilencia (que deduce de las puntuaciones obtenidas en la pruebas), la ansiedad que los estudiantes sienten ante las matemáticas (lo que explica que la chicas -más ansiosas ante las mates- se aparten  de los empleos más estables y mejor pagados que son los vinculados a esta materia según el informe), determina que el sentimiento de pertinencia al centro educativo está por encima de la media, que el índice de segregación y aislamiento no es preocupante en comparación con otros países de nuestro entorno, y cuantifica el acoso escolar (en Canarias es el doble que en La Rioja, por ejemplo).

Tras este breve recorrido informativo por el Informe 2022 es momento de detenerse en algunos aspectos para responder a la pregunta que nos hacíamos sobre si realmente tienen los informes PISA la capacidad de análisis que aparentan tener por sus contenidos y repercusión.

Señalaré solo algunos aspectos elementales que relativizan su capacidad como instrumento evaluado de la calidad educativa:

Foto: Iván G. Fernández

-La competencia (matemática, lectora, científica o de cualquier otro tipo) entendida como  la capacidad de utilizar los distintos conocimientos proporcionados por las distintas materias de estudio a la “vida real” (tal y como se entiende en el informe),  se puede manifestar en cualquier situación de la vida escolar.  Su evaluación más fiable se produce mediante la observación, durante un periodo lo más largo  posible de tiempo, de las actividades diversas que se pueden producir en la vida escolar con el planteamiento de tareas vinculadas a la vida ciudadana. No parece adecuado, al menos no parece lo mejor, hacer su evaluación solo en situación de examen (nos referimos a la situación que se da al pasarles unas pruebas por evaluadores externos) en las que se presentan unas situaciones determinadas y no otras por razón del tiempo disponible, como se hace en las pruebas de PISA.

-Como acabo de señalar la observación como procedimiento de evaluación de las competencias resulta más fiable en cuanto a valorar si están presentes en los estudiantes, pero su traducción numérica resulta forzada. Solamente a partir de un reduccionismo simplificador y distorsionante que parte de la situación artificial de examen, se pueden construir los valores numéricos que constituyen la base fundamental de todo lo que se afirma en los informes PISA.  

-Las profesoras y profesores de los centros están en mejor situación para evaluar las competencias mediante la observación por su presencia permanente en las aulas. Resulta incomprensible que esta tarea no pueda ser organizada por la propia administración y tenga que ser encargada, con un alto coste económico, a empresas privadas para realizarlas de forma inadecuada, a no ser que jueguen en esta decisión factores que van más allá del interés evaluativo.

-Constituye un reduccionismo, injustificado por injustificable, limitarse a evaluar competencias de matemáticas, comprensión lectora y ciencias omitiendo las vinculadas con otras materias y pretender luego establecer valoraciones generales sobre la adquisición de competencias e, incluso, la calidad del sistema educativo. 

-Más disparatado resulta todavía extraer conclusiones sobre aspectos tan complejos como resilencia, equidad educativa, brecha por nivel socioeconómico y cultural, segregación, acoso escolar, relación de estudiantes y  docentes, y otros que aparecen en el Informe,  contando solamente con los resultados de las pruebas y una encuesta realizada a estudiantes y equipos directivos de los centros.

-En el mundo hicieron esta evaluación unos 690.000 estudiantes que se pretende que sean una muestra representativa de 29 millones de jóvenes de 15 y 16 años. A nadie se le escapa la dificultad que tiene esta pretensión. A la espera de una próxima publicación (sin fecha) del Informe Técnico de PISA 2022 (PISA 2022 Technical Report) los resultados publicados parecen referirse a los 29 millones sin que apenas haya información sobre los procesos de selección de las muestras.

-El informe español de PISA 2022 contiene un anexo con algunos ejemplos de preguntas  de matemáticas (las únicas que podemos conocer en su versión española de entre todas las que tuvieron que responder los estudiantes) que resultan muy significativas en varios aspectos:

-Cómo entiende el informe PISA las competencias vinculadas al “mundo real” o a “la vida real” . Las preguntas surgen a partir de la presentación de contextos que pertenecen a 4 ámbitos: personal, ocupacional, social y científico. Esos contextos son, por ejemplo : los datos de ventas de DVD  o la probabilidad de obtener una determinada puntuación por un equipo de baloncesto (ambos en el ámbito social) o los cálculos para la compra de un coche o la manera de organizar el camión de mudanzas (ámbito personal)… Contextos que me recuerdan a los enunciados de los problemas que hace más de 50 años tenía que resolver en matemáticas y en donde lo social y personal permanece ajeno a los problemas sociales y personales que están presentes en cualquier contexto  en el primer tercio del siglo XXI.

-La diferente dificultad que estas preguntas presentan para estudiantes de distintas nacionalidades y contextos debido precisamente a la desvinculación con su mundo y su vida. Esta circunstancia hace todavía más evidente el sinsentido de comparar puntuaciones, establecer ranking, imitar modelos, etc.

Una vez comentados estos aspectos parece evidente que el informe PISA no tiene los poderes ni la capacidad evaluativa que se le atribuye. No puede constituir “la hora de la verdad” del sistema educativo y por lo tanto resulta incomprensible su nivel de aceptación como referente de los cambios que es necesario introducir.

La amplia aceptación de los informes PISA solo puede explicarse por que sus planteamientos de fondo, que ni siquiera tiene necesidad de explicar pero que son perfectamente deducibles de su conjunto, lo que sería algo así como su filosofía de fondo, encaja perfectamente con el pensamiento dominante en educación.

Un pensamiento hegemónico que se mueve dentro de la perspectiva limitada que ofrecen los conceptos de igualdad de oportunidades o de educación inclusiva. Unos conceptos  que inspiran distintas sensibilidades más o menos comprometidas con aspectos sociales,  y en los que caben  posiciones políticas distintas, pero todas ellas  funcionales con las idea de capital humano que ha venido inspirando las políticas neoliberales en educación y en las que se inscriben los informes PISA.

Según la teoría del capital humano la educación es una inversión que pueden realizar los estados y/o los individuos que se rentabiliza cuando los egresados del sistema educativo ingresan en las empresas. Las empresas, dentro de una dinámica permanente de crecimiento y competencia con la incorporación a los procesos productivos de nuevas tecnologías, requieren cada vez una mano de obra más cualificada, mejor formada.

Si la educación es capaz de responder a ese reto, al reto de la excelencia, las empresas obtendrán cada vez más beneficios que acabarán generando riqueza para el conjunto de la sociedad.

Es en este relato neoliberal en el que se sitúan los informes PISA: un instrumento útil para ir caminando hacia la excelencia educativa. Dentro de la aceptación, al menos implícita de este relato y de la propia filosofía del Informe PISA 2022 , se sitúan también los comentarios que con más sensibilidad social se mueven desde la perspectiva de la igualdad de oportunidades.

El que ha aparecido tras hacerse público el Informe PISA 2022 en el diario digital Público es un buen ejemplo de este tipo de recepción. Público señala que la diferencia en “las notas” de PISA entre la educación pública y la privada, a favor de esta última, se deben a la desigualdad socioeconómica.  Concluyendo, basándose en los propios datos del informe, que no existe una igualdad de oportunidades real y esto es lo que explica la diferencia de notas en PISA  términos generales y es, por lo tanto,  lo que habría que corregir para obtener mejores calificaciones. Esta postura equivale a lo que en términos de eslogan político se expresa diciendo “Que no se quede nadie atrás”.

Sin embargo en el propio Informe Pisa 2022 pueden encontrarse algunas de las claves fundamentales para salir del relato de las políticas educativas neoliberales y las teorías del capital humano. 

La República de Singapur no es uno de los países más ricos del mundo por su excelencia educativa ni empresarial La economía de Singapur depende en parte del trabajo de cientos de miles de trabajadores extranjeros. Mientras que el nivel de vida de los nacionales y residentes permanentes de Singapur, los únicos incluidos en las estadísticas, es de los más altos del mundo, el de los inmigrantes (40% de la población activa) dista mucho de ser envidiable. La mayoría de ellos, los no cualificados, viven en condiciones miserables. Viven en barracones dormitorio, a veces alineados a cientos de metros de distancia y rodeados de alambre de espino. Tienen prohibido traer a sus familias o casarse con un singapurense.

Empleados principalmente en los sectores industrial y de la restauración, o como empleados domésticos en el caso de las mujeres, están sometidos a una gran cantidad de horas extraordinarias, generalmente gratuitas y sin días libres. En teoría, la ley prevé un día de descanso obligatorio a la semana, pero permite al empresario anularlo si el trabajador está de acuerdo. Si se niegan, corren el riesgo de perder su empleo y ser deportados. Tampoco tienen derecho a ningún salario mínimo.

Es decir, el capitalismo, cuando se lo permite la correlación  de fuerzas obtiene sus plusvalías a través de la explotación y no derrama su vaso repleto por el conjunto social. Lo sabemos también por nuestra experiencia en la crisis del 2008 y en la crisis inflacionaria actual.

Tampoco camina en una senda de continuo crecimiento, ni está esperando a la juventud egresada del sistema educativo con un buen empleo (ni siquiera, a las y los excelentemente preparados). La igualdad de oportunidades es una igualdad de partida para recibir, en la mayoría de los casos, una educación que no les forma como ciudadanos y que les destina al empleo precario.

Si pensamos desde fuera del relato neoliberal no es necesario contar con informes PISA para saber dónde nos aprieta el zapato. Desde el punto de vista del bien común de la sociedad dos problemas aparecen en primer plano.

El primero de ellos es el del paro y la precariedad de los empleos de los jóvenes que egresan del sistema educativo  en sus diferentes niveles. Esta situación, que en nuestro país es especialmente grave, supone que el dinero invertido en la formación de los jóvenes a través de la educación se despilfarre, ya que impide que buena parte de estos jóvenes devuelvan a la sociedad, mediante su desempeño profesional, lo que ha costado su formación.

El segundo problema básico es que, si el bien común pasa por que sea la propia sociedad la que democráticamente construya su futuro enfrentándose a los problemas que tiene planteados el mundo actual, la educación no está formando para ese cometido. Es decir, la educación pública parece no tener suficientemente presente que debe formar ciudadanas y ciudadanos que, con criterio propio e informado, puedan estar en mejores condiciones que las generaciones precedentes para abordar los problemas que tiene planteados la sociedad actual, tanto a nivel planetario como local. Tampoco en este sentido la educación está contribuyendo suficientemente al bien común.

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