“Vivimos en el momento histórico con más tecnología para informar y a la vez con más desinformación”

La periodista Maysun Abu-Khdeir Granados estuvo esta semana en Gijón invitada por la Coordinadora de ONG´s.

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Víctor Guillot
Víctor Guillot
Víctor Guillot es periodista y adjunto a la dirección de Nortes. Ha trabajado en La Nueva España, Asturias 24, El Pueblo de Albacete y migijon.

Maysun Abu-Khdeir Granados (Zaragoza, 17 de noviembre de 1980) es una periodista visual independiente y directora de fotografía cinematográfica española. Desde 2005 se especializa en reportaje documental y cobertura de noticias a nivel internacional. Fue nominada por la European Pressphoto Agency al Premio Pulitzer en 2013, por su cobertura de la Guerra Civil de Siria. Sus fotos tienen una impronta eminentemente colectiva, en Siria, Líbano, Gaza. Es una imagen áspera y política que aborda los conflictos bélicos desde una mirada humanista, que no aparta la mirada del horror o de la vida cotidiana, pero que siempre se aparta del poder o, mejor dicho lo observa, desde la mirada de los humildes. Nortes la entrevista con motivo de su encuentro celebrado este lunes en la Escuela de Comercio organizado por la Coordinadora de ONG´s del Principado de Asturias.

¿Qué valoración hace de la posición política española en la masacre que el gobierno Israelí está acometiendo en la franja de Gaza?

El presidente del Gobierno ha expresado su apoyo, en numerosas ocasiones, al reconocimiento de Palestina como país y ha prometido hacerlo de forma oficial. A su vez, Sánchez mostró solidaridad con las víctimas del ataque del 7 de Octubre en Israel, (a pesar de que después tanto la Casa Blanca como el propio ejército y gobiernos israelíes han confesado que ni hubo niños decapitados, ni mujeres violadas y que una gran parte de dichas víctimas fueron asesinadas por “fuego amigo”– esto es, por tanques y helicópteros israelíes – y no a manos de Hamas). Sánchez también condena el “terrorismo” sin mayor explicación y pide el cese inmediato de la violencia indiscriminada contra la población civil.
La posición política del gobierno español me parece absolutamente insuficiente e hipócrita, y, aunque estoy segura de que Pedro Sánchez como individuo, piensa de manera diferente, lo cierto es que el gobierno responde y va a la par que las políticas europeas, que son, no sólo abiertamente sionistas sino que tanto otros países de la UE como España, compa y vende armas a Israel y por tanto somos actores activos y responsables en el genocidio de al menos 25000 civiles palestinos, entre ellos cerca de 10000, niños. Y no sólo somos cómplices de lo que está sucediendo en Gaza y en Cisjordania (de la que apenas se habla ahora mismo). La ocupación vienen de lejos y siempre hemos mantenido relaciones con Israel, por lo que como país, tenemos una gran responsabilidad para con lo que está sucediendo. Esto, honestamente, debería hacernos pensar qué clase de sociedad somos, ¿no? Creo que la posición política del gobierno español y sobre todo de Pedro Sanchez ha sido cobarde, decepcionante pero no sorpresiva. Las personas que están en el poder, suelen querer agarrarse a él y para ello se permiten concesiones morales. Eso no debería ser así. La única voz del gobierno que estaba siendo sensata al respecto era la de Ione Belarra y se la han quitado de en medio rápidamente. Eso lo lo dice todo.

Autorretrato de Maysun.

¿Qué consecuencias puede traer este genocidio en las relaciones internacionales a medio y largo plazo?

El genocidio palestino podría tener consecuencias negativas a medio y largo plazo en las relaciones internacionales, como el deterioro de la confianza a nivel socioeconómico hacia Israel, el aumento de la polarización global –algo que ya estamos observando–, y la posibilidad de generar resentimiento hacia quienes no intervienen o toman medidas insuficientes para detener toda esta barbaridad y proteger los derechos humanos en Palestina. Pero, seamos honestos. Este mundo no funciona desde el sentido común o las buenas intenciones. Vivimos en una sociedad capitalista que valora el dinero y el poder muy por encima de la vida humana, del reino animal y del propio planeta. Lo ideal sería que una situación tan trágica como es un genocidio, tuviera consecuencias diplomáticas profundas, ya que sería un indicativo de que seguimos siendo humanos y funcionamos a partir del sentido común y la conciencia básicas, pero estos no son los primeros palestinos asesinados en la historia de la ocupación, ni la falta de derechos humanos es algo puntual para mi pueblo. Además, ha habido otros genocidios en la historia, como el de Rwanda, que han quedado impunes. No quiero ser pesimista, pero dudo que la maquinaria capitalista vaya “despeinarse” demasiado por lo que está sucediendo. Más aún porque el palestino no es un pueblo blanco. La limpieza étnica, la ocupación y el concepto de colonialismo son precisamente las herramientas que históricamente han hecho posible el desarrollo de las sociedades occidentales capitalistas y patriarcales actuales.

¿Qué riesgo existe de que la escalada bélica se extienda a toda la zona de Oriente Próximo y termine convirtiéndose en una guerra internacional?

Primero dejar claro que esto no es una “escalada bélica”, no es un “conflicto” (no hay dos ejercitos iguales en contienda), ni una “ola de violencia”. Es una ocupación, con un ocupante (Israel) y un ocupado (la población nativa Palestina) y un genocidio. Como periodistas, es importante usar los términos correctos por que no hacerlo es un modo de censura y manipulación velada de la que Israel es muy consciente. Las guerras hoy en día son generalmente internacionales ya que se libran sobre terrenos que a nadie importan para hacerse con recursos que todos desean poseer. Otro gran ejemplo de ello es Ucrania. Vivimos en un mundo globalizado a todos los efectos. La ocupación –y el colonialismo que conlleva– siempre ha estado presente en todo Oriente Medio. Israel no sólo ocupa Palestina, ocupa Siria, en los Altos del Golán, tiene presencia militar y realiza ataques periódicos al sur de Líbano, incluso matando periodistas, como ha pasado últimamente, y ocupa parte de la Península del Sinaí, aunque Egipto, una dictadura militar, ahora tiene mejores relaciones con Israel por ciertos acuerdos económicos. Además, la ocupación siempre ha sido una cuestión internacional. La creación del estado sionista de Israel sólo fue posible con la ayuda activa de las grandes potencias europeas y occidentales como Gran Bretaña, Francia, EEUU o Australia. Desde la década de 1840s del siglo XIX, es decir, desde el comienzo de la ocupación (que desde luego no comenzó en 1948), la presencia de entes colonizadores occidentales en Palestina, Irak, Líbano, Egipto, Siria, etc, convirtió Oriente Medio en otro punto estratégico para dichas grandes potencias y sus intereses. Ya lo dijo el actual presidente de Estados Unidos, Joe Biden cuando confesó en una conferencia en 1986, que “si Israel no existiese, habría que inventarlo”, ya que era la mejor inversión para defender los intereses de EEUU en Oriente Medio.

Maysun.

¿Ha percibido en sus últimos reportajes que el relieve periodístico que ha tenido históricamente la fotografía en el periodismo de guerra está siendo desplazado por las agencias a favor de la comunicación a través de redes sociales y los vídeos?

Desde luego. Vivimos en el momento histórico con más tecnología para informar y a la vez con más desinformación. El boom de los smart phones y con él, el florecimiento de las redes sociales no hace tanto tiempo, ha causado, no sólo un empacho de imágenes e “información” tan grande que es imposible de absorber, sino que ha ayudado a que las personas tengan problemas para discernir entre lo que es información fehaciente y opinión o directamente propaganda. Si a esto le sumas la utilización de las redes sociales para diseminar “fake news” y, a través del algoritmo, amplificar ciertas voces y censurar otras, esto se va pareciendo para vez más al 1984 de Orwell.

¿Usted ha narrado a través de su cámaraprocesos revolucionarios, guerras, la vida de miles de desplazados, la de los desposeídos. Cabría la posibilidad de que usted pudiera contar su misma historia desde la cúspide de los gobiernos, desde el poder?

Por una parte, me encantaría tener esa posibilidad. Poder estar en un puesto de importancia desde el que poder amplificar las voces de las personas más necesitadas y poder luchar contra las injusticias no es algo a lo que la mayoría de seres humanos tenga acceso en sus vidas. Por otra parte, creo que no serviría para ello. Soy anarquista, feminista, vegana y ecologista y no creo en los sistemas de poder actuales (capitalistas, patriarcales y piramidales), que desde mi punto de vista son responsables directos de la mayoría de injusticias y desigualdades que suceden en la sociedad. Leí en un artículo sobre psicología hace tiempo, que decía que para ser político hacía falta ser un poco sociópata. Las personas en altas esferas de poder necesitaban tener poca o nula empatía y mantenerse lejos de la gente a las que controlaban para poder tomar todas las decisiones que toman. Matar civiles o ignorar que se ahogan en el océano o mueren de hambre durante las largas migraciones a las que se ven forzados, es más fácil desde el sillón de una oficina que in situ, mirándoles a los ojos. Me marcó tremendamente ese artículo y sentí que tenía mucho de verdad. Es imposible no perder la cabeza o dejar de dormir por la noche sabiendo que eres responsable de la muerte de miles de personas, si eres una personal normal, con empatía.

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