El sociólogo Jacobo Blanco (Oviedo/Uviéu, 1967) es decano del Colegio de Sociólogos y Politólogos. Trabajador tanto del sector público como del privado, es un “observador participante” del discurrir de la capital asturiana, sobre cuya decadencia y problemas lleva tiempo advirtiendo. Hablamos con él sobre el convenio urbanístico de La Vega aprobado este jueves por Ayuntamiento y Principado.
Llama la atención que después de meses debatiendo sobre el convenio de La Vega sigamos sin tener acceso al documento, que estemos opinando de algo por oídas o por lo que se va filtrando a un medio de comunicación privado, ni siquiera a la televisión pública asturiana
La norma dice que, una vez publicado, lo que suele ser unos días después de la aprobación, se inicia el periodo de exposición y alegaciones, que durará un mes. Puede alegar cualquiera, pero conviene que se alegue con informes técnicos fundamentados, elaborados por profesionales urbanistas, bien desde la arquitectura, el derecho. Sobre las filtraciones a un medio de comunicación bien relacionado con Urbanismo, pues digamos que toda información es bienvenida, pero mejor si lo es con transparencia y con acceso equitativo para todos los medios.
¿1.000 viviendas son muchas viviendas para un recinto como el de La Vega?
Para hacernos una idea: 1000 viviendas equivalen a 10 edificios como el de Cortefiel. Y, al construirse en una parcela de 30.000 metros cuadrados, la que se cede a Defensa como pago por los 90.000 metros restantes, dan como resultado una densidad que casi duplica la de barrios como Rubín, ya densos de por sí. En realidad, y con la actual normativa municipal, esos aprovechamientos no caben. De ahí que, en su día, se propusiera una torre y, por lo que se ha filtrado, se abra ahora la posibilidad de obtenerlos en otras parcelas municipales. En todo caso, creo que se plantean dos problemas. Uno, que la urbanización tenga calidad. Los bocetos que se han mostrado hasta ahora muestran edificios embutidos, recurriendo a patios de luces, o creándolos donde ahora hay viviendas que gozan de vistas al Naranco, o a espacios interbloques de dudoso aprovechamiento como zona de uso público. Dos, las configuraciones que se avanzan crean una especie de fondo de saco que, en vez de articular la Fábrica de Armas en una rótula que integre barrios, podría contribuir a consolidar su segregación espacial. Por último, lo que avanza la prensa, “se hará el máximo posible de vivienda pública”, parece excluir que todo el residencial sea vivienda pública. Además, la experiencia nos muestra que habrá que ser muy cuidadosos con la combinación de densidad, fondos de saco y algunos tipos de vivienda pública, que quizá deba destinarse a favorecer a muchos de esos jóvenes que en Oviedo no pueden independizarse y formar un hogar. Eso sí, desde hace muchos años, he dejado claro que soy partidario de combinar usos, también residenciales, en La Vega. Incluso aprovechando alguna nave para ello. Pero lo razonable, según mi criterio, sería ir, en la parcela que corresponde a Defensa, a unas 250 viviendas, unas 80-85 por hectárea, que parecen más acordes con el espíritu de las leyes que regulan nuestro urbanismo.
¿Había otra forma de financiar la recuperación de La Vega?
Supongo que sí. La mayor parte de las valoraciones conocidas están muy por debajo de lo que se va a pagar en especie a Defensa. Quizá hubiera podido actuarse, primero, ajustando el precio, conforme a esas tasaciones, por cierto, el Ayuntamiento no encargó ninguna a lo largo de la negociación, que es el resultante de ir a la máxima edificabilidad posible en el ámbito de actuación, pero concentrándola en una cuarta parte de ese ámbito que, además se va a segregar, algo cuando menos discutible. Segundo, y no excluyente de la primera, explorando otras fórmulas de adquisición. El Ayuntamiento de A Coruña optó por un alquiler a largo plazo, asumible y “capitalizable”, más barato que lo que se va a ceder en Oviedo, que le permite hacerse con toda la parcela y no con un 70% como en Oviedo. No sé si era viable un consorcio a tres partes que repartiera mejor unas cargas y beneficios que todo apunta que cargan en exceso al Ayuntamiento, que quizá asuma además riesgos, y nada a Defensa o al Principado. El caso es que, de mantenerse el espíritu del primer borrador del convenio y de ser ciertas las noticias publicadas, la ciudadanía de Oviedo va a asumir unas cargas notables en forma de derribos, rehabilitaciones o urbanización a cambio de un solar con edificios en mal estado, consecuencia, en parte, del desistimiento municipal en su deber de exigir a la propiedad el mantenimiento de edificios que estuvieron en uso hasta 2012. Creo que se han asumido con demasiada facilidad los presupuestos de Defensa en aras de un pragmatismo mal entendido, carente, a mi modo de ver, de ambición a la altura del momento histórico de la ciudad.
“Se han asumido con demasiada facilidad los presupuestos de Defensa en aras de un pragmatismo mal entendido”
A Coruña, Intxaurrondo, El Milán… ¿Hay otros ejemplos en ciudades españolas de negociaciones con Defensa que podrían servirnos de referencia?
Cada ciudad y cada momento tienen su afán. Coruña nos lleva años de ventaja en materia de nuevas tecnologías. Recuerde la sorpresa que supuso, para Oviedo, que le adjudicaran la sede de la Agencia Nacional de Inteligencia Artificial. Superaba en casi todos los indicadores de I+D+I a Oviedo, con su centro de IA ya en marcha. Coruña tenía un proyecto para su Fábrica de Armas y ya lo está ejecutando. Oviedo ha dicho que lo quiere pero, más allá de los lugares comunes que recogía ya el primer borrador del convenio, no se sabe para qué. Más allá del centro de investigación que propone el gobierno regional para la nave de cañones, todo lo demás es mera especulación: que si empresas ya conocidas, que si macroconciertos… Usos en principio incompatibles en un espacio que es más pequeño de lo que pensamos: viene a ser la mitad del Parque Tecnológico de Gijón. Si hubiéramos ido a Defensa con un proyecto claro, quizá nos hubiera salido más barato. Fíjese: sé que lo que voy a decir puede suscitar dudas éticas, pero el sector de la defensa, empujado por el escenario internacional, experimenta un auge notable que está beneficiando a Oviedo. Es la única rama de actividad, junto con la hostelería, que crea empleo en el concejo. Hay un cluster de empresas de defensa, y aunque las principales sean foráneas, quizá se podía haber utilizado esa baza en la negociación, generando investigación y desarrollo en la Vega e incorporando a Defensa y a la Universidad en algo más que como tenedora de suelo. Hubiera sido otra posibilidad. Y es que lo único seguro a fecha de hoy sobre el futuro de La Vega es que se van a construir cientos de viviendas en espacios que hoy, aunque descuidados, son en realidad zonas verdes… Una enorme diferencia con La Coruña. Oviedo, como te decía, no es consciente de la encrucijada histórica en la que se encuentra. Una ciudad a la que casi todo, corte, obispado, universidad, industria, administración, se ha dado y que, ahora, agotada la fase administrativa tiene que buscar su destino.

¿Lo que se ha aprobado refleja de algún modo la movilización ciudadana por la conservación del conjunto?
Tras la gran manifestación del 5 de noviembre del 2022, el ayuntamiento fue hábil, modificando la propuesta inicial, con la eliminación de la torre y la conservación de la mayor parte de los chalés. Es decir, eliminó lo más visible y chirriante del convenio inicial. Y eso, unido a la campaña que presentaba a la Plataforma como una minoría de radicales de izquierda…. y derecha, y, sobre todo, la escasa conciencia que la propia ciudadanía ovetense tiene acerca de la situación real de la ciudad, ha mermado el apoyo a una movilización ciudadana que, no nos engañemos, jamás fue mayoritaria. La situación de Oviedo es de decadencia y pérdida de actividad, especialmente por comparación con Gijón y, no digamos, otras ciudades del noroeste español.
¿Hay posibilidades de mejorar lo aprobado?
Son muchos los pasos y trámites administrativos pendientes antes de ver máquinas en La Vega. Y, por tanto, serán muchas las ocasiones de aportar mejoras en la definición final del proyecto.
Otro de los puntos calientes del acuerdo es el desvío del tráfico por el interior de la fábrica. ¿Hay una alternativa mejor para la protección del prerrománico?
A mi entender llenar La Vega de coches es un paso atrás. Hay que combinar la protección de San Julián y la de La Vega. Incluso, deben vincularse, por estarlo en su origen, que es, en parte, el origen de Oviedo. Dicho esto, hay que recordar que el conjunto fabril de La Vega aparece ahora mismo en el PGOU como eso, como un conjunto indivisible al que no se le pueden añadir viales. Cumplir con el convenio exige modificar el PGOU. En las elecciones de mayo, un candidato a la alcaldía, Carlos Suárez, ingeniero experto en tráficos y movilidad defendió la propuesta de eliminar la autopista o Bulevar a partir de Julián Cañado. Las simulaciones de tráfico decían que era posible. De serlo, sería la solución ideal, vinculando los restos con San Julián, al tiempo que se cose la ciudad trazando calzadas peatonales y ciclistas que permitan llegar paseando desde Tenderina a Pumarín.
Después de invertir millones de euros en modificar la entrada de Oviedo no parece que eso esté a día de hoy en el orden día
En caso contrario estudiaría la “avenidización” de la autopista, pero de una sola calzada, arrimada a la nave de cañones. Hay que estudiar a fondo, con buenas simulaciones, la posibilidad de reducir al máximo tráficos y calzadas para los coches en ese ámbito. Las obras del bulevar han demostrado que una calzada puede con los tráficos actuales. El problema es una “faba” que quizá haya que reformar a corto plazo.
¿Qué puede suponer La Vega para Oviedo si se hacen bien las cosas?
Por salir bien entiendo generar tejido productivo de alto valor añadido en la ciudad: biotecnología, medicina, TICs, IA, defensa, arte… Si lo logra, hablamos de 10 o 20 años, habrá servido para algo, añadiendo la capa del palimpsesto que, agotado el potencial de las anteriores, necesita Oviedo para los próximos 30 o 50 años. Nada sería mejor que leer, como leemos sobre Gijón, que La Vega, como ahora el parque tecnológico en Gijón, se queda pequeña.
¿Y si se hacen mal?
Oviedo, invirtiendo su papel dinamizador a lo largo del último medio siglo, tirando de la economía regional, se consolidará como la rémora que ya es para el progreso de Asturias.































