Nadie responde del fracaso en la gestión de residuos

La “valoración energética” del Combustible Sólido Recuperado desincentiva la separación y la recogida selectiva.

Recomendados

Dacio Alonso
Dacio Alonso
Es presidente de la Unión de Consumidores de Asturias.

El Principado de Asturias tiene el destacado deshonor de ser una de las Comunidades Autónomas que peor hace la gestión de los residuos domésticos. En 2022 ocupó el último lugar en el porcentaje de recuperación de envases ligeros sobre los generados, el antepenúltimo en la recuperación de envases de vidrio y el undécimo, de entre 17 Comunidades Autónomas, en el porcentaje de recuperación de papel y cartón.

En conjunto, en el Principado de Asturias, en el año 2022, el porcentaje de recogida selectiva de residuos de envases domésticos fue del 35,6 %, un 4 % por debajo de la media estatal y lejos del objetivo del 60 % establecido para el próximo año 2025, según la Disposición transitoria 3ª del R.D. 1055/2022, de envases y residuos de envases, según reseña el informe de Greenpeace “Generación, recogida selectiva y reciclado”. Una gestión que tiene como co-responsables a los Ayuntamientos que con su inacción e indolencia llevan desde siempre colaborando a este deshonor en el manoseado “Paraíso natural”.

Por si fueran poco los anteriores datos, en este año en que finaliza el Plan Estratégico de Residuos, PERPA 2017 – 2024, el balance que se puede adelantar es igual de negativo. Si la previsión era la recuperación mediante la recogida selectiva, para el año 2020, del 71% del papel y cartón (78.679 Tm), los datos de Cogersa de 2023 dicen que sólo se ha recuperado el 30 % de lo previsto (24.024 Tm).

Si de la recogida separada de vidrio se trata, la previsión del PERPA se sitúa en recuperar el 88 % de lo generado (29.657 Tm). Los datos de Cogersa dicen que se recogió un 60 % de lo previsto, en el año 2023 (17.506 Tm).

En tercer lugar, el PERPA señala como previsión recuperar, en el año 2020, el 49 % de los envases ligeros generados (34.670 Tm). Mientras que Cogersa señala que en el año 2023 los residuos de envases ligeros recogidos selectivamente fueron el 46 % de lo previsto (15.917 Tm).

Por último, si observamos los datos de la materia orgánica de origen domiciliario, la previsión del Plan de Residuos es recuperar 78.000 Tm en el pasado 2020, mientras que los datos Cogersa señalan que la materia orgánica de origen doméstico recogida selectivamente en el año 2023 fueron 11.329 Tm, un 14 % del objetivo previsto.

¿Qué broma es ésta?, ¿Por qué nadie asume responsabilidades? ¿Acaso todo es culpa de algún jubilado que ya no está? Y, sobre todo, cómo puede desprenderse tanta soberbia por parte de algunos políticos que no dejan de dar lecciones sobre la gestión de residuos, sin cumplir con la legislación ni con los planes elaborados por ellos mismos. Si esto no es corrupción política, se le parece mucho.

Si no se alcanzan los objetivos de las 3R (reducir, reutilizar, reciclar) es a causa de no promocionar modelos de producción y consumo sostenibles, así como de la reducción de la generación de residuos. Tampoco se alcanzan los objetivos de recuperación y reciclaje porque no se ponen los contenedores suficientes, ni se implanta la recogida “puerta a puerta” (que crea puestos de trabajo), ni se proporciona información a la ciudadanía (no propaganda), ni se incentiva económicamente la colaboración (devolviendo la cantidad pagada por el envase). Todo eso cuesta dinero, y lo deben pagar quienes inundan el mercado con sus envases, las empresas de las que Ecoembes es su brazo ejecutor en materia de residuos (Mercadona, Carrefour, El Corte Inglés, Coca Cola….). Así se entiende que Ecoembes ahorre dinero a sus dueños recortado en contenedores y rutas de recogida, no financiando el “puerta a puerta” u oponiéndose radicalmente a la implantación del sistema de retorno de envases a los supermercados. Lo inadmisible es que representantes políticos asuman y defiendan los intereses de esas grandes empresas, perjudicando a las personas consumidoras y al medio ambiente.

En las alegaciones al “Plan Estratégico de Residuos de Asturias 2017-2024″, que presentamos Ecoloxistes n’Aición y la Unión de Consumidores de Asturias en octubre de 2017, además de todo un conjunto de medidas destinadas a cumplir la ley y los objetivos en materia de reducción, reutilización y reciclado, que hacen innecesario el Combustible Sólido Recuperado (CSR), propusimos la eliminación de la “Fabricación de CSR” y del “Área de almacenamiento temporal del CSR fabricado”, como consta en el PERPA 2017 – 2024.

Así como suprimir todo lo relativo a “la valoración por vía química del CSR fabricado para la obtención de compuestos orgánicos de uso industrial (fundamentalmente alcoholes) y/o combustibles líquidos de segunda generación, sustitutivos del diésel u otros”. Opción que se vendió como prioritaria y que resultó ser publicidad engañosa.

Y eliminar la “valorización energética en instalaciones de combustión para la generación de energía eléctrica u otras instalaciones industriales, tanto dentro como fuera del Principado de Asturias, o en instalaciones de incineración de residuos que estén ubicadas fuera del Principado de Asturias”.

La “valoración energética” del Combustible Sólido Recuperado (eufemismo para no llamarlo incineración) no sólo desincentiva la colaboración ciudadana en la separación y la recogida selectiva (si se va a quemar para qué voy separar), destruye los materiales reciclables, incrementa las emisiones de CO2 y agrava el cambio climático y trae consigo el lanzamiento a la atmósfera de compuestos que deberían estar absolutamente prohibidos.

Como dejó escrito el tristemente fallecido neumólogo Félix Payo, la “valoración energética” de los residuos es una de las principales fuentes de generación de dioxinas, una de las sustancias más tóxicas que se conocen. Por ello amplios sectores de la comunidad médica y de profesionales de la salud y del medio ambiente, de diversas instituciones de la Unión Europea y de la Organización Mundial de la Salud, sin intereses en el negocio de quemar residuos, se han pronunciado sin ninguna ambigüedad acerca de los efectos nocivos de quemar residuos, sobre el medio ambiente y sobre la mortalidad y morbilidad poblacional.

Ya es hora de que algunos se bajen del pedestal y asuman responsabilidades por los despropósitos pasados, sobre todo, para evitar que se lleven a cabo otros nuevos y más graves. Que los dirigentes políticos y los alcaldes y alcaldesas de los ayuntamientos asturianos entiendan que el Combustible Sólido Recuperado no ha sido una buena idea, que hay que poner todos los recursos en cumplir con la normativa, como hacen en otras comunidades y ayuntamientos españoles y europeos. La solución a una gestión sostenible de los residuos es tan fácil, y tan exigente en el compromiso, como esto: cumplir la ley.

Actualidad

spot_img
Publicidad: Carmen Calvo, Platos giratorios. Centro Niemeyer
Publicidad: financiación de vehículos. Unión de Consumidores de Asturias