Si no hay hidrógeno verde, no hay subvenciones

ArcelorMittal ha recibido ayudas públicas para usar una tecnología verde que ahora pretende cambiar por gas, una energía fósil.

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Paco Ramos
Paco Ramos
Militante de Ecoloxistes n´Aición.

La pasada semana, varios medios de comunicación se hicieron eco de la posible renuncia de ArcelorMittal a sus aspiraciones de contar en 2025 con la planta de Reducción Directa (DRI) de hierro alimentada de hidrógeno verde, proyectada para las instalaciones que tiene la compañía en Xixón (Asturies). La empresa anunció que, en vez de utilizar energías renovables para la producción del hidrógeno, que haría de agente reductor, emplearía gas fósil, cuya combustión produce dióxido de carbono, además de su propia contribución a la crisis climática por las posibles fugas en todos los procesos de extracción, transporte y uso, lo que no es compatible con el objetivo de cero emisiones netas para 2050.

Los motivos que achaca Arcelor al abandono del uso del hidrógeno verde es su alto coste de producción, que le impediría ser competitivo en el mercado internacional, a pesar de los miles de millones de euros que recibiría en calidad de subsidios de varios gobiernos de la Unión Europea (Francia, España, Alemania, Bélgica…) para adaptar sus plantas. Su idea es utilizar gas fósil en los primeros estadios de la conversión de sus plantas para, progresivamente, introducir hidrógeno verde, pero ni han explicado cómo ni cuándo se produciría esta transición.

En abril de 2023, hace ahora un año, el Gobierno de España aprobó el Real Decreto por el que se regula la concesión directa de 450 millones de euros para la ejecución del proyecto de hidrógeno circular de Arcelor en Asturies dentro del PERTE de Descarbonización, dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia para la construcción de esa planta DRI alimentada con hidrógeno verde, con el objetivo de sustituir al horno alto “A” y el sínter “B” para alimentar al nuevo horno eléctrico de Xixón, y cuya construcción está a punto de iniciarse. Hasta hace unas semanas, ArcelorMittal no había comunicado públicamente si pensaba aceptar o no esta subvención. Finalmente parece que se ha decantado por el sí, y se mantiene en ese sí aun con las pretensiones de utilizar gas fósil en vez hidrógeno obtenido a partir de energías renovables, que actuaría como agente reductor. Esta medida incumple las condiciones asociadas a la concesión de la subvención, regulada en el Real Decreto 251/2023, del 4 de abril, que establece en su artículo 3.1 que serán objeto de ayuda “aquellas actuaciones que tengan por objeto lograr una significativa reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, así como contribuir al reto de la descarbonización, mediante la sustitución del uso de combustibles fósiles, tales como el carbón y el gas natural, por hidrógeno renovable proveniente de electrolizadores (…)”.

Cabe recordar que la ayuda de 450 millones de euros estaba asociada a HyDeal España, un megaproyecto impulsado por ArcelorMittal, Enagás, Grupo Fertiberia y DH2 Energy que buscaba el suministro de hidrógeno verde, producido en diferentes regiones de la mitad norte del Estado con grandes instalaciones de placas solares, a un precio competitivo para abastecer la planta de Asturies. Finalmente, en enero de este año fue descartado por sus promotores porque su coste total hubiera alcanzado los 8.000 millones de euros.

En este contexto, es inevitable plantearse si ArcelorMittal sustituiría el coque de carbón por el gas fósil si tuviera que renunciar a los subsidios del PERTE de descarbonización, ya que económicamente sería una solución menos beneficiosa para la empresa si se tiene en cuenta el coste de la adaptación de las instalaciones y de la conversión del metano en hidrógeno. De hecho, las mismas voces que desde hace varios meses apuntaban a que Arcelor barajaba utilizar gas también hablaban de la posibilidad de que la siderúrgica importara del extranjero briquetas de hierro, es decir, DRI producido en otras instalaciones para usarlo como materia prima para el horno de arco eléctrico.

¿Qué pasa con las baterías de coque?

Al margen de la utilización de hidrógeno verde (producido con energías renovables) o de hidrógeno gris (producido con gas fósil), ArcelorMittal no aclara qué va a pasar con el resto de las instalaciones que tiene en su planta de Asturies. Lo más preocupante es la posible conservación de las baterías de coque con fines de exportación.

Si el coque producido en Asturias tiene este destino, efectivamente las emisiones de CO2 derivadas de su uso se producirán en otro lugar del planeta (lo que no es una solución ecológica ni justa), pero, además, los barrios de la zona Oeste de Xixón seguirán sufriendo el grave problema de contaminación por partículas y benceno, lo que sería totalmente inaceptable, por lo que solicitamos que, en todo caso,  se proceda al cierre de las baterías de coque en la medida de que no sean necesaria para la propia instalación, abandonando toda idea de dedicarla a la exportación.

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