Manel Esclusa: buscando la luz

El fotógrafo catalán inaugura en el Centro Niemeyer la retrospectiva "Luz que se esconde".

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

El artista catalán Manel Esclusa muestra desde este viernes en el Centro Niemeyer de Avilés una antología de cincuenta años de búsqueda de la luz, tal y como titula una muestra que tiene su origen en la primera vez que sintió la fascinación de la fotografía y de todas sus posibilidades creativas.

Nacido en 1952 en Vic, Esclusa se formó en un hogar marcado por la profesión del padre, fotógrafo, de quién aprendió el oficio: “crecí con la fotografía al lado”.

Lot, de la serie Slepsis, 1979

En el estudio familiar llegó a revelar entre 200 y 300 fotografías diarias. Un bagaje técnico que luego complementaría con una posterior formación teórica y artística.

“Ells ulls aturats” (1978)

“La fotografía tiene para mi una presencia impresionante y me recuerda los momentos felices de mi infancia, la primera vez que entro en el laboratorio de mi padre y veo que de un papel en blanco emulsionado con líquidos sale una imagen desde la oscuridad de una bombilla roja”, ha explicado Esclusa.

Lluna d’aigua, 2020

Adscrito a una suerte de realismo mágico o poético, Esclusa recuerda que “la fotografía nunca es la realidad”, sino “una interpretación de la realidad a través de una máquina”. “Puede haber a veces una reflexión social, pero es sobre todo una fotografía poética que nace de preguntas y de misterios” explica el autor, al que la comisaría de la exposición, Laura Terré, define como “un experimentador de la luz”, siempre presente en su obra de un modo u otro.

Manel Esclusa en el Centro Niemeyer. Foto: Manuel Carranza

“Uno tiene que estar constantemente buscando la luz, esperar el momento adecuado para captarla o, incluso, a veces tienes tú que crearla”, ha declarado el artista para el explicar el título de su retrospectiva: “Luz que se esconde”.

En las 190 imágenes que componen la exposición se alternan obras analógicas con otras digitales, algunas incluso realizadas con la cámara del smartphone. Sobre las nuevas tecnologías Esclusa afirma que le interesan, pero que con lo que respecta a la inteligencia artificial, “no he pasado de curiosear”. “Me preocupa la manipulación casi perfecta de la imagen” afirma el artista, cuya retrospectiva podrá verse en Avilés hasta el 16 de junio.

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