“O Lobato o Barbón”: la gestora que no fue

Entre el ser o no ser de Sánchez, algunos cuadros discutieron el futuro inmediato del PSOE

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Víctor Guillot
Víctor Guillot
Víctor Guillot es periodista y adjunto a la dirección de Nortes. Ha trabajado en La Nueva España, Asturias 24, El Pueblo de Albacete y migijon.

“O Juan Lobato o Adrián Barbón, ese era el gran dilema” afirma un importante cuadro socialista asturiano, conocedor de la intrigante cena que tuvo lugar el viernes 26, segundo de los cinco días de abril que estremecieron al socialismo español. ¿El Presidente del Gobierno había sucumbido a una crisis emocional o era una estratégica política y orgánica? Los corchos flotan. El corcho Lobato flotó. El corcho Barbón también flotó. Esos son los dos nombres que se barajaron para presidir una hipotética gestora que reconduciría al PSOE en su mayor momento de debilidad institucional, si Pedro Sánchez hubiese decidido finalmente dimitir de la Presidencia del Gobierno; esos fueron los dos nombres, el del Secretario General de la Federación Socialista Madrileña y el del Secretario General de la Federación Socialista Asturiana. Por razones diferentes, los dos dirigentes no viven su mejor momento con Pedro Sánchez.

Adriana Lastra, José Luis Tudanca, Ángela Férriz y Virginia Barcones, quédate con esas cuatro personas para una conjura”, resuena una voz que ha rastreado las cañerías del partido. El protagonismo de Lady Macbeth no ha pasado desapercibido en los medios de comunicación y en algunas tertulias radiofónicas. Tampoco ante los aparatos de los partidos locales y regionales de la organización. El instinto caníbal del PSOE se despertó el viernes al amanecer y se resolvió en un intento de “asesinato a los postres”, con nocturnidad y alevosía.

Adriana Lastra es actualmente Secretaria de Acción Política e Institucional de la FSA, defenestrada hace dos años, tras conocerse que estaba organizando la sucesión de Sánchez cuando era su número dos. José Luis Tudanca es Secretario General de la Federación Socialista de Castilla y León. Su relación con Oscar Puente es complicada. Ángela Férriz, portavoz del grupo parlamentario socialista en la Junta de Andalucía y, finalmente, Virginia Barcones, directora general de Protección Civil y Emergencias del Ministerio del Interior y coordinadora del Área de Política Municipal del PSOE de Castilla y León. “O Lobato o Barbón”, se anticiparon a decir mientras Pedro Sánchez levantaba un cráneo y meditaba “Ser o no ser”.

Juan Lobato, Secretario de la Federación Socialista de Madrid.

Pudo haber más invitados a la mesa, aunque no se atrevieron a dar el paso o, sencillamente, la elaboración del menú no les gustaba demasiado. A la cena también fue convidado Emiliano García Page, Secretario General de la Federación Socialista de Castilla La Mancha, quien declinó participar en el encuentro. “No quiere verse en ese tipo de embrollos”, indicaba ayer a NORTES un veterano apparátchik asturiano en permanente contacto con lo que sucede en Ferraz. “También se sondeó por teléfono a Javier Lambán, Secretario de la Federación Socialista de Aragón y a Eneko Andueza, Secretario del PSE y diputado vasco. Eneko y Pedro se tienen mucho afecto. No quiere problemas”. Todos ellos decidieron apearse de una estrategia que pretendía constituir una gestora que sucediera a Pedro Sánchez. Esos eran los términos en los que se planteaba la sucesión. O Lobato o Barbón. Ser o no ser.

Una operación precipitada, sí; estrambótica, también. Pero, a pesar del cesarismo que se le atribuye a Sánchez, la crisis de los cinco días destapó los corrimientos de tierra que hay en el subsuelo de Ferraz, cambios en las placas tectónicas de las que se infiere una estructura que no está propiamente controlada por Sánchez, aunque manifieste una evidente debilidad. A pesar del cesarismo, las estructuras del PSOE envían mensajes, mandan nombres, destapan estrategias y, sobre todo, define un clima político orgánico que se resolverá en las próximas primarias aunque Pedro Sánchez lo haya dejado zanjado afirmando que tiene “más fuerza, si cabe” para otra legislatura. Por último, el Presidente asturiano Adrián Barbón, desde Castropol, manifestaba su compromiso y lealtad con el Secretario General de PSOE una semana después. Y como en el cervantino final de un soneto con estrambote, ante los medios “incontinente, caló el chapeo, requirió la espada, miró al soslayo, fuese todo y no hubo nada”.

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