¿Llingua oficial en el PP?: “Por ahí no”

Ahogar al PP. Esa podría ser una de las intenciones con las que Adrián Barbón pretende llevar hasta el final la oficialidad de la llingua

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Víctor Guillot
Víctor Guillot
Víctor Guillot es periodista y adjunto a la dirección de Nortes. Ha trabajado en La Nueva España, Asturias 24, El Pueblo de Albacete y migijon.

“En un mundo globalizado, como el que tenemos ahora, a los niños hay que enseñarles el inglés, el chino mandarín, el alemán, para que puedan cruzar el Pajares un día y saber defenderse en cualquier parte del mundo”. Así se expresaba Alfredo Canteli en relación a la llingua el 15 de diciembre de 2021 durante una entrevista con Juan Neira, en el programa La Lupa producido por el diario El Comercio. “Yo, el asturiano lo defiendo a muerte, pero en el sentido actual”, decía a continuación para rematar declarando que la oficialidad de la llingua era una locura.

¿Volveremos a escuchar a Canteli defender el chino mandarín otra vez? No será necesario. Al presidente del PP asturiano, Álvaro Queipo, ya le indicaron en su partido, durante la anterior legislatura, lo mismo que desde FAES le indicaron a Alberto Núñez Feijóo cuando propuso dialogar con Junts: “Por ahí, no”.

En 2022, Álvaro Queipo no tuvo necesidad de retratarse con la llingua porque la negociación del Estatuto de Autonomía comenzó mal y terminó mucho peor. Como en un partido de tenis, importa más no cometer errores propios que acertar para poder ganar. En aquellas jornadas de negociación en el chigre, todos los partidos fallaron menos el PP. La política también es el arte de evitar que pasen cosas. En 2022 no hizo falta llegar a ninguna comisión parlamentaria para que, el entonces Secretario General y portavoz del PP en el grupo parlamentario tuviera que abrir un debate interno sobre el artículo 4 del estatuto de autonomía. En 2022, como ahora, Queipo, por muy defensor que pudiera ser de la llingua, también sabía que los suyos le iban a indicar una línea roja infranqueable. “Por ahí, no”.

Álvaro Queipo. Foto: Iván G. Fernández

Ahogar al PP. Esa podría ser una de las intenciones con las que Adrián Barbón pretende llevar hasta el final la oficialidad de la llingua. Ahogar al PP, intentar erosionar el vector centrista de Queipo y dar oxígeno a Adrián Pumares, Secretario General de Foro, que le ha pedido que “deje de enredar” y lleve al parlamento su “propuesta de reforma” del Estatuto de Autonomía. La operación es alambicada. Sobre todo, cuando la crema de la intelectualidad asturianista del partido que fundó Francisco Álvarez Cascos causó baja tras el pacto de gobierno que firmó Carmén Moriyón con Vox en Gijón. Para aprobar la oficalidad se necesitará reformar el Estatuto de Autonomía y hará falta una mayoría de 3/5. Si en la anterior legislatura, el bloque de la oficialidad estuvo a un voto de esa mayoría, hoy se encuentra a cuatro. Si en 2022, la reforma del Estatuto comenzó mal, en 2024 ha comenzado peor. Alguien, en Oviedo, ya está diciendo “Por ahí, no”.

Luis Venta, quien fuera Secretario General del PP asturiano durante la Presidencia de Mercedes Fernández, la gata de Chelshire, ha arremetido este lunes contra Barbón. Venta ha subrayado que “no puede ser” que el presidente de todos los asturianos sea el “inductor principal” de la confrontación entre asturianos, una “irresponsabilidad” que solo se explica desde una “actitud de soberbia y prepotencia”, que “en nada ayuda a la convivencia”. Las palabras de Venta sobre la cooficialidad tienen doble sentido. Van dirigidas Barbón tanto como a Queipo: “Por ahí no”.

En octubre de 2018, Cherines, Luis Venta, Esther Llamazares, José Agustín Cuervas-Mons, Beatriz Polledo y otros cargos locales del PP protagonizaban un video inefable bajo el título “Sí al Asturiano, no a la cooficialidad”. Los mismos nombres continúan ocupando escaño en el Parlamento asturiano, en el Congreso o el Senado. Entonces ya decían “por ahí no”.

La astucia de Queipo y su nivel de parlamentarismo nunca han estado por la polarización de nada, por mucho que Adrián Barbón trate de dibujar un perfil de su adversario que no se corresponde con la realidad. Al contrario, sus intervenciones están muy por encima del resto de diputados. El PP asturiano, afortunadamente, no es Vox. El presidente del PP se ha manifestado hasta la fecha hábil y con muchos reflejos. Supo sumarse a la ley educativa de 0 a 3 años, logró que el Parlamento reprobara al ministro Oscar Puente y consiguió ganar una absurda declaración parlamentaria que tachaba la victoria de la FSA de fraude electoral. Sin embargo, como hemos dicho en otra ocasiones, Queipo tiene que marcar y definir un liderazgo que hasta ahora sólo se apuntala con el éxito de sus votaciones y no tanto con el movimiento de piezas interno o con un cambio de registro dentro de su propio partido, un cambio de discurso, por ejemplo, que permita decir con rotunda claridad que el Presidente del PP en Asturias es el líder del PP en Asturias. Lo de su candidatura a la Presidencia del 2027 todavía está por ver. Seguro que el acercamiento de Álvaro Queipo a la Academia de la Llingua no ha sentado nada bien al Alcalde de Oviedo que hubiera preferido que su presidente dedicara menos tiempo al eonaviego y más horas a las novelas de Fu Manchú (en chino mandarín). Por ahí no.

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