Un estudio sobre los jóvenes sin hogar en Oviedo destaca que más de un tercio había estado antes en Centros de Protección de Menores

El informe, elaborado por la Asociación Luar y basado en 70 entrevistas a personas de entre 18 y 35 años, constata un “incremento leve pero continuado del número de jóvenes que se encuentran sin hogar”

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Bernardo Álvarez
Bernardo Álvarez
Graduado en psicología y ahora periodista entre Asturias y Madrid. Ha publicado artículos en ABC, Atlántica XXII, FronteraD y El Ciervo.

La Asociación Luar, dedicada al apoyo a jóvenes en riesgo de exclusión social, acaba de publicar un informe sobre la “Situación de la juventud sin hogar en el municipio de Oviedo”. El estudio se basa en 70 entrevistas a personas de entre 18 y 35 años que, a lo largo de 2023, habían acudido a algún centro de personas sin hogar en la ciudad. El documento recoge también los datos de otras encuestas anteriores, como la Encuesta a las personas del hogar promovida por el Ayuntamiento de Oviedo en el año 2015 o la Encuesta a personas sin hogar realizada por el I.N.E. en el año 2022.

El informe comienza alertando de que tanto Luar como otras entidades sociales de la región han detectado “un incremento leve pero continuado del número de jóvenes que, además de sufrir las terribles consecuencias de la exclusión social, se encuentran sin hogar”. La propia asociación había detectado, hasta el año 2019, 30 casos de jóvenes sin hogar. Sin embargo, a lo largo de 2019, llegaron a conocer hasta 60 de esos casos.

En un recuento nocturno llevado a cabo en noviembre de 2023, Luar contabilizó 172 personas sin hogar, de las cuales el 17,44% tenía entre 18 y 29 años. De las 70 personas entrevistadas para la encuesta, 34 tenían entre 18 y 23 años. El 84,29% de los encuestados eran hombres, el 12,85% mujeres y el 2,86% personas que no se identifican con ninguno de los dos géneros. En cuanto a su lugar de nacimiento, el 44,29% lo hicieron en España y el 56,01% en el extranjero.

En noviembre de 2023 Luar contabilizó 172 personas sin hogar en Oviedo, de las cuales el 17,44% tenía entre 18 y 29 años

De entre las muchas variables sociodemográficas abordadas en el estudio, llama la atención la relacionada con la entre procedencia y situación previa al sinhogarismo de estos jóvenes. Y es que más de un tercio de ellos (el 34,29%) había estado tutelado por el Sistema de Protección de Menores hasta su mayoría de edad. Para las autoras de la encuesta, este es un dato que “debe ser considerado muy detenidamente”. Más aún cuando solo el 10% de los jóvenes entrevistados-ninguno entre los 18 y los 23 años-recibía algún tipo de ayuda pública, y hasta un 76% desconocía tener derecho a una prestación social.

Se preguntan en el estudio “¿cómo es posible que habiendo sido la estancia en un Centro de Protección de Menores la situación previa al sinhogarismo del 34,29% de las y los jóvenes entrevistados, encontremos estos porcentajes de desconocimiento y requerimiento de un derecho que puede ser determinante del curso de sus vidas? ¿Cómo es posible que siendo, la mayoría de estos jóvenes, usuarios eventuales pero regulares de los recursos sociales de alojamiento para las personas sin hogar de nuestro municipio, encontremos estos porcentajes de desconocimiento de su derecho a recibir una prestación de los recursos públicos? Y no se trata sólo de que un porcentaje tan alto de jóvenes mayores de 23 o 25 años ignoren si tienen ese derecho o no, es que también los menores de estas edades, desde los 18 años de edad, los tienen desde que finaliza su derecho a estancia en un Centro de Protección de Menores”.

El 62,85% de los jóvenes sin hogar encuestados carece de cualquier fuente regular de ingresos

A su juicio, estos datos “nos obligan a reflexionar sobre la idoneidad de los protocolos de información a las personas sin hogar de sus derechos, así como de los protocolos de apoyo para su ejercicio de dichos derechos. Es obligada la reflexión sobre la idoneidad de estos protocolos en el ámbito de la información municipal a la ciudadanía en general y muy especialmente a la ciudadanía en riesgo de exclusión social o en situaciones de exclusión, pero es inexcusable no hacerla a la mayor brevedad posible en los Centros de Protección de Menores”.

Otros datos

En cuanto a los motivos que llevan a los jóvenes a acabar en la calle, el 47,88% de ellos lo relacionada con graves conflictos familiares; el 27,84% con la finalización de su estancia en un Centro de Protección de Menores; el 7,14 % con problemas derivados del consumo de sustancias; el 2,86% con la ruptura afectiva con su pareja ; el 5,71% con su situación administrativa (principalmente jóvenes procedentes de otros países; y el 5,71% con la falta de empleo.

Relacionado con esto último, el 67,41% de los encuestados carecían de empleo y lo estaban buscando activamente; el 32,86% ni tenía ni buscaba empleo, y el 11,42% trabaja en precario y a tiempo parcial. En total, el 62,85% de estos jóvenes carece de cualquier fuente regular de ingresos. La mitad de esos jóvenes declaran que les gustaría poder estudiar para salir de su situación, pero que les resulta imposible por motivos económicos o por otras razones.

Para las autoras del estudio son cuatro los factores que hay que tener en cuenta para comprender la situación: “una situación afectiva muy deteriorada por experiencias traumáticas anteriores”; “un bajo nivel académico y de formación”; “la carencia de una red social sólida de familiares y amistades” y “la carencia de medios materiales que puedan garantizar siquiera su supervivencia en condiciones dignas”.

Por último, denuncian la falta de “protocolos de derivación de estos jóvenes a servicios y entidades especializados en la rehabilitación afectiva”; de “protocolos de información a los jóvenes que acuden a ellos de los derechos a prestaciones económicas de los recursos públicos que pudieran serles de utilidad” y “alojamientos de larga estancia adecuados a las características y necesidades de la juventud en situación de vulnerabilidad”.

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