Sumar: una rara inercia

Tener a Yolanda Díaz es lo mejor que le ha pasado a la izquierda y, sobre todo, a Pedro Sánchez, situándola dentro de su gobierno, pero la formación rosa sólo hace política cuando domina la posesión del balón,

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Víctor Guillot
Víctor Guillot
Víctor Guillot es periodista y adjunto a la dirección de Nortes. Ha trabajado en La Nueva España, Asturias 24, El Pueblo de Albacete y migijon.

Este martes se volvieron a encender los farolillos en la casa de El chino, Cimadevilla, antiguo barrio marinero, hoy zona tensionada por las viviendas de uso turístico. Se encendieron los farolillos en la casa de El chino a las seis y media de la tarde. Hay luces que tratan de esquivar el iceberg PSOE, antes de que se abra una vía de agua en el Titanic Sumar. Luces para que Yolanda Diaz y el resto de partidos que integran Sumar no acaben en las fauces del tiburón Sánchez. Luces largas para saber si IU se quedará sin el cuarto eurodiputado este domingo. Luces largas para saber qué es, en definitiva, Sumar más allá del 9J. Yolanda Díaz, Íñigo Errejón y Manu Pineda hicieron parada en Cimadevilla ante 300 personas que llenaron La Plaza de la Soledad. Hasta en la campaña, todo parece ir a la deriva, seguir una rara inercia, a la espera del iceberg, del tiburón, del cuarto escaño. Una extraña inercia hacia la atmósfera política, “como anfetamina, como gasolina” cantaba Antonio Arias de los Lagartija Nick.

Íñigo Errejón, Ovidio Zapico, Manu Zapico, Yolanda Díaz, Delia Campomanes y Noelia Ordieres. Foto de David Aguilar Sánchez.

Y sin embargo, la vicepresidenta del Gobierno llegó a Asturias con la mejor cifra de crecimiento de empleo desde el estallido de la crisis financiera. La encuesta de la EPA registra más de 21 millones de trabajadores. En el gobierno, Sumar funciona, en el gobierno, Sumar es la quilla de un barco capaz de romper el hielo y repeler a los tiburones de la CEOE. Los datos del paro del mes de mayo iluminaron la sonrisa de Yolanda Díaz este martes. La ministra repasó las cifras del mercado laboral, números “históricos” que registran un nuevo récord de 21,3 millones de ocupados y de 10,1 millones de mujeres trabajadoras, así como un mínimo de 175.000 jóvenes en desempleo. Pero no es suficiente. Dice Iñigo Errejón y tiene razón que las reformas han conseguido mejorar la vida de la gente pero no han logrado crear nuevos afectos, expectativas y emociones. 11 jóvenes se suicidan y muchos más lo intentan cada día. Luces rojas en el corazón.

El mitin celebrado hace un año desbordó la cancha deportiva de Cimadevilla. Ahora han pasado a ocupar pequeñas plazas. Una metáfora crepuscular. Menos aforo, menos gente. El tsunami Sánchez crece por la izquierda a su costa, a pesar del trabajo disciplinado de Bustinduy, las entradas y salidas de Urtasun o la confianza que proyecta siempre Díaz. A Sumar le cuesta encontrar su hueco en estas elecciones, en los titulares, en las radios, en las televisiones. Es difícil mantener una longitud de onda que no se acople hasta desparecer en la de Sánchez.

Han pasado 10 años desde que Podemos consiguió cinco eurodiputados en las elecciones al Parlamento Europeo. España de Rajoy entonces estaba intervenida por los hombres de negro y hoy su PIB es el que más crece. El papel de Sumar ha sido imprescindible para que en España haya un gobierno de progreso y cambien las reglas en la distribución de la riqueza. Desde la casa de El chino, en Gijón, Yolanda Díaz reivindicó la subida del 54% del SMI a lo largo de los últimos años, la reducción de un 25% de la desigualdad retributiva entre hombres y mujeres, la reducción del desempleo juvenil a poco más de 170.000 jóvenes. Sumar ha empoderado a los sindicatos en la negociación colectiva, ha impedido que se despida a la gente cuando enferme. La artillería de derechos laborales para los trabajadores ha alcanzado mayor dimensión y capacidad de fuego que nunca. Tener a Yolanda Díaz es lo mejor que le ha pasado a la izquierda y, sobre todo, a Pedro Sánchez, situándola dentro de su gobierno, pero la formación rosa sólo hace política cuando domina la posesión del balón, cuando trabaja sus leyes. En cuanto se lo quitan, el equipo, sencillamente, desaparece del campo y el foco apunta a otras cosas.

Yolanda Díaz. Detrás, Javier Suárez Llana, portavoz municipal de IU Xixón.

Hace un año decíamos que a Sumar le faltaba rock and roll. Cuando Sumar deja de legislar, se dispersa, se diluye, se confunde con la frecuencia de onda del PSOE, es agredida por Podemos, pierde relieve y referencias. Se acentúan entones sus debilidades internas, los recelos entre formaciones políticas que iniciaron hace un año una nueva andadura, con la ausencia ominosa de Podemos. Lo mejor que le puede pasar a Sumar es que no haya más elecciones. Dispone de año y medio para seguir reformando el país en materia de derechos laborales, en políticas sociales. Dispone de año y medio para fortalecer los pilares de la democracia liberal y para fortalecerse ella misma para escapar de esta inercia tan siniestra. Hace más de un año comenzó proceso de escucha etéreo y prolongado que no permitió forjar nada en todo este periodo, salvo un liderazgo a la izquierda de un PSOE al que le ha resultado ser un cómodo socio para gobernar y, sobre todo, imprescindible para que el bloque de la izquierda pudiese frenar a la derecha y continuar, tras el 23 de julio, ocupando los asientos azules de la Corte de los Leones.

Sumar ha carburado desde su fundación con el respaldo de los comunes de Ada Colau, la logística de CCOO, el fulgor madrileño de Más Madrid y las vigas maestras de IU. Entonces se observaba que no estaba muy claro qué era Sumar mientras, elección a elección, se iba desplomando, junto a Podemos. Cuando pase el 9J, cuando baje la inflamación, habrá que ver qué es lo que se va y qué es lo que permanece. En el campo de la izquierda, IU estará presente. Ovidio Zapico, coordinador de IU, ya ha dicho otras veces que en Asturias, Convocatoria es Sumar. Yolanda Díaz, Colau y Errejón tendrán que medir qué proyecto quieren y cómo lo quieren en cada territorio, hasta donde pueden llegar en su desarrollo orgánico si no pretenden acabar teniendo una organización sostenida por una brocha pegada al techo de La Moncloa. Lo de Sumar no es sólo una cuestión de gestión de listas. La gramática del derecho laboral y el pensamiento de Gramsci son buenos aliados para gobernar, pero se prestan a ser herramientas insuficientes para crecer y atraer a más gente. Esa es la paradoja de Sumar. Todo lo que hace Sumar es válido y necesario, pero para crecer no está siendo suficiente.

ADENDA:

Con suficiente astucia, Ovidio Zapico arremetió contra la candidata socialista al Parlamento Europeo, Teresa Ribera. No ha dejado pasar la oportunidad de su ausencia en el mitin del lunes en la FIDMA. “No se atrevieron a traerla a Asturias porque saben que nunca empatizó con los problemas de la comunidad autónoma, ni con la transición justa para la descarbonización, ni con los trabajadores, agricultores, ganaderos y pescadores asturianos”, afirmó. Respecto de Jonás Fernández, séptimo en la candidatura del PSOE, el consejero asturiano acusó al eurodiputado de haberse quedado “mudo” ante los problemas industriales de los asturianos. “Nunca levantó la voz”, dijo, que “sí presta más atención los lobbies”

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