Adanía Shibli, cancelada en Frankfurt, protagonista de una nueva Caja de Resistencia en Mieres

La escritora palestina conversa con Ricardo Menéndez Salmón sobre literatura y memoria en tiempos de genocidio.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

“Soy una escritora, no estoy acostumbrada a que me traten como una estrella del rock and roll”. Adanía Shibli (Galilea, 1974) mostraba así su sorpresa por la acogida que está recibiendo una autora que hasta hace bien poco era una desconocida fuera de reducidos círculos literarios. El recalentamiento de la violencia en Oriente Medio y la censura prosionista en la última Feria de Frankfurt han popularizado a la escritora palestina, que este jueves fue recibida con ovación y banderas palestinas en un Auditorio Teodoro Cuesta de Mieres lleno hasta la bandera.

La autora de “Un detalle menor”, un thriller que conecta a través de un crimen sucedido en 1948 pasado y presente de Palestina, está de gira por España. En el marco de este tour participó ayer en un encuentro con el público de Caja de Resistencia, el ciclo impulsado por la concejalía de Cultura de Mieres para luchar contra la censura a artistas y creadores. “La palabra resistencia forma parte de la identidad de este lugar” explicó el novelista asturiano Ricardo Menéndez Salmón a Shibil al inicio de la conversación entre ambos autores.

Adanía Shibli y Adanía Shibli junto a su traductor. Foto: Iván G. Huerta

Shibil, palestina nacida en Israel, se presentó ante el público asturiano como una escritora de un país negado, donde “la palabra Palestina no aparecía por ningún lado cuando yo iba a la escuela” y hasta usar la lengua árabe sigue siendo motivo de violencia por parte de un Estado construido tanto contra los palestinos que viven dentro de sus fronteras, como contra los que habitan Gaza y Cisjordania.

Traductora para medios escandinavos durante la Segunda Intifada (2000-2005), Shibil conoció esos años en primera persona la brutalidad mas descarnada de la represión colonial. De esa experiencia surgió “Un detalle menor”, obra publicada en España por la editorial gijonesa Hoja de Lata y que ya acumula varias ediciones.

Foto: Iván G. Huerta

“De media, una persona palestina se ve obligada a reconstruir tres veces su casa a lo largo de su vida”, expuso Shibili, que explicó que su literatura está vinculada a la conservación de la lengua y la memoria de los lugares palestinos borrados físicamente por Israel desde el inicio de la Nakba en 1948. Shibil recordó así que fue durante su infancia cuando sus padres y abuelos le explicaron que bajo los pinares que ella contemplaba habían estado aldeas arrasadas por el Ejército de Israel entre 1948 y 1949.

Foto: Iván G. Huerta

“Los palestinos somos muy creativos y resistimos la ocupación también con las palabras, a veces dando a los hijos los nombres de los pueblos que han sido barridos del mapa por Israel” expuso la autora, que explicó el racismo cotidiano que sufre la población palestina, acostumbrada a ser tachada de “sucios árabes” por los mismos ocupantes que les privan del suministro de agua y hablan de “limpiar” el territorio de “suciedad”, cuando en realidad quieren referirse a realizar una limpieza étnica que despeje Gaza y Cisjordania para favorecer la expansión de los colonos israelíes.

Shibli, que ha sido profesora en varias universidades europeas, tiene ahora su lugar de residencia en Suiza, pero sigue estrechamente vinculada al mundo cultural palestino, un mundo que sufre también la política de represión y apartheid del nacionalismo sionista: “Reunirnos físicamente es imposible, así que nos reunimos a través de nuestras obras”. Es contundente en su denuncia del colonialismo y el genocidio, pero al igual que el sionismo no le arrebató su memoria, tampoco lo ha hecho con su sonrisa. Este jueves lo demostró en Mieres.

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