Se presentan como una banda de “trovadores mudos” nacida entre el túnel de Arnao (Avilés), las praderas Maliayas (Villaviciosa) y los campos de remolacha belgas, y advertencia, no es uno de esos grupos que surjan todos los días en todas partes. Con una larga, aunque zizageante década a sus espaldas, Fabes de Mayo es desde su nacimiento en 2014 una de las propuestas más interesantes y singulares de la escena musical asturiana.
Practicantes de un cierto folk mágico, instrumental y apátrida, emparentado con Yann Tiersen, Tin Hat Trio o la Penguin Café Orchestra, el grupo debutó en 2015 con un disco que ganó un premio AMAS a la mejor canción. A pesar de este prometedor debut, la banda sin embargo atravesó varias idas y venidas, paradas y remodelaciones, y no ha sido hasta este 2024, nueve años más tarde, cuando se han vuelto a juntar para grabar y producir un nuevo álbum: “Dayuri”.




“Dayuri” es una palabra asturiana que significa en castellano “en todas partes”, y con ella tratan de condensar la filosofía sonora de esta rara avis del panorama musical asturiano. “Este nuevo disco es como un plato exquisito cocinado a fuego lento. La incorporación del violonchelo ha añadido una dimensión emocional y una nueva sensibilidad a nuestros nuevos temas, ofreciendo una experiencia musical más rica y profunda” comenta Melanie Moers, la contrabajista del grupo, de origen belga, que compatibiliza Fabes con otro proyecto musical en solitario.


Sospechosos habituales del underground asturiano, están de mini-gira, y tras presentarlo este domingo en La Münster de Xixón, en horario vermú y con público infantil, repetirán el próximo 21 de Junio actuarán a las 22:00h en Santolaya de Cabranes, y el 22 a las 22:30h en el Toma3 de Xixón.
La discografía de Fabes de Mayo está disponible en Spotify y de manera libre en su web.



























