Paolo Gasparini, la globalización fue esto

Este domingo concluye en el Antiguo Instituto la exposición dedicada al fotógrafo italiano, maestro de la imagen documental.

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Víctor Guillot
Víctor Guillot
Víctor Guillot es periodista y adjunto a la dirección de Nortes. Ha trabajado en La Nueva España, Asturias 24, El Pueblo de Albacete y migijon.

“La fotografía es política. De unos y de otros, de cualquier lado. Hasta fotografiarse el ombligo es un acto político, aunque solo sea para desviar la atención”. Son las palabras de Paolo Gasparini (Italia, 1934), uno de los artistas que con su lente y su cámara ha logrado construir un relato en el que la mirada de autor y la actualidad de cada época, se funden en una narración histórica que cuenta el devenir de Occidente y, particularmente, del último medio siglo XX.

La exposición gijonesa dedicada a su obra concluye este domingo. Organizada a partir de la Colección Funación Mapfre, en ella se aborda un viaje que sigue sus primeros pasos en Italia, continúa en Cuba y se detiene, especialmente, en Venezuela. Por el medio, ciudades estado como Nueva York o Londres, ofrecen un paisaje diferente al servicio de otras claves, mayormente en un poderosísimo blanco y negro, de la modernidad, la lucha de clases, las revoluciones, la dignidad y la pobreza.

Foto: Kike Gallart
Foto: David Aguilar Sánchez

La obrar fotográfica de Gasparini rompe con el cliché de América Latina y ofrece otra lógica, la de la globalización y las grandes urbes, a través, generalmente, de fogonazos, pulsos eléctricos, donde la industrialización y el consumo también están muy presentes. Es lo que se expone en Para verte mejor, América Latina (1972), considerado uno de los fotolibros más importantes de la historia o de Retromundo, obra en la que, sostenido por la palabra, Gasparini confronta mediante intensos contrastes, las contradicciones entre Europa, EEUU y los hoy llamados Países Emergentes.

Foto: David Aguilar Sánchez
Foto: David Aguilar Sánchez

El comopolitismo de Gasparini es el eje central de esta visión del mundo. La complejidad del último tercio del pasado siglo se resuelve en el tráfico de los coches de Caracas, en 1986, el mercado del Chinchero, en Perú en 1976, la arquitectura de Carlos Raúl Villanueva, en la Ciudad Universitaria de Caracas, en 1970 o en las aceras de Santiago de Cuba, en la década de los años 60. La ciudad convertida en mundo, conectada a otras ciudades, como una pompa de espuma junto a otra pompa, paradójicamente, sostenida, mantenida en el tiempo y siempre creciente, a través de la industria, el consumo, el intento de llevar, en ocasiones, la revolución al siguiente capítulo, en otras, a través de los procesos de transformación de un capitalismo que hoy forma parte del pasado. Sea como fuere, en todas sus fotos siempre hay una figura, la de una mujer o de un hombre que carga en su mirada el peso de la historia, ese instante que queda registrado en la cámara de Gasparini y que hoy son relato en blanco y negro de lo que ha sido el siglo XX.

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