De “Los 6 de Zaragoza” a “Las 6 de La Suiza”

Carta de Javier Aijón, "Javitxu", antifascista aragonés en prisión desde mayo.

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Javier Aijón Javitxu
Javier Aijón Javitxu
Antifascista aragonés encarcelado en Zaragoza

Vivimos tiempos duros. Si utilizo la primera persona del plural (nosotres) no es pues para referirme exclusivamente a “los 6 de Zaragoza”. Hablo por todas las personas que sufrimos la persecución, el silencio y la censura en nuestras propias carnes. Hablo de los 6 de la CNT de Xixón, que tendrán juicio en el Supremo muy pronto y que también necesitan nuestro apoyo para determinar que hacer sindicalismo no puede ser delito. Hablo de la PAH de Guadalajara, donde se está juzgando la defensa del derecho a la vivienda digna. Hablo de Jorge Riechmann y de Extinction Rebellion, quienes están siendo juzgados por acciones en defensa del medioambiente en un mundo en llamas. Hablo de Adri de Badalona, de Dani Gallardo, de Pablo Hasel, de los 14 de Pego (Alicante), de Rodrigo Lanza, de los presos políticos del Procés y de los cientos, puede que miles, montajes policiales y judiciales que están por venir. Todos estos procesos son una misma causa: la represión a todas aquellas personas que no creemos en el futuro de miseria y escasez que están sembrando. No obstante, como dijo Neruda “podrán cortar todas las flores pero jamás podrán detener la primavera”.

Quisiera que, por favor, le transmitáis un mensaje al señor vicepresidente del Gobierno de Aragón, Alejandro Nolasco, quien en un tono burlesco y aprovechando su rol de poder institucional, de forma violentamente verbal, se alegró de nuestra entrada en prisión: duermo con la conciencia muy tranquila. ¿Podrá usted decir lo mismo?. Lo dudo. Ese día en que decidí manifestarme contra su odio a la diferencia, ni tiré piedras ni quemé contenedores. Por contra, fueron ellos quienes desde su palco de privilegios llamaron a los agentes de policía a cargar contra nosotres. Lo peor y más preocupante es que les obedecieron. Hicieron lo mismo en Vallekas, en Vic y en todos esos barrios a los que ellos llaman repulsivamente “estercoleros multiculturales”. Señor Nolasco, de la cárcel se sale, pero de la enfermedad del odio que ustedes propagan es mucho más complicado curarse. Mis convicciones son profundamente antifascistas y, aunque no considero que ustedes sean fascistas (aunque les encantaría serlo), representan un peligro similar. Por ello siempre lo he dicho, no me arrepiento de nada y, cuando salga, volveré a manifestarme pacíficamente ante la amenaza que supone su partido y sus ideas a la convivencia democrática.

A todas las personas que venís a manifestaros por nuestra libertad: muchas gracias. Vuestros enormes gestos de apoyo y de solidaridad hacen que nuestras condenas parezcan ridículamente pequeñas en comparación. Cada día recibo cartas que me acompañan en la soledad de mi celda. Me hacen sentir que no estoy solo, que fuera sois muchas dispuestas a seguir la lucha y la movilización, que los 6 de Zaragoza somos muchos más que 6 zagales, que el miedo a la cárcel y las múltiples formas de represión no pueden vencer a los sentimientos de esperanza de un mundo mejor. Desde aquí dentro seguiré leyendo y formándome para conocer mejor la realidad del mundo cogiendo cada vez más fuerzas y ganas para estar a vuestro lado de donde nunca tendrían que haberme echado para encerrarnos. Si manifestarse es un delito, tendrán que encerrarnos a muchos, pues no estamos dispuestos a perder nuestra voz. ¡LIBERTAD PRESOS POLÍTICOS!

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