Noam Chomsky está vivo y una vez dio clase en la Universidad de Oviedo

El intelectual norteamericano habló de lingüística y política exterior, y se sorprendió de la costumbre gastronómica de comer percebes.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

Este martes no ha muerto Noam Chomsky, el lingüista y conocido activista político de izquierdas, azote de la política exterior norteamericana. Aunque a los 95 años y después de sufrir un ictus su estado de salud es delicado, Chomsky sigue vivo y la noticia de su muerte es un bulo, tal y como ha desmentido su esposa, la lingüista brasileña Valeria Wasseran. De hecho, ha dejado este martes el hospital de São Paulo, en el que estaba ingresado, y podrá continuar el tratamiento del ictus en su hogar.

Nacido en Filadelfia en 1928, en el seno de una familia de inmigrantes rusos y ucranianos de cultura judía, Chomsky se interesó desde muy joven por la política y por la lingüística. Formado en la Universidad de Pensilvania y en la de Harvard, en 1957, con solo veintinueve años, revolucionó la lingüística con la publicación de “Estructuras sintácticas”, obra basada en su tesis doctoral, y en la que desarrolla la idea de que los seres humanos tienen una suerte de capacidad innata para aprender y desarrollar el lenguaje. Según el profesor norteamericano, las personas llegarían al mundo con una suerte de “boceto de gramática” en sus cerebros que les dota de una enorme plasticidad para el desarrollo de la lengua.

En palabras de Enrique del Teso, colaborador de NORTES, y profesor de filología de la Universidad de Oviedo/Uviéu “Chomsky es el lingüista más importante del siglo XX. Alguien comprable a Marx en la filosofía y la economía: obligó a todo el mundo a posicionarse con respecto a sus teorías, ya sea para defenderlas o para criticarlas”.

Fue precisamente en su calidad de profesor de lingüística en la que fue invitado en diciembre de 1992 a dar una clase en el campus del Milán de la Universidad de Oviedo/Uviéu. Sin embargo, además de impartir esa clase magistral, que está grabada en vídeo, Chomsky pronunció otra conferencia en el Edificio Histórico de la Universidad centrada en su otra faceta, la de analista de política internacional. El acto tuvo lugar en el marco de las actividades del Campus Internacional que organizaban entonces la Universidad y el Ayuntamiento de Oviedo con la colaboración de La Nueva España. Allí Chomsky, feroz crítico del imperialismo, aprovechó para arremeter contra la explotación de las poblaciones de los países empobrecidos por parte de las economías del capitalismo avanzado.

La leyenda cuenta que en el transcurso de su visita asturiana las autoridades académicas quisieron agasajar al invitado con una bandeja de percebes en un restaurante de Avilés. El lingüista agradeció el gesto de sus anfitriones pero mostró su extrañeza con las costumbres gastronómicas asturianas, y confesó su sorpresa porque fueran comestibles esos molestos bichos que tenía que limpiar constantemente en el casco de su barco de Cape Cod, Massachusetts.

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