“Goya fue el primer fotoperiodista de la historia”

María Toral comisaría "Goya-Ni más ni menos", una exposición en el Niemeyer que pone a dialogar al genio aragonés con el arte contemporáneo. del siglo XX.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

La Cúpula del Centro Niemeyer exhibe hasta el próximo 22 de septiembre la exposición ‘Goya-Ni más ni menos’, una muestra colectiva comisariada por María Toral en la que el genio aragonés dialoga con el arte contemporáneo del siglo XX.

Pablo Picasso, Salvador Dalí, Fernando Botero, Eduardo Arroyo, Paula Rego, el Equipo Crónica o Cindy Sherman son algunos de los invitados especiales, pero también fotoperiodistas de la talla de Robert Capa, ya que, en palabras de Toral, “Goya fue con Los desastres de la guerra el primer fotoperiodista de la historia”. Encargada por el general Palafox durante el asedio napoleónico a la ciudad de Zaragoza, la serie de grabados ilustra la crueldad de la guerra y refleja el desencanto de Goya con las posibilidades de que el régimen napoleónico pudiera traer a España un horizonte de progreso, libertad e ilustración.

Foto: Carranza
Foto: Carranza

Para María Toral ese diálogo entre Goya y el arte del siglo XX no es difícil porque el pintor y grabadista se adelantó en gran medida al arte contemporáneo abordando “temas que no se habían tratado hasta entonces” a través de una mirada propia, muy particular, muchas veces alejada del realismo. Para la comisaria de la exposición, Goya alcanzó la fama y el éxito económico como pintor de la Casa Real, pero pudo expresar todo su potencial creativo en el momento que deja de pintar para nobles y reyes y se empieza a expresar a través de un medio más humilde y barato, pero que también le ofrece mucha mayor libertad para experimentar y afirmarse: el grabado. Recopilados en libros, los grabados permitieron arriesgar al artista mucho más, anticipando incluso el lenguaje del surrealismo. Fue una obra tan avanzada a su tiempo que chocó con la Inquisición y a veces también con el gusto del público, que juzgó desagradables algunos de sus trabajos. En estas obras Goya criticó los matrimonios forzados, habló de la ignorancia del pueblo, de las miserias morales de la Iglesia católica, la vida de las prostitutas o la crueldad de la guerra.

“Al final terminó decepcionado de todo y se marchó de España, pero no exiliado. Se fue a tomar unos baños a Francia y terminó quedándose a vivir allí” explica Toral. Los baños coincidieron eso sí con el fin de la experiencia del trienio liberal y el regreso del absolutismo a España. Aunque Goya no tuvo problemas políticos con Fernando VII prefirió poner tierra de por medio y fijar su residencia en Burdeos. La comisaria destaca la singularidad de un artista que decía de sí mismo que había tenido tres maestros: Velázquez, Rembrandt y la naturaleza. De su enorme influencia posterior y su capacidad para alumbrar un arte nuevo va ‘Goya-Ni más ni menos’.

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