Pueblo Rrom: una lección desde Siero

Entre 250.000 y 500.000 gitanos y gitanas fueron exterminadas por el nazismo y sus aliados.

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Javier Arjona
Javier Arjona
Minero jubilado y militante internacionalista.

Al documentarse que el 2 de agosto de 1944, 4.300 personas fueron asesinadas en Auschwitz-Birkenau, se tomó esa fecha como día del Samudaripen, el genocidio del pueblo gitano.

Entre 250.000 y 500.000 gitanos y gitanas fueron exterminadas por el nazismo y sus aliados. Otras fuentes aumentan la cifra a 800.000

Asesinato directo, agotamiento en el trabajo esclavo, hambre, enfermedades en los campos de exterminio, deportaciones masivas extenuantes, e incluso esterilización forzada.

En enero de 1940 tuvo lugar la primera matanza del holocausto gita­no: en el campo de concentración de Buchenwald 250 niños y niñas romaníes fueron utilizados en diversos experimentos “científicos” causándoles la muerte.

(Fue en este campo nazi donde estuvo prisionero el polesu Vicente García Riestra, que sobreviviría para contarlo, entre otros espacios en este parque de Siero, y en el libro de Santori: “42.553. Después de Buchenwald“).

Manolo Gabarri.

La asociación Mistós, tras preparar actividad (y flores, con los colores de la bandera gitana) en su local de La Pola, quiso rendir homenaje a Vicente en el parque y ante su placa.

Manolo Gabarri recordó que en ese espacio había conversado con Vicente (en 2018, en su último viaje antes de fallecer) y que le había preguntado por la gente gitana, en la represión franquista y nazi: y que Vicente le dijo que él había coincidido en Francia con un gitano republicano de Noreña, “el sotana” Ramón Jiménez, de quien se cuenta leyenda o verdad, que su mujer disfrazada de hombre (¿cura o militar?) logró rescatarle del campo y volver a Noreña donde criaron amplia descendencia (entre ellos al famoso boxeador “Gitano Jiménez”).

En países como Alemania estos hechos no se reconocieron hasta 40 años después, y desde luego ningún nazi fue condenado por asesinar a mansalva la pueblo gitano (las tres cuartas partes de la población romaní en Alemania fueron exterminadas).

En los inicios del Samudaripen, la mayor parte de los asesinatos de gitanos se produjeron en las calles. El pueblo rom no se resignó a su cruel destino, se organizó y opuso mucha resistencia a los miembros de la SS, y por ello acababan fusilados en sus propios hogares.

Hay también un “día de la Resistencia romaní”, el 16 de mayo, que apela a la resistencia de las personas encarceladas en Auschwitz-Birkenau que se sublevaron sabiendo que esa noche iban a ser gaseadas.

Pero en nuestro país la memoria de la represión más fuerte se remonta a Felipe V y Fernando VII, con el marqués de la Ensenada como ministro perseguidor.

El 30 de julio de 1749, miles de gitanas y gitanos fueron capturados en la península, en un episodio que ha quedado registrado como “La gran redada” o “La prisión general de gitanos” y que supuso un salto adelante en un proceso iniciado dos siglos y medio atrás, cuando en 1499, bajo el reinado de los Reyes Católicos, se decretaron las primeras leyes contra el pueblo Romá.

“Separaron a los niños mayores de siete años de sus madres, a quienes apresaron y aislaron con el fin de impedir la reproducción de nuestro pueblo. Mientras, los hombres fueron encadenados y forzados a trabajar levantando los puertos de Ferrol, Cartagena y la Carraca”.

El plan de exterminio del marqués de la Ensenada continuó durante 14 años más, hasta que en 1563 se dictaminara la puesta en libertad de las gitanas y los gitanos presos, en el reinado de Carlos III.

Después, los represaliados durante la guerra española y el franquismo también fueron gitanos, pues el solo hecho de ser gitanos ya constituía un motivo de persecución.

Manolo Gavarri, al reivindicar hoy su memoria, ha querido constatar también cómo la gitanofobia instaurada por siglos de represión, y el RESPETO a figuras como Vicente García Riestra, nos lleva ineludiblemente a rechazar el actual exterminio israelí del pueblo palestino.

El 8 de abril se celebra el día de este pueblo romaní. Una fecha que apela a una de sus reuniones o congresos internacionales. El himno sigue recordando los hechos del Samudaripen:

Anduve, anduve por largos caminos

Encontré afortunados romà

Ay romà ¿de dónde venís

con las tiendas y los niños hambrientos?

¡Ay romà, ay muchachos!

También yo tenía una gran familia

fue asesinada por la Legión Negra

hombres y mujeres fueron descuartizados

entre ellos también niños pequeños

¡Ay romà, ay muchachos!

Abre, Dios, las negras puertas

que pueda ver dónde está mi gente.

Volveré a recorrer los caminos

y caminaré con afortunados calós

¡Ay romà, ay muchachos!

¡Arriba Gitanos! Ahora es el momento

Venid conmigo los romà del mundo

La cara morena y los ojos oscuros

me gustan tanto como las uvas negras

¡Ay romà, ay muchachos!

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