Precios dinámicos de hostelería: ¿Qué son y por qué le gustan tanto a OTEA?

La patronal hostelera confía en disparar sus beneficios con un modelo basado en el sistema de los billetes de avión.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

Como un “happy hour”, pero al revés. Así podrían definirse los “precios dinámicos de hostelería”, un proyecto que ambicionan implantar en España los grandes grupos del sector hostelero y del que OTEA se ha convertido en el gran portavoz en Asturies. Tomando como modelo los precios variables de aviones y trenes, la hostelería quiere también cobrar más caras las horas punta del sector, fines de semana por ejemplo, o repercutir en la cuenta del cliente extras por otro tipo de alicientes y factores: vistas al mar, una competición de fútbol de máxima audiencia o el nivel de demanda de un determinado plato o menú… José Luis Álvarez Almeida, presidente de OTEA y vicepresidente de Hostelería de España, apostaba incluso esta primavera en el Congreso de Innovación en el Sector Turístico por introducir otras variables como el clima a la hora de definir precios: “Un caldo de marisco el día que hace frío cuesta X, y el día que hace un calor de la leche sigue costando lo mismo”.

Los defensores del modelo, que se apoyaría en algoritmos e inteligencia artificial para introducir estas variaciones, sostienen que la rentabilidad de los restaurantes puede crecer con este método entre un 10% y un 30% más. También sostienen que si bien los horarios más demandados se harán más caros, esto se compensará con “horas valle” en los que los precios se bajarán mucho más para atraer clientes, al estilo de las “happy hour” de los pubs, que ofrecen cerveza barata para llenar el bar a primera hora. Volviendo al ejemplo del caldo de marisco, el presidente de OTEA apunta que este se pude rebajar en un día de sol para estimular la demanda. La pregunta sin embargo es: ¿Quién quiere pedir un caldo de marisco si el tiempo invita más a tomar un gazpacho?

Muy escéptico con este modelo de precios variables se muestra el periodista y escritor Esteban Hernández para el que los precios dinámicos son un nuevo medio de aumentar los beneficios empresariales a costa de los clientes: “Creemos que son una forma de encontrar ofertas, y ocasionalmente ocurre, pero la realidad es que, con mucha más frecuencia, fuerzan que todo sea más (o mucho más) caro”. Para Hernández quizá al principio haya verdaderos chollos, pero el autor de “El corazón del presente” considera que a medida que se vaya consolidando el modelo las oportunidades y ofertas se convertirán “simplemente en lo que antes eran los precios normales”.

Desde OTEA dan por seguro que en unos años los precios dinámicos serán una realidad muy extendida, algo que para Hernández confirma la tendencia a la desaparición de la hostelería tradicional en favor de las franquicias y los negocios en manos de grandes cadenas. Un informe de Caixabank lo corrobora: en una década han desaparecido en España 34.715 locales hosteleros, al tiempo que el sector incrementaba su facturación. Es decir, menos locales, pero más gasto. Para Hernández, el bar de barrio está en retroceso, fruto de la subida de los alquileres y los cambios de costumbres urbanas, mientras que “cada vez hay más lugares caros, poblados por gente a la que no le importa gastar de más”.

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