Iba para cineasta de animación, pero el azar la llevó a la Escuela de Títeres de Avellanada, Buenos Aires, donde de la mano de su maestro Elvio Villarroel descubrió en los años 90 un viejo arte que terminaría convirtiéndose en su oficio y pasión. Ana Laura Barros, argentina, con abuelos asturianos de Lena y Degaña, cumple ahora 25 años al frente de la compañía Tras la Puerta Títeres, un proyecto nacido en Argentina, pero que desde hace 22 años tiene su sede en Blimea, San Martín del Rey Aurelio.
Barros se crio oyendo hablar de un lugar llamado Asturias. Tardaría sin embargo en conocerlo. Tras la crisis económica de 2.000, cuando Argentina entró en bancarrota y un presidente tuvo que huir en helicóptero de la Casa Rosada, llegó a España, visitó varios lugares, pero terminó echando raíces en la tierra de sus antepasados. Primero vivió en Oviedo y más tarde, junto a su compañero compró y rehabilitó una casa de principios del siglo XX. Algo más tarde llegaría la ampliación al edificio de al lado. Un antiguo bodegón que en 2015 reabría precisamente como “El Bodegón” espacio -taller de la compañía, sala de teatro y para otro tipo de actividades como cursos de yoga.
El Bodegón es quizá una de las mayores aventuras de Barros, ya que en Asturias apenas existe tradición de salas de teatro independientes, y mucho menos en una localidad de poco más de 3.000 habitantes. A pesar de ello, El Bodegón ha logrado abrirse un pequeño hueco en la cuenca del Nalón con una programación mensual de actividades.

Barros, que trabaja para su compañía y también para otras, se dedica sobre todo a los espectáculos infantiles, e incluso para bebés, pero lamenta que el títere para adultos siga siendo todavía el gran desconocido. Junto al actor y narrador David Acera puso en pie a principios de los 2.000 dos espectáculos, “Catalina y los bosques de hormigón” y “Hay una guerra en mi habitación”, con un fuerte trasfondo social, y pensados tanto para conectar con el público infantil como con el adulto, hablando de temáticas como la especulación inmobiliaria, la manipulación informativa, el derecho al medio ambiente y a la paz.
Cuando llegó a Asturias apenas había gente que hiciera títeres, hoy sin embargo las cosas afortunadamente van cambiado: “Sigue siendo un arte minoritario, pero hay más gente trabajando en él”.

Con Tras la Puerta Títeres se ha movido por toda España, y también ha actuado en diferentes países de Europa y América Latina. Cuando el Ayuntamiento de Oviedo recortó en espectáculos infantiles para bibliotecas también se la pudo ver en primera línea defendiendo el derecho a la cultura junto a vecinos y profesionales. Para Barros es fundamental que los poderes públicos inviertan en cultura y pongan fáciles las cosas a las personas, sobre todo en los sitios pequeños con un acceso más difícil a las artes: “Hay mucha gente en Asturias que nunca ha ido al teatro, o que sólo ha ido una o dos veces en su vida”.
Otra línea de trabajo estos años de Ana Laura Barros ha sido su estrecha colaboración con el Museo de Bellas Artes de Asturies, en el que lleva años desarrollando talleres artísticos a partir de las obras y exposiciones del museo.
Este fin de semana la titiritera y narradora oral concluye sus actividades de 25 aniversario con la vista puesta en seguir creando y dando a conocer un arte tan antiguo, como abierto a la innovación y el futuro.






























