Javier Bueno, el periodista revolucionario

Vendedor de periódicos con 13 años, al frente del diario "Avance" convirtió al periódico del sindicato minero en el más leído e influyente de Asturias.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

El 26 de septiembre de 1939 un pelotón de fusilamiento ejecutaba en Madrid a Javier Bueno, el periodista más odiado por las derechas españolas. Era el hombre que cuatro años antes, en septiembre de 1935, tras ser condenado a cadena perpetua y una astronómica multa de 70 millones de pesetas por haber sido “inductor” de la fallida Revolución de 1934, había respondido con ironía al consejo de guerra si preferían la suma de dinero “¿Al contado o a plazos?”.

El nombre de Bueno está para siempre asociado a Octubre de 1934 y al movimiento obrero asturiano, fue aquí donde se convirtió en una estrella del periodismo comprometido, pero su conexión con la tierra que le convertiría en un referente de las clases populares es tardía. Había nacido en Madrid en 1891, y allí residió hasta los 42 años.

Madrid en 1891.

Sobre sus orígenes se sabe más bien poco. Conocemos a ciencia cierta que era hijo de soltera de la actriz Soledad Bueno, pero hay muchas dudas sobre su progenitor. “Siempre se ha hablado del periodista republicano José Nakens, fundador de El Motín, pero su hija, a la que pude entrevistar, lo negaba” explica el periodista Félix Población, que trató hace una década de escribir su biografía, empresa que finalmente abandonó ante la falta de fuentes y documentos, sobre todo de sus primeros años.

Mientras la carrera artística de su madre marchó bien Bueno pudo recibir una esmerada educación fuera de las aulas y del sistema formal, siempre con profesores particulares. Sin embargo, llegados a la adolescencia la suerte económica de la familia había cambiado y el joven Bueno se veía obligado a buscar trabajo para aportar en una casa que pasaba grandes dificultades. Con 13 años estaba vendiendo periódicos por las calles de Madrid. Se había iniciado en el periodismo desde el escalafón más bajo, pero de estos inicios como voceador pasaría pronto a escribir colaboraciones en distintos medios como El Radical, del entonces izquierdista y anticlerical, pero ya consumado demagogo, Alejandro Lerroux.

Javier Bueno.

Su carrera periodística iría a partir de entonces en ascenso. Ingresa como redactor en el prestigioso El Sol y más tarde llega a ser redactor jefe en La Voz, diario de la misma cadena de periódicos. En 1931 con la proclamación de la Segunda República le fichan para trabajar como jefe de prensa del Gobierno, pero al poco tiempo abandona. Junto a otros periodistas trata de impulsar un nuevo diario de izquierdas en el Madrid republicano. El proyecto sin embargo no prospera por falta de financiación. Va a ser entonces cuando le llegue desde el norte una oferta laboral que no podrá rechazar.

Amadorín tiene un plan

“Estaba afiliado a la UGT, pero no al PSOE. Tenía un espíritu muy independiente. Yo diría que su ideología era un socialismo muy anarquista” comenta Población sobre las ideas políticas del periodista en quien el Sindicato Obrero Minero de Asturias, el SOMA, va a fijarse para reflotar Avance.

Avance había sido en 1931 la apuesta del SOMA para abrir un hueco progresista en la prensa asturiana. Durante años El Noroeste de Gijón había funcionado en la práctica como el periódico de la izquierda en un sentido amplio: desde los reformistas de Melquiades Álvarez hasta los obreros de la CNT. Llegados a los años 30 esto ya no era así. El medio se había derechizado tanto como el melquiadismo, y la base obrera se había distanciado de un periódico cada vez más burgués y conservador.

Avance había sido en 1931 la apuesta del SOMA para abrir un hueco progresista en la prensa asturiana

Enfrentados a la paradoja de una región de izquierdas, pero sin prensa de izquierdas, los dirigentes del SOMA decidirían llenar ese vacío impulsando un medio que, aunque ligado al sindicato, pudiera hablar también a otros públicos, incluyendo a los republicanos de clase media, huérfanos de un periódico afín tras el giro a la derecha de El Noroeste.

Aunque la Federación Socialista Asturiana contaba con un veterano periódico, La Aurora Social, fundado en 1899, se trataba de un medio de partido con todos los vicios asociados tradicionalmente a los medios de partido: plúmbeo, doctrinal y muy poco útil para influir en la opinión pública. Lo que tenía en mente el SOMA era otra cosa. Una empresa mucho más periodística. Fichan para ello a un periodista republicano, Antonio Ortega, y el 15 de noviembre de 1931 sale a la calle el primer número. El resultado quedarás sin embargo muy por debajo de las expectativas. Según Paco Ignacio Taibo el Avance de Ortega será “un periódico frío y tímido, barroco y pedante” con mucha opinión y poca información. Las ventas, discretas.

Amador Fernández, “Amadorín”.

En la primavera de 1933 Amador Fernández, “Amadorín”, mano derecha de Belarmino Tomás, dirigente del SOMA, gran organizador sindical y brillante arquitecto económico de proyectos tan audaces como la mina autogestionada San Vicente o la Editorial Obrera Asturiana, decide impulsar un giro a la izquierda en el medio. Culminarlo requería buscar un sustituto para el moderado Ortega, cada vez más desconectado de la radicalización que se estaba produciendo en el PSOE. Bueno, una firma situada mucho más a la izquierda, y con un estilo periodístico directo y agresivo, parecía la persona adecuada, pero convencerlo no sería fácil. Fernández y el redactor jefe Ignacio Lavilla se desplazarían expresamente a Madrid para tratar de seducir al heterodoxo periodista, muy desencantado con el PSOE tras su paso por el Gobierno de la República.

Taibo señala en su monumental “Asturias, Octubre de 1934”, que el periodista madrileño pondría sólo una condición para saber si aceptaba o no el empleo: conocer antes el movimiento obrero asturiano. “Recorrió las cuencas mineras, asistió a reuniones, habló con los trabajadores, presenció asambleas, caminó por los pueblos, visitó las fábricas”, y en palabras de Taibo “quedó cautivado por el socialismo entendido a la asturiana”.

Mineros asturianos de Llaviana. Años 30.

Ha nacido una estrella

La llegada de Bueno al periódico se notará pronto en las ventas, que crecen con él de manera espectacular. También en las multas y secuestros. Tras la victoria de las derechas en las elecciones de noviembre de 1933 Avance se convierte en azote del Gobierno, y este en azote de Avance.

En el primer semestre de 1934 el periódico sufre 32 secuestros y dos grandes multas que pudieron suponer su cierre, pero que se superaron gracias a las donaciones económicas de miles lectores, que no dejaban de crecer gracias al giro de 180 grados dado por Bueno, convertido desde entonces en una figura carismática de la izquierda asturiana. De un medio de “firmas de prestigio” y largos artículos de opinión, se pasaba a un periódico de combate volcado en la información, que se nutría de una extensa red de corresponsales obreros. Estos, distribuidos por toda la geografía asturiana, se encargaban de hacer llegar a la redacción ovetense la información de cada huelga, conflicto, iniciativa o problema de la clase trabajadora asturiana. Se pasaba así de un medio para “educar” a la clase obrera, a un medio genuinamente obrero, hecho por la clase obrera, en el que una redacción muy comprometida con el medio daba forma aquellas notas e informaciones que los trabajadores hacían llegar al periódico.

La identificación de los trabajadores con el medio llegaría al punto de que cuando este era prohibido, redes informales de obreros se encargaban de distribuirlo y repartirlo a las puertas de minas y fábricas. Taibo documenta que incluso “llegó a darse el caso de que los mineros de Barredos se negaron a entrar a trabajar si no llegaba antes el Avance“. Cuando Bueno es encarcelado en mayo de 1934 un multitud acude a las inmediaciones de la cárcel de Oviedo para transmitirle ánimos y gratitud.

Javier Bueno.

Matthew Kerry compara el carisma y la popularidad de Bueno en la Asturias de los 30 con la de Ernst Thälmann, el comunista alemán, encarcelado por los nazis, cuya libertad motivó una formidable campaña de solidaridad en todo el mundo: “El Gobernador civil llegó a prohibir las reuniones tumultuosas a las puertas de la cárcel”.

Personaje singular, padre de siete hijos, casado dos veces, abstemio, discreto y poco trasnochador, alérgico al uso de la corbata y el sombrero, a sus dotes periodísticas se unía, según todos aquellos que le trataron, una gran capacidad de liderazgo y una enorme simpatía y sentido del humor, incluso en los momentos de mayor adversidad. No serían pocos. Al frente de un equipo de enorme compromiso y talento – Juan Antonio Cabezas, Jesús Ibáñez, Ovidio Gondi, Ignacio Lavilla – el Avance de Bueno llega a convertirse en el periódico más vendido de Asturias, con tiradas diarias de entre 30.000 y 35.000 ejemplares.

Destruir Avance

En 1934 el periódico se convierte en el animador del proceso de confluencia que va a desembocar en la formación de la Alianza Obrera de Asturias. La identificación del medio con los planes de esta es tan alta que incluso la redacción se convierte en ocasional escondite de las armas que los trabajadores de la fábrica de La Vega sacan clandestinamente de la factoría ovetense para preparar el levantamiento revolucionario.

Bueno con traje y sin corbata, retratado por Alfonso Zapico en “La Balada del Norte”.

Cuando en la madrugada del 5 de octubre estalle la huelga general revolucionaria de octubre de 1934 el primer movimiento de las fuerzas del orden público será ir a la redacción de Avance y detener a su director. El edificio del periódico, compartido con la Casa del Pueblo de Oviedo será asimismo destruido como represalia.

Casa del Pueblo de Oviedo y redacción de Avance.
Bueno mostrando las llagas de sus brazos.

Bueno no podrá participar en los sucesos revolucionarios de Octubre de 1934. Encarcelado y torturado, la denuncia de los malos tratos sufridos pondrá contra las cuerdas al Gobierno del Partido Radical y la CEDA.

Su caso, aireado por los medio de izquierdas, le convierte en un símbolo de la implacable represión de las derechas contra el movimiento obrero.

De la amnistía a la Guerra Civil

Liberado tras la victoria del Frente Popular en las elecciones de febrero de 1936, regresa a su puesto de trabajo en un Avance que vuelve a la calle tras haber sido suspendido por el Gobierno.

El 19 de julio pillaría por sorpresa a la izquierda asturiana, que había confiado ingenuamente en la lealtad del gobernador militar. Las milicias obreras parten hacia León y dejan la capital asturiana desprotegida. Los golpistas aprovechan el momento. Al tener noticia de la sublevación militar en Oviedo del coronel Aranda, su compañero y amigo Juan Antonio Cabezas relata que Bueno y Jesús Ibáñez pusieron las fundas a sus máquinas de escribir, se vistieron con el mono de milicianos y sacaron dos fusiles guardados en algún lugar de la redacción. “Cada uno que haga lo que le parezca. Yo me voy. No habrá más periódico. Ya no valen las palabras. Contra los traidores sólo deben hablar los fusiles”.

Bueno logra huir de un Oviedo que se convierte en una ratonera para los antifascistas. En cambio su mujer, sus hijos y su madre quedan atrapados en la capital, en manos de los militares golpistas. Nunca más volverá a verlos.

Portada de Avance durante la Guerra Civil.

Herido en el fallido asedio a la capital asturiana, una cojera le dejaría inútil para combatir en el frente. Resignado, volvería a la dirección de Avance, ahora trasladado a Gijón, y convertido en el principal periódico del Frente Popular y portavoz oficioso del Consejo de Asturias y León, presidido por el socialista Belarmino Tomás.

Bueno permanecería al frente del periódico hasta la caída del frente asturiano, en octubre de 1937. Personalmente se ocupó de que todos sus compañeros fueran evacuados por mar, negándose a marchar si no era junto a todo su equipo.

Tras desembarcar en Francia, vuelve a la España republicana para seguir combatiendo, aunque fuera ya sin armas. Su destino no será Valencia, capital de la República, sino Madrid, primera línea del frente, donde es recibido como un héroe popular. En la ciudad, exhausta por los bombardeos, se hará cargo de Claridad, el periódico de la UGT, afín a Largo Caballero, y muy enfrentado al PCE y y el socialista Juan Negrín.

“Buena suerte, pillastres”

El 5 de marzo de 1939 el coronel Segismundo Casado daba un golpe de Estado en Madrid con el apoyo de republicanos, anarquistas y parte del PSOE. Los enemigos del presidente Negrín y el PCE, partidarios de prolongar la resistencia a la espera de un cambio de actitud de Gran Bretaña y Francia, se conjuraban para apartarlos del poder y negociar una rápida rendición a Franco que pusiera fin a tres años de sufrimiento. Los “casadistas” ordenan la detención de comunistas y socialistas afines a Negrín. Una patética guerra civil dentro del bando antifascista estallaba en un Madrid sitiado por los franquistas. Centenares de personas pierden sus vidas en un sacrificio inútil ya que Franco no va a respetar ningún acuerdo, incumpliendo todas las promesas hechas a Casado y sus partidarios.

Bueno, que se ha alineado con el bando golpista, trata de refugiarse en la embajada de Panamá. Los franquistas violan el territorio diplomático y capturan al periodista. Era una pieza de caza mayor, y no se le podía dejar escapar. Como había dicho el ultraderechista Calvo Sotelo, Avance había sido el “gestor moral de la revolución de octubre”. El castigo por lo tanto debía ser ejemplar.

Presos políticos en la cárcel de Porlier.

En la cárcel de Porlier enseña gramática a los presos y conversa en latín, lengua que dominaba, con el capellán que le acompaña en sus últimas horas. En la prisión se reencuentra también con Juan Antonio Cabezas y otros compañeros. El periodista asturiano relata así su último encuentro con su amigo, director y maestro:

“Se oyó una corneta y nos despedimos. Quizá no me volváis a ver – dijo con una amplia sonrisa y nueva amenaza con el garrote. Era su gesto para quitar a la escena el patetismo, al que él era tan contrario. Finalmente agregó: Buena suerte, pillastres. Y metiéndose el garrote debajo del brazo nos ofreció una mano a cada uno. Nos volvimos para que no viese nuestras lágrimas”.

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