La politóloga Alicia Valdés tiene claro que la izquierda no puede basarse sólo en la razón, sino que debe también perder el miedo o el pudor a movilizar las pasiones y los afectos, algo que la extrema derecha ha manejado con maestría en los últimos tiempos: “Hay mucha gente que vota a Ayuso porque le gustaría ser como ella”.
La autora llegó al Manglar de Oviedo/Uviéu con su libro “Política del malestar” bajo el brazo, una obra que este jueves presentó en un acto organizado por NORTES y la Sociedad Asturiana de Filosofía, y que estuvo conducido por Christian Ferreiro.
Valdés relacionó el auge de la extrema derecha con una crisis de la masculinidad que los políticos ultras han sabido leer muy bien: “Allí donde hay un vacío hay una oportunidad”. Para la politóloga, el mercado de las criptomonedas y los partidos ultraderechistas han sido dos asideros para estos hombres desorientados en una sociedad del siglo XXI marcada por el debilitamiento de los roles tradicionales de género como consecuencia de los avances del feminismo y el movimiento LGTBI.



Un día después de la victoria de Trump en las elecciones norteamericanas, Valdés quiso no obstante no caer en un pesimismo paralizante: “Estoy cansada de la gente que dice que no sirve hacer nada”.
En opinión de la autora, “en la izquierda somos muy poco amables con nosotras mismas: nada nos parece nunca suficiente”, y destacó la importancia del feminismo, el cooperativismo o los medios de comunicación independientes para producir cambios importantes: “Se trata de fijarnos en lo que ya estamos haciendo bien, que además es mucho”.



























