Heidi Sánchez (Bogotá, 1989) es abogada, especialista en derecho ambiental y constitucional, militante de la Unión Patriótica y concejala del Pacto Histórico, la coalición progresista que sostiene el Gobierno de Gustavo Petro y Francia Márquez. Recientemente estuvo en Xixón invitada por Soldepaz-Pachakuti para hablar de la situación política en su país.
¿Qué logros destaca del Gobierno Petro-Márquez?
Bastantes. La entrega de tierras a los campesinos que habían sido expoliados, la reforma de las pensiones que reconoce el trabajo de cuidados y da pensiones a las personas que no habían llegado a los mínimos de cotización, la renta básica para las mujeres más pobres con jefatura de hogar, las amas de casa que dicen en España, la subida del salario mínimo, la construcción y recuperación de vías férreas, la recuperación de derechos laborales, la mejor financiación de la educación pública y de regiones apartadas, muy olvidadas, que ahora están teniendo por primera vez acceso a internet…
Suponemos que no está siendo fácil en un país con una tradición política históricamente ubicada a la derecha y la extrema derecha
Hay muchas resistencias, pero la principal oposición al Gobierno está viniendo de los medios, del sector privado vive del Estado, por ejemplo de los servicios públicos privatizados, y de los sectores que quieren que se perpetúe la violencia. También está una parte del pder judicial con la dinámica del lawfare y del golpe bando, que busca generar desestabilización permanente. Hay una intención de desestabilizar al Gobierno a través de altos funcionarios sancionándolos e inhabilitándolos. El Tribunal Constitucional ha tumbado impuestos a los megamillonarios o cosas tan básicas como normas para arreglar los procesos de desabastecimiento de agua de la Guajira.
¿En qué punto está el proceso de paz?
Está estancado. Hay mucha división en los grupos armados y desgraciadamente no hay tampoco un movimiento social acompañando el proceso. Además hay dinámicas de violencia y control territorial que se están trasladando del mundo rural a las ciudades.
“El proceso de paz está estancado”
¿Ha logrado reinsertarse en la vida civil a los ex combatientes de las FARC?
Hay varios procesos productivos, sobre todo agrícolas, gestionados por ex-guerrilleros, pero en algunas zonas la violencia sigue y algunos han vuelto a la dinámica de la guerra.
¿Los campesinos que habían tenido que huir de sus pueblos están pudiendo regresar?
Seguimos teniendo un enorme problema de desplazados dentro del país. En algunos casos con la entrega de tierra están pudiendo volver, pero en el sur del país y en el Cauca están recuperándose dinámicas de violencia que producen nuevos desplazamientos de comunidades.

La Unión Patriótica, el partido al que pertenece, se va a disolver dentro del proceso de remodelación interna del bloque que apoya a Petro. ¿Cómo afronta la izquierda colombiana ese proceso?
Se elimina la personalidad jurídica, pero vamos a seguir siendo una tendencia en el Pacto Histórico, que es una alianza muy amplia que abarca incluso a sectores liberales, afines al ex presidente Santos. Nos disolvemos como partido pero vamos a seguir formando parte del ala de la izquierda revolucionaria del Pacto.
En Colombia existe un movimiento ecologista potente. ¿En qué luchas está?
En Bogotá hay una lucha importante en defensa de los páramos, los árboles de la ciudad, la sábana de Bogotá y por la movilidad sostenible. No tenemos metro subterráneo por la presión de los empresarios del autobús. A nivel nacional la batalla es contra ciertos proyectos mineros y en defensa de la ganadería extensiva.
¿En qué anda el feminismo colombiano?
Los feminicidios son el principal problema. Existe un Ministerio de Igualdad y un viceministerio de Mujeres, se busca acompañar a quienes presentan denuncias, se han creado casas refugio para proteger a las mujeres en riesgo de feminicidio, pero sigue habiendo un manto de impunidad enorme. Tampoco tenemos una Ley de Aborto, pero las mujeres están pudiendo abortar gracias a una sentencia del Tribunal Constitucional que autoriza a ha hacerlo hasta la semana 24 semana sin acogerse a ninguna causa, y a partir de las 24 semanas alegando riesgo de la madre, violación o malformación del feto.
“La corte constitucional está garantizando derechos fundamentales como la eutanasia, el matrimonio homosexual y el aborto”
¿Hay mayoría para cambiar esto?
Las posturas ideológicas fundamentalistas no lo permiten, pero la corte constitucional está garantizando derechos fundamentales como la eutanasia, el matrimonio homosexual y el aborto. En estos temas ha tenido una posición progresista.
¿Cómo se relacionan las fuerzas progresistas colombianas con las religiones?
Los evangélicos influyeron mucho en la victoria del NO en el referéndum sobre el proceso de paz. En cuestiones sexuales son también muy reaccionarios. Luego hay alianzas con un sector de la Iglesia Ministerial que está cercano al Gobierno, y con sectores de la Iglesia católica muy activos en la defensa de la paz.

¿Cómo ve el mapa político latinoamericano?
La izquierda está más fuerte que nunca en México, Lula ha vuelto al Gobierno en Brasil, pero hay un debilitamiento muy fuerte en Perú y Argentina, y en Chile las posiciones de Boric nos parecen muy timoratas. En Colombia la izquierda necesita alianzas muy amplias, con sectores democráticos, pero no de izquierdas, que muchas veces limitan el alcance de las reformas económicas y sociales. Son necesarias para poder gobernar e intervenir.
La derecha se rearma
Sí, y las redes se están convirtiendo en una herramienta de persecución.
¿Hay que salirse de X?
Petro comunica mucho en redes y usa X y Tik Tok para contrarrestar a los medios conservadores. X es una red de fachas y porno con granjas de bots y sin límites a las cuentas falsas y anónimas, pero no podemos salirnos y dejarles todo el espacio. Hay que mantenerse en X mientras fortalecemos otras redes sociales que ahora son minoritarias. También hay que estudiar regulaciones a los bulos, como quiere hacer Lula en Brasil.
¿Qué papel juega n la criminalidad y la inseguridad ciudadana en este proceso de derechización?
La seguridad, la percepción de inseguridad y la demagogia punitivista están adquiriendo mucha relevancia. El modelo Bukele se quiere trasladar toda América y es un elemento de derechización muy fuerte.
¿Qué puede hacer la izquierda ante el miedo que la criminalidad genera en su propia base social?
Fomentar la igualdad y las oportunidades para reducir la criminalidad, y apostar por los enfoques comunitarios en la resolución de conflictos. La policía debe estar encargada de perseguir la criminalidad, no de intervenir en conflictos menores que pueden resolverse sin ella.



























