Duro Felguera, problemas argelinos

Un largo conflicto con Argelia agrava las dificultades de la empresa, rescatada en 2021 por el Estado, y otra vez al borde del precipicio.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

Siguen los problemas en Duro Felguera. El fabricante de bienes de equipo, rescatado por el Estado en 2021, ha presentado ante los juzgados de lo mercantil de Xixón una solicitud para iniciar negociaciones con sus acreedores con el fin de aprobar un plan de reestructuración que permita su “viabilidad futura y la conservación del mayor número de puestos de trabajo posible”. Dicho de otra forma, es el último recurso previo al concurso de acreedores.

Según ha comunicado la empresa a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), esta solicitud permitirá a la sociedad “el desarrollo de las actuaciones oportunas para la búsqueda de una solución a los litigios que le afectan”, particularmente los relacionados con el proyecto de Djelfa en Argelia, donde la ingeniería asturiana mantiene un complejo y dilatado conflicto con la empresa pública de energía.

Una obra interminable

En 2014 Duro Felguera recibió un millonario encargo de la empresa pública energética argelina para construir una central de ciclo combinado en Djelfa, a unos 300 kilómetros al sur de Argel. Un contrato de 544 millones de euros que ha terminado convirtiéndose en una de las principales causas de la nueva crisis de la histórica empresa fundada en 1858 por Pedro Duro.

La instalación debía haberse terminado hace siete años, pero una década más tarde sigue todavía en obras mientras Duro y Sonegalz se reprochan mutuamente el motivo de los retrasos. Entre medias una pandemia, la subida del precio de la energía y las materias primas, y una crisis diplomática entre España y Argelia a cuenta del giro del Gobierno en el conflicto del Sahara.

Oficinas de Duro Felguera. Foto: Duro Felguera.
Sede de la compañía argelina.

Tras varios conflictos a cuenta de la actualización del coste de las obras, en junio de este año Duro Felguera suspendía la construcción de la central. Un pulso al que la compañía Sonelgaz Production d’Electricité (SPE) respondió solicitando un arbitraje para reclamar a la empresa española una indemnización de 413 millones de euros por incumplimiento de compromisos.

Incertidumbre en una empresa en crisis (casi) permanente

De cara a afrontar las posibles consecuencias de este litigio, Duro optó en noviembre por reservar 100 millones de euros, una dotación que ha obligado a la empresa a reformular las cuentas anuales de los ejercicios 2022 y 2023, y los estados financieros del primer semestre de 2024. Por este motivo la CNMV decidió el pasado 25 de noviembre suspender cautelarmente la cotización de Duro Felguera.

La dirección de la empresa se ha dirigido a la plantilla mediante una comunicación en la que ha trasladado que con esta decisión se busca “construir un nuevo futuro para Duro Felguera”, después de que “algunos proyectos deficitarios, como el de Argelia”, hayan “arrastrado a la compañía a una situación difícil”.

La empresa ha matizado que esta iniciativa “no implica el cierre” y tampoco “constituye el inicio de concurso de acreedores”, por lo que se seguirá trabajando en los proyectos contratados.

Manifestación contra los despidos en Duro Felguera. Foto: Luis Sevilla

Desde CCOO de Asturies su secretario de Industria, Damián Manzano, confía en que se pueda reestructurar la deuda de Duro Felguera “herencia del pasado de anteriores gestores”. Manzano, que se ha mostrado optimista con los nuevos contratos y la llegada de inversores privados a la ingeniería, ha pedido a todas las partes “remar en la misma dirección” para asegurar el futuro de la empresa, con 1.500 trabajadores.

Por su parte, el Gobierno asturiano se ha mostrado “favorable a que esta situación se afronte con la mayor transparencia con las Administraciones Públicas y con los representantes legales de los trabajadores” para que todas las partes puedan “contribuir a la superación de este nuevo escenario”.

Empresa controlada por Prodi y Mota-Engil

Los grupos mexicanos Prodi y Mota-Engil se hicieron el pasado mes de febrero con el control del 54,66 por ciento de Duro Felguera tras las operaciones de capital acometidas para darles entrada como socios industriales.

La captación de socios industriales fue una de las condiciones impuestas a Duro Felguera para recibir la ayuda pública de 120 millones de euros que obtuvo a través del Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas (FASEE) de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), en una operación aprobada en marzo de 2021.

Según las últimas cuentas publicadas, el grupo de ingeniería perdió en el primer semestre 26,3 millones, frente a las ganancias de 1,6 millones registradas en el mismo periodo de 2023. 

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