La asociación vecinal El Curbiru y la diputada Covadonga Tomé reclamaron este viernes una intervención a Cultura para evitar la ruina total de la la antigua mina de hierro de Llumeres, Gozón. “Actúe para conservar este recurso tan valioso, tanto desde el punto de vista patrimonial como desde el de la memoria histórica” pidió la ex diputada de Podemos a la Consejería de Vanessa Gutiérrez.
Llumeres, a orillas del Cantábrico, es uno de los yacimientos mineros más singulares de la geografía asturiana. Aunque ya en época romana se comenzó la extracción de hierro en sus profundidades, fue con el siglo XIX cuando la mina comenzó a ser explotada de una manera más intensiva, llegando a su plena industrialización a principios del siglo XX, con el auge de la siderurgia. Dependiendo de los momentos, parte del mineral se exportó a Alemania y Gran Bretaña, o se quedó aquí para abastecer a la industria asturiana.

La mina se mantuvo activa hasta 1967, año en que cerró definitivamente sus puertas. Asociada a ella existió un puerto, que todavía se conserva, y un cable aéreo para transportar el mineral hasta el ferrocarril con destino a los altos hornos de La Felguera.



“Haremos una iniciativa en el Parlamento asturiano para reivindicar que se mire hacia Llumeres y que se haga algo para asegurar su conservación”, anunció Tomé en su visita al mina.
La secretaria de El Curbiru, María Jesús Alonso, agradeció la visita de Tomé y coincidió con la diputada: “Nosotros lo que queremos es que no se deje caer; tanto por su valor patrimonial como por su historia”. Entre otros datos, Alonso recordó que la mina de Llumeres también tiene huella feminista: “Después de la Guerra Civil, trabajaron aquí muchas mujeres, que estaban aseguradas como paisanos. Trabajaron aquí hasta que se cerró la mina, y se jubilaron como mineras”. “Es un elemento más para reivindicar la figura de la mujer en la mina”, concluyó.



























