Cinco años desde que el mundo se paró

Cuando me preguntan qué hizo diferente la gestión asturiana del Covid lo resumo así: muchas personas haciendo cosas bien en sitios muy diferentes.

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Rafa Cofiño
Rafa Cofiño
Es médico de familia y diputado de Sumar.

En unas notas que tengo de alguna rueda de prensa del 2 de junio del 2021 escribí lo siguiente: “Lo primero que hay que tener en cuenta a la hora de enfrentarte a una pandemia es que siempre vamos a perder. Y que lo que nos vamos a llevar es volver de vencer en todas las derrotas”.  

Pocos meses después de dejar mi cargo como director general en Asturias fui a Granada a la Escuela Andaluza de Salud Pública. Como profesor asociado realizaba e impartía la conferencia inaugural del módulo de promoción de la salud del máster de salud pública. No había bajado a Granada desde hacía mucho tiempo. Tenía ganas de abrazar la ciudad y a grandes amigos de allá. Recuerdo que antes de la conferencia estuve sentado un tiempo largo en el patio. Era un día precioso. Las esquinas frías se iban calentando con el sol. Yo iba girando el asiento buscando luz. Anotaba algunas ideas para la sesión en mi libreta.

Foto: Rafa Cofiño.

Llevaba varios meses, años sin poder estar así sentado. Sin la plena conciencia de estar así, sentado, sintiendo el sol (cuántas veces parece que estamos y no estamos). Comencé la clase disculpándome. El objetivo que se me había pedido era esbozar prioridades del futuro de la Salud Pública. Así trataría de hacerlo, dije, pero pedí disculpas si parecía incoherente. Argumenté que veníamos de una pandemia y me excusé señalando que algunas de las personas que habíamos trabajado en ella habíamos quedado Heridas. Aparentemente quizás no se nos notara, pero veníamos con una profunda Herida por todo lo que habíamos vivido (al pensar en Heridas pienso siempre en esa imagen final de Jeremy Irons en la película de Louis Malle: sentado viendo aquella gran imagen). Las Heridas eran mayores en todos aquellos que perdieron a alguien cercano o sufrieron la enfermedad. Advertí al alumnado que quizás podríamos ser elocuentes, manejarnos con cierta soltura, mantener la bipedestación e incluso cierta ironía, sonreír, estrechar manos y cierta capacidad de pensamiento. Pero que muchas personas estábamos Heridas. Añadí que quizás mi discurso no iba a ser muy homogéneo. Que quizás no fuese suficientemente analítico. Que a lo mejor me dispersaba. Que posiblemente iba a estar más cerca del tercer poema del espejo y la máscara de Borges que del primero (léase).

Comienzo este texto de la misma forma, pidiendo disculpas si me disperso.

De alguna u otra forma, con mayor o menor intensidad, todos los que pasamos por aquello somos personas Heridas. Algunas más que otras. Señalaba antes a las personas que fallecieron y a sus familiares. Y también a quien el virus les ha marcado con una nueva enfermedad. En España se estima que puede haber cerca de dos millones de personas afectadas por COVID persistente. Se trata de una afección tras la infección por el SARS-CoV-2 -el coronavirus de la pandemia- que puede producir una serie de síntomas diversos: cansancio, dificultad respiratoria o disfunción cognitiva. Uno de los síntomas es lo que se denomina “neblina mental”.  Varios estudios recientes han comenzado a discernir que existen procesos inflamatorios en el tejido cerebral que explican esta neblina.

¿Qué recordamos cinco años más tarde? ¿Cuáles son nuestros recuerdos de aquellos dos años? ¿Qué aprendizajes hemos tenido?

Me preguntaba, poéticamente, en qué medida, más allá de la gravedad de las personas afectadas realmente por COVID persistente, no estamos todas afectadas por dicha “neblina mental”. ¿Qué recordamos cinco años más tarde? ¿Cuáles son nuestros recuerdos de aquellos dos años? ¿Qué aprendizajes hemos tenido? ¿Cómo los hemos llevado a la práctica? ¿Qué respuesta colectiva hemos hecho desde la sociedad y sus administraciones? ¿Cómo hemos reforzado nuestro sistema sanitario y especialmente nuestra salud pública? Y si hemos olvidado ¿por qué hemos olvidado? ¿qué hemos olvidado?

Foto: Rafa Cofiño
Foto: Rafa Cofiño

Mis recuerdos de la pandemia los relaté de una forma no sistemática en un artículo que se publicó en el año 2022. En este enlace se puede consultar acompañado de una serie de fotografías de aquellos años tan duros. Un resumen de aquel texto es el trabajo colectivo que realizaron tantísimas personas, en todos los lugares, en condiciones muy complicadas. Heridas. Cuando me preguntaban por qué hubo hechos diferenciales en Asturias señalaba uno: muchas personas haciendo cosas bien en sitios muy diferentes. Muchas personas trabajando muy duro y poniendo sus cuerpos en todos los sitios. En aquel texto de 2022 faltan muchos nombres. Claro. Citaría uno a uno, especialmente, el nombre de las compañeras y compañeros de Salud Pública en Asturias. En ese resumen, si lo miran con detalle, las fotografías señalan mucha soledad y mucho silencio. Muchos espacios vacíos. Todo el mundo hablaba mucho, todo el mundo hablaba tanto. Todo el mundo sabía, decía y opinaba. Nunca hubo tanto ruido como cuando era necesario decir menos y escuchar y pensar más. Las miserias de algunos partidos políticos: reconociendo tu trabajo, alabando los esfuerzos, apuntando posibles mejoras elegantemente, pero aparentando y criticando ácidamente cuando se encendían las cámaras y se grababan las sesiones de comparecencia. Es el teatro, amigo.

Puesto de prueba de covid en el HUCA FOTO: Iván G. Fernández

La pandemia, y supongo que cualquier situación crítica, sirvió muy bien para poner a todo el mundo en su sitio y saber claramente con quién se puede contar y con quién no se puede contar. Es un tópico: sacar lo mejor y lo peor de cada uno. La pandemia en sus diferentes fases, desde aquellos días sin casos en Asturias en el verano del 20, con la desesperación de enorme subida en la segunda y tercera ola, con la llegada de la vacuna o cuando estuvimos entre las regiones mundiales con cobertura vacunales más alta, la pandemia nos enseñó que hay situaciones en las que nunca se gana. Que esto no va de victorias. Que va de trabajo, de una sociedad organizada, de una administración pública, que no va de mierdas partidistas y que va de proyecto de país. Que hemos perdido personas con nombres y apellidos que se han ido antes de tiempo.

Pregunté en casa qué recuerdo tenían de mi en aquella época. No me recuerdan. Los críos se acuerdan algo de mi en las cenas y siempre atendiendo llamadas. Yo recuerdo que empecé la pandemia llevando en cuello al pequeño a la cama y terminé sin poder ya con él porque había crecido mucho. Mi mujer me dice que tenía miedo de que enfermara en cualquier momento. Enfermamos, claro. Estamos Heridas, pienso. Ella me decía que les transmitíamos confianza y tranquilidad pese a las incertidumbres y que mucha gente en la calle, de sitios muy diferentes y de ideologías diversas, decía que lo estábamos haciendo bien.

El país necesita una Agencia Estatal de Salud Pública. Vamos con retraso

Aunque no sea el lugar más indicado –el texto ya está siendo largo- si me gustaría apuntar algunas cosas que deberíamos haber aprendido de la pandemia*:

-El país necesita una Agencia Estatal de Salud Pública. Vamos con retraso. La iniciativa legislativa ya está en la Comisión de Sanidad en el Parlamento y es urgente que salga adelante.

Una mujer pasa frente a un escaparate durante el confinamiento de la primavera de 2020 Foto: David Aguilar

-Asturias debe solicitar que la Agencia Estatal de Salud Pública venga para Asturias. Yo ya lo he solicitado como diputado y lo seguiré haciendo en los próximos meses. Ahora le corresponde a nuestro Gobierno.

-Aunque tengamos una gran Agencia Estatal de Salud Pública no nos sirve de nada si no reforzamos la salud pública asturiana (no confundir con sanidad pública que también hay que reforzarla). La situación de la Salud Pública en Asturias (ese grupo de personas desconocidas que trabajan en la Consejería de Salud y algunos pocos que están en las áreas sanitarias) es crítica. Estamos peor que en el 2019.

Pregunté en casa qué recuerdo tenían de mi en aquella época. No me recuerdan. Los críos se acuerdan algo de mi en las cenas y siempre atendiendo llamadas

-La Escuela Andaluza de Salud Pública se ha caído. Desaparecerá. Asturias tiene la oportunidad de tomar las riendas de lo que fuimos en Salud Pública en el periodo 2011-2021 y ser referente nacional e internacional como lo fuimos. Mi propuesta sería crear una Escuela Asturiana de Salud Pública. Asturias como referente: Ley de Salud Pública que está en un cajón desde 2021, Agencia y Escuela Asturiana de Salud Pública.

-El país es más que Madrid. La pandemia fue mucho más que lo que pasó en Madrid y Asturias tiene que recuperar prestigio y se referente. La pandemia fue algo más que lo que pasó en los Ministerios. Hay mucha gente en Asturias que tiene mucho que aportar de aquel proceso. El modelo de alcalde es Aníbal, no es Almeida.

-La respuesta sanitaria fue excelente en Asturias. Lo sigue siendo. Como lo fueron la de los sistemas educativos y sociales. No hay que dar un paso atrás en la defensa de los sistemas sanitarios, educativos y sociales públicos y universales.

-Los referentes de nuestros sistemas educativos, sociales y sanitarios son los profesionales. Hay que hablar con ellos, alcanzar acuerdos y mejorar sus condiciones laborales. Es necesario un vínculo y un compromiso bilateral. Un resurgimiento de un sistema público y universal.

Puesto de prueba de autocovid y de autovacunación en el HUCA. FOTO: Iván G. Fernández

-Quirón en Asturias es una mierda. Es una noticia pésima. Podemos darle las vueltas y justificaciones que queramos, pero es un signo patognomónico de enfermedad y deterioro de nuestro sistema sanitario público.

-La Universidad Pública no solamente debe tener una vocación de formación académica. Debe tener una vocación de servicio público y de formación de nuestros profesionales en su compromiso hacia el servicio público. La noticia de la Universidad privada en Asturias es tan mala o peor que la de Quirón.

La evolución de la Atención Primaria pasa por integrar cuidados sanitarios y cuidados sociales

-Es necesaria una nueva Atención Primaria. La evolución de la Atención Primaria pasa por integrar cuidados sanitarios y cuidados sociales. No hemos logrado grandes avances en cuarenta años en la coordinación sociosanitaria. Lo sanitario se ha comido a lo social, y en una población con una estructura demográfica como la asturiana es necesario integrar los dispositivos sanitarios y los sociales, eliminar cargas burocráticas y facilitar los itinerarios de personas con enfermedades complejas. Esto sirve para personas afectadas por ELA, personas mayores que vivan solas, afectadas por COVID persistente o por procesos menos graves.

Concentración en defensa de la atención primaria. Foto: Iván G. Fernández

-La situación mundial es terrible. Con Trump, con la ultraderecha haciendo gestos nazis esto va de mantener nuestra democracia y luchar por los derechos humanos. Es necesaria una respuesta social colectiva que sea generosa y épica. Esto va de partidos, pero va sobre todo de sociedad civil movilizada. Necesitamos un espacio político como el que logramos movilizar en julio del 2023. Necesitamos método para esa confluencia.

Termino.

Fuimos muchas las personas que trabajamos juntas a diferentes niveles en aquellos años de pandemia. Establecimos vínculos muy fuertes entre nosotros. Ahora, por diferentes circunstancias, no nos encontramos a menudo. Fueron largos meses hablando, pensando, tomando decisiones muy complicadas, llorando, discutiendo, programando, creando, innovando, dando la cara, inventando, negociando, trabajando…

Voy a decir una pijada que a lo mejor no viene a cuento, pero la digo. Pienso mucho en nosotros como aquellos críos del “Club de los Perdedores” de la novela IT de Stephen King. Viniendo de diferentes circunstancias nos tocó enfrentarnos a una criatura minúscula, pero maligna que en cuestión de semanas desoló un planeta. No estábamos preparados para ello (en vigilancia epidemiológica eran solamente cuatro personas, cuatro). Pero nos enfrentamos. No sabíamos que el mundo se iba a parar. No sabíamos que eso era posible. Ahora, todas aquellas personas, a veces nos encontramos de nuevo, cambiamos algún mensaje, nos saludamos con cariño, nos abrazamos, nos contamos cómo nos va, pero apenas mencionamos lo que paso en Derry con el Monstruo. Nos miramos mutuamente con un tremendo respeto. Sabemos que la persona de enfrente puso su vida y su cuerpo. O que alguno de los suyos falleció. Hay un enorme orgullo al reconocernos, pero no mencionamos al Monstruo. Eso sí, cada uno, en su vida, en su casa o en su lugar de trabajo, cada uno de aquel millón de asturianas y asturianos que vivieron la pandemia hicimos un pacto de sangre. Como aquel “Club de los Perdedores”. Para seguir apostando por una sociedad mejor y enfrentarnos a lo que sea necesario y pueda llegar en el futuro. Todas cuidamos de todas.

*Algunas ideas de aquella conferencia de la Escuela Andaluza y de estas ideas más estructuradas pueden consultarse en la conferencia de clausura del XXIV Congreso de la Sociedad de Calidad Asistencial del Principado de Asturias.  Disponible aquí: https://youtu.be/WMIxQ1OsDO4?si=JVtlDcCisWwFdl7L

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