Humor todoterreno

En 4 x 4 Ron Lalá condensa los mejores momentos de sus espectáculos al inicio de su brillante carrera.

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Roberto Corte
Roberto Corte
Roberto Corte (Oviedo, 1962). Vinculado al teatro asturiano desde 1980, y ligado a la autoría y dirección en el ámbito escénico, en la actualidad colabora como crítico en revistas especializadas.

4 x 4

Dramaturgia: Álvaro Tato

Intérpretes: Juan Cañas, Miguel Magdalena, Diego Morales, Luis Retana y Daniel Rovalher

Dirección: Yayo Cáceres

Centro Niemeyer, 14 de febrero, Avilés

En 4 x 4 Ron Lalá condensa los mejores momentos de sus espectáculos al inicio de su brillante carrera. Para el espectador ronlalero que conoce de pe a pa todas sus incursiones en el Siglo de Oro, tan divertidas, tan cachondas, supone una bocanada de aire fresco, una especie de “precuela” que da sentido a la trayectoria e idiosincrasia de esta extravagante y burlesca compañía. Las piezas de las que se extraen los mejores sketches y que sentaron las bases icónicas y chispeantes de este humor inteligente son: Mi misterio del interior, Mundo y final, Time al tiempo y Siglo de Oro, siglo de ahora, estrenadas de 2005 a 2012, respectivamente. Verso y música en directo que convierten cada representación en un festín. Buena parte de su éxito radica en su virtuosismo como músicos-cantantes, como intérpretes y en logar la estabilidad profesional durante tantos años a través de un reparto coral. En estos primeros espectáculos, más existencialistas y menos literarios, reflexionan acerca del sentido de la vida, la identidad y el tiempo, mientras se hace apología y cruzada divertida contra la autoayuda. Álvaro Tato demuestra ya desde los inicios su increíble capacidad para versificar con gracia y salero, al par que hace juegos y filigranas con el lenguaje. Lo deconstruye, lo retuerce, le saca brillo y lo explosiona en una traca de fuegos artificiales y dobles sentidos hasta el paroxismo.

“4 x 4”

La dirección de Yayo Cáceres imprime ese ritmo frenético, más de chirigota carnavalera, que convierte al patio de butacas en palmeros de una fiesta colectiva donde no se notan fisuras entre los retales del “patchwork”. Algunos de los mejores momentos son el del ególatra narcisista que sólo habla en primera persona, el cuadro “falamenco” Ronlolailo a cargo del gran Perilla de La Villa (Miguel Magdalena), el cortejo entre el zángano y la margarita, en el que brillan Luis Retama, último fichaje de la compañía como “el novato” y aquí genial como abejorro que poliniza a Margarita (Diego Morales), con un despliegue de metáforas florales de lo más descacharrantes, o el humor negro del viaje en taxi hacia la muerte, que constituye un repaso por la propia vida en parodia de calles madrileñas. La interferencia creativa entre los dos genios Shakespeare y Cervantes que intercambian los personajes en un ingenioso cruce entre Hamlet de la Mancha y el Quijote de Elsinor también tiene su gracia, aunque quizá el gag con el que consiguen mayor triunfo es con el del Hombre Capicúa, que pronuncia palíndromos de lo más ingeniosos hasta alcanzar el frenesí con los espectadores repitiendo todos los finales. En fin, un festival con humor a raudales para un público que reconoció el ingenio con una gran ovación puesto de pie.

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