Fabricando Goliats: la ley de proyectos estratégicos para principiantes

No hay nada en esta ley que nos haga albergar la esperanza de que no se convierta en un coladero.

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Silvia Tárano
Silvia Tárano
Es concejala de Podemos Siero.

Son varios los colectivos de Siero que ven peligrar sus modos de vida por proyectos anunciados para el municipio en los últimos meses. Porque Siero, quizás por situación, quizás por condiciones, quizás por las facilidades que en este sentido generan las prioridades abiertamente reconocidas por el PSOE de Siero y sus socios de gobierno, parece haberse convertido en el epicentro de determinadas inversiones que, lejos de venir a mejorar la vida de vecinas y vecinos, amenazan con poner en riesgo la seguridad de las personas, de sus actividades y de los recursos naturales, que son patrimonio de toda la ciudadanía.

Peligrosos almacenes de baterías junto a viviendas en Argüelles, grandes superficies comerciales que comprometen la subsistencia de nuestro ya tocado pequeño comercio o sondeos mineros ideados por fondos buitre que perforarán sin miramientos el subsuelo de núcleos como Muñó o La Collá, son cuestiones que desbordan la capacidad de modestas asociaciones vecinales que, abandonadas a su suerte por las administraciones, se ven obligadas a batallar contra grandes compañías en un David contra Goliat injusto y desigual.

Y donde la situación ya era complicada, el pasado 27 de diciembre todo salta por los aires con la publicación de la Ley 7/2024 de Proyectos de Interés Estratégico -Ley PIER-. Una ley que anula la posibilidad de que un Ayuntamiento, administración más cercana a la ciudadanía y que debería por ello tener la capacidad de defenderla, pueda oponerse al desarrollo de un proyecto si nuestra administración autonómica lo considera estratégico.

¿Y qué requisitos debe cumplir un proyecto para ser considerado estratégico? A grandes rasgos, bastaría con crear 100 puestos de trabajo nuevos, mantener 200 o llevar a cabo una inversión de 30 millones €, cifras todas que se reducen a la mitad si el proyecto pretende instalarse en un municipio con riesgo de despoblamiento (la mayoría en Asturies). Parecería que no son muchas las iniciativas que se podrán considerar estratégicas si no fuera porque la propia ley deja abierta una puerta trasera difícil de entender: el Consejo de Gobierno del Principado se reserva el derecho de declarar arbitrariamente como PIER cualquier proyecto, sea de la naturaleza que sea, aunque no cumpla los criterios. El Principado escogiendo quién puede ser Goliat. Y no es necesario aclarar lo complicado que se antoja que se considere estratégica una idea que no provenga de una multinacional, una compañía transnacional o un fondo de inversión. Que una mercería o una fontanería no suelen contar con grandes ayudas por mucho que sirvan para dinamizar San Tirso de Abres o Peñamellera Alta.

Por tanto, en la práctica, cualquier proyecto con la suficiente entidad podrá ser declarado de interés estratégico y esto implicará que no tenga que atender a la normativa municipal que cualquier PYME debe cumplir; que se le dé despacho prioritario por el procedimiento de urgencia mientras el resto de proyectos se ponen a una cola que sabemos que puede durar, con suerte, meses; que tenga preferencia para acceder a líneas de financiación, principal obstáculo para cualquier persona emprendedora; o que pueda contar con apoyo en la contratación, además de la nada desdeñable posibilidad de llevar a cabo expropiaciones. El Principado poniendo una alfombra roja a Goliat.

¿Cuál es la motivación que subyace a esta ley? Si atendemos al preámbulo, se habla de creación de riqueza y empleo de calidad mediante el impulso de proyectos que permitan afrontar el proceso de transición a la neutralidad climática. Ahora bien, este aspecto que alude de manera directa a la descarbonización, que efectivamente debería ser prioritario, desaparece a la hora de establecer los criterios. Tampoco se concreta, dejándolo a la subjetividad de quien deba decidir, qué se entiende por riqueza y quién se beneficiaría de ella, ni tampoco lo que se considera “empleo de calidad” ni los requisitos que debe cumplir un empleo para ser considerado como tal. El Principado dando carta blanca Goliat.

toca luchar para que no salga adelante ningún proyecto bajo su amparo que no sea bueno para Asturies y su gente

No hay, por tanto, nada en esta ley que nos haga albergar la esperanza de que no se convierta en un coladero para proyectos que, como los que se barruntan para Siero, pongan en riesgo la seguridad y la salud de la gente, imposibiliten el mantenimiento de sus modos de vida o destruyan recursos naturales y entorno.

¿Cómo ha podido salir adelante una ley así? Pues con 0 votos en contra porque, en uno de esos extraños casos de acuerdo entre las distintas facciones que se supone que nos representan en el parlamento asturiano, esta ley contó con el voto a favor de PSOE, la coalición que integra IU, PP y Foro, y con la abstención de Vox y la diputada tránsfuga que hurtó la representación otorgada por la ciudadanía a Podemos Asturies, Covadonga Tomé. Todos los actuales grupos parlamentarios del lado de Goliat.

Las excusas que se han escuchado y leído al respecto en estas semanas son variadas, desde quien manifiesta haberse equivocado apoyando esta ley (y no dimite), a quien se abstuvo porque no tuvo fuerza suficiente para pararla pero promete alinearse con quien se movilice en contra de los proyectos, en un intento de nadar junto al gobierno mientras guarda la ropa de la ciudadanía. Pero la postura más difícil de entender y que, de hecho, no se ha explicado es, sin duda, la de quien con una mano prometía regulaciones garantistas frente a los parques de baterías, mientras con la otra firmaba esta ley a sabiendas de que deja en papel mojado la regulación de baterías y cualquier otra.

Porque explicar a tus votantes que te has pasado al team Goliat es más complicado que tomarlos por idiotas diciendo que en realidad tú estás ahí para defenderlos pero es la manida correlación de fuerzas quien no te lo permite, que apuestas por un desarrollo sostenible aunque estés llevando a la práctica todo lo contrario y que no te has separado de los dictados de una ideología que dice defender los derechos de las personas más vulnerables mientras te alineas con los intereses de las grandes empresas, a los que pones por delante del bienestar ciudadano, y rezas para que nadie se acuerde de aquel “ni IBEX 35 ni polles”. Porque Goliat pujó y tus principios tenían un precio: permanecer en el gobierno a toda costa.

Así las cosas, pocas leyes pusieron, en apenas 7 páginas, tan en riesgo tantas cosas, empezando por algo tan concreto como la seguridad de miles de personas y acabando por algo más abstracto pero a la vez tan determinante como la autonomía municipal. Y pocas requirieron en tanta medida de la movilización ciudadana para recordar a quienes nos gobiernan que están donde están para defendernos, no para venderse al mejor postor y dejarnos en manos del interés del capital. La ley PIER es una traición para muchas personas y muchos principios y toca luchar para que no salga adelante ningún proyecto bajo su amparo que no sea bueno para Asturies y su gente. Y para que, por qué no, a la postre acabe por ser derogada. Que no olvidemos que Goliat les tendrá ahora de su lado, pero lo que nos sobra a las y los Davides de esta tierra son piedras para dar la batalla.

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