Hace más de una década el cineasta Pablo Gil se encontró en una librería de viejo el cancionero de la resistencia española de los italianos Cantacronache, pioneros del folk político en la Italia de los años 50 y 60. A partir de este descubrimiento surgió la idea de rodar una película que recrease la aventura de estos jóvenes antifascistas italianos, que en plena dictadura franquista viajaron a España con sus grabadoras para registrar la música subterránea que seguía cantándose clandestinamente. El resultado es el largometraje documental “La Marsellesa de los Borrachos”, y en él ha tenido mucho que ver la guionista y productora asturiana Alba Lombardía (Oviedo/Uviéu, 1983).
Este jueves 13 Lombardía inaugura en los Cines Embajadores Foncalada el ciclo Tiempu d´Hestoria. Será a las 19:30h y tras la proyección habrá un coloquio presentado por la directora de Memoria Democrática Begoña Collado.
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Por lo general asociamos el guion al cine de ficción. ¿En qué consiste el trabajo del guionista en el cine documental?
El trabajo de escritura de una película documental es un proceso sui géneris y siempre varía en función de la película. El guion de La Marsellesa d ellos borrachos se fue gestando a partir del trabajo de campo, de los materiales que íbamos encontrando… Le dimos muchas vueltas a medida que iba avanzando el proceso de investigación y documentación, hasta que finalmente se consolidó la idea de reinterpretar el viaje de los Cantacronache, proponiendo una una rima entre el viaje que hicieron ellos en 1961 y nuestro viaje en tiempo presente. Eso es una primera parte. Luego está lo que surge en el rodaje, porque a diferencia de la ficción, en este tipo de película planteas una situación y luego en el rodaje surgen imprevistos que enriquecen lo que has planteado. Un proceso documental está abierto a lo que sucede mientras se hace la película. La tercera parte de la escritura del guion te diría que es el montaje, que es cuando se estructura y moldea todo el material. Los montadores son siempre co-guionistas de los documentales. En el caso de esta película, Pablo que es montador además de director, gestionó este proceso de una manera íntima suya y yo le apoyé desde fuera partiendo de la base de todo el camino que ya habíamos hecho juntos hasta llegar a la sala de montaje.
Hay muchísimos documentales sobre memoria histórica. Una de las cosas que más me gusta de “La Marsellesa de los Borrachos” es que no es otro documental más sobre el franquismo.
La idea era más bien trabajar sobre la memoria oral y el archivo. De hecho, la idea inicial de Pablo era algo bastante más experimental sobre el sonido y el paisaje. La película empezó a gestarse en 2012, en plena crisis económica, en un momento de mucha politización y de cierta revisión del pasado histórico por nuestra generación, y se estrena ahora, con todo el auge de las extremas derechas. Creo que todo eso flota en el aire de la película, aunque no pretenda ser una película dentro de la etiqueta “memoria histórica”. La memoria histórica es una capa de la película, pero hay muchas más, y se está evidenciando en los encuentros con el público.
“La idea inicial era algo bastante más abstracto sobre el sonido y el paisaje”
¿Cómo se hizo la selección de los artistas que participan en la película?
Con algunos había una afinidad previa muy grande. Otros fueron apareciendo o porque nos los propusieron o porque nos los fuimos encontrando en el proceso de investigación. Siempre buscamos que hubiera un equilibro. Por ejemplo, hay un coro minero y un coro de niños. Están músicos famosos como Nacho Vegas y María Arnal, que son los que destaca la prensa, pero también muchos artistas menos conocidos. Aunque no hubo criterios fijos para determinar este elenco, sí que era importante que fueran personas arraigadas en los territorios por los que pasa el viaje y sensibles a la música popular.


¿Cómo está siendo la reacción del público?
Pues muy bonita. Las salas están se están llenando y casi todo el mundo se queda a los coloquios, lo que es muy buen síntoma. La reacción está siendo muy sincera y muy honesta. Muy de tripas.
“El cine asturiano existirá en la medida en la que haya una economía que lo posibilite”
¿Va a verse en Italia?
Ya se estrenó en el Festival dei Popoli de Florencia en noviembre de 2024 y se ha vendido a una plataforma. Tenemos curiosidad por descubrir cómo será recibida la película allí.
¿Nuevos proyectos?
Como productora, estoy implicada varios proyectos: un documental vinculado a la historia colonial española, una ficción y…. más cosas. Como guionista, estoy trabajando en el desarrollo de dos guiones documentales
El cine asturiano está viviendo un buen momento. Se lleva percibiendo tiempo, y se notó mucho en el último FICX. ¿Cómo podemos consolidar eso y acercarnos por lo menos a algo parecido a lo que tienen en Galicia?
El cine es caro y lograr una industria cultural requiere apoyos. Sin economía esto no funciona. Hace falta el apoyo del Principado y de la TPA, y ojalá también de inversores privados. El proyecto de la nueva Ley de Cine rema en esta dirección, para consolidar apoyos en todas las autonomías. Eso es fundamental porque el cine asturiano existirá en la medida en la que haya una economía que lo posibilite. Mi productora está en Catalunya porque allí hay un apoyo más grande. Si aquí me encontrara algo parecido mañana mismo volvería a vivir a Asturies.
¿Qué les diría a los escépticos con respecto a la inversión pública en cultura?
Que en la medida en que se genere cultura y pensamiento eso va a tener un retorno social. Es algo que hace país, cultura, sensibilidad, y nos hace avanzar como sociedad porque todo va a estar mucho mejor pensado. Genera una cultura de la cultura, y eso nos enriquece.



























