“Los países europeos que han logrado avances en el uso de la bicicleta han invertido en infraestructuras seguras”

Cristina Llorente, coordinadora de ConBici, participó este fin de semana en Xixón en la asamblea de la la federación de asociaciones ciclistas.

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Ismael Juárez Pérez
Ismael Juárez Pérez
Graduado en Periodismo. Ha escrito en La Voz de Avilés, Atlántica XXII, El Norte de Castilla y El Salto. Fue coeditor y redactor en la revista de cortometrajes Cortosfera.

“Si miramos a Europa, vemos que la bicicleta es un medio de transporte cotidiano, seguro y eficiente. En España aún queda mucho por hacer, pero el cambio es imparable”. Con estas palabras, la vitoriana Cristina Llorente, coordinadora general de ConBici, resume la situación de la movilidad ciclista en nuestro país y los retos que afronta la organización.

Este fin de semana, Gijón acogió la Asamblea General de ConBici, la organización que desde 1990 promueve el uso de la bicicleta como un medio de transporte seguro, ecológico y prioritario. ConBici está formada por más de 70 asociaciones de ciclistas urbanos y cicloturistas de toda España, entre ellas Asturies ConBici, anfitriona del encuentro de este fin de semana.

En un contexto de urgencia climática y transformación de la movilidad, la bicicleta se posiciona como una solución clave para la sostenibilidad y la equidad en el transporte. Por ello, Cristina Llorente reclama acción sobre los desafíos legislativos, la falta de infraestructuras adecuadas y la brecha de género en el uso de la bicicleta. Los proyectos que ConBici impulsa tratan de revertir la situación y consolidar la bicicleta como “una opción de transporte prioritario en España.”

La Asamblea General de ConBici se reúne anualmente en distintas ciudades. ¿Qué importancia tiene este encuentro?

Nos reunimos una vez al año de manera presencial para debatir y tomar decisiones por consenso sobre los temas que nos afectan. Aunque realizamos reuniones telemáticas durante el año, no es lo mismo que el encuentro físico, que permite tratar temas en profundidad, generar nuevas sinergias y fortalecer vínculos entre las distintas asociaciones. Cada año, la asamblea se celebra en una ciudad diferente, lo que permite acercar la organización a los distintos territorios y visibilizar la labor de las asociaciones locales. La sede se decide en la propia asamblea entre las candidaturas presentadas. Este año estamos en Gijón, el anterior estuvimos en Logroño y la próxima sede la decidiremos en este encuentro. Además de los debates y la toma de decisiones, la asamblea también es un espacio para el aprendizaje y la formación, con actividades y ponencias que enriquecen la labor de los colectivos que forman parte de ConBici.

¿En qué proyectos está trabajando actualmente ConBici?

Nos centramos en la defensa y promoción del uso de la bicicleta con iniciativas en distintas áreas: legislación, salud, movilidad, equidad, formación y cicloturismo. Uno de los proyectos clave es la formación en movilidad ciclista, en colaboración con Factoría de Ciclistas y su programa Una bici más, que busca incluir la conducción ciclista en el currículo escolar. También realizamos el informe Las cuentas de la bicicleta, que analiza el impacto económico y social del uso de la bici, y Ni un paso atrás, que evaluó el estado de las infraestructuras ciclistas en España. Trabajamos en un proyecto de cicloturismo financiado por el Ministerio de Turismo para coordinar un centro estatal que conecte empresas y alojamientos. Además, gestionamos la red Eurovelo, parte de una ruta europea de cicloturismo. Con Cycling with Cleaner Air, medimos la contaminación del aire en ciudades, centrándonos en entornos escolares para evidenciar el impacto del tráfico en la salud infantil. También colaboramos con el Ministerio de Transición Ecológica en la distribución del Fondo Social para el Clima, buscando financiación para fomentar la bicicleta como alternativa sostenible. Finalmente, seguimos de cerca el desarrollo de la Ley de Movilidad Sostenible y el decreto de la DGT sobre colectivos vulnerables, para garantizar que la bicicleta tenga un papel clave en la movilidad del futuro.

En el informe de “Movilidad y género” publicado en vuestra web se indica que el 64 % de las mujeres usan la bicicleta frente al 81 % de los hombres. ¿A qué se debe esta brecha?
Uno de los factores principales es la percepción de seguridad. Las mujeres suelen ser más precavidas y ponen más énfasis en la seguridad vial, lo que influye en su decisión de utilizar la bicicleta. La falta de infraestructuras adecuadas y la sensación de vulnerabilidad en la calzada pueden ser desincentivadores. Además, el acoso vial es una realidad que afecta a muchas mujeres cuando circulan en bicicleta, lo que les genera una mayor inseguridad. A la vez, la bicicleta es una herramienta de empoderamiento. Muchas mujeres con trabajos precarios o en el sector de los cuidados no tienen acceso a un coche y el transporte público no siempre se adapta a sus necesidades. La bicicleta les proporciona independencia y movilidad. En nuestras asociaciones locales también hemos detectado que muchas mujeres adultas, de 50 o 60 años, buscan aprender a montar en bicicleta porque en su infancia no tuvieron la oportunidad. Históricamente, la brecha de género en el acceso a la bicicleta ha sido evidente desde la niñez, cuando las niñas tenían menos oportunidades de aprender a montar o de usarla con la misma libertad que los niños. Por otro lado, la bicicleta puede jugar un papel clave en la reducción de desigualdades. En otros países, su uso se ha fomentado con programas específicos dirigidos a mujeres y colectivos vulnerables. En España, necesitamos más políticas públicas que apuesten por ello. Un buen ejemplo es la propuesta para incluir la formación ciclista en el currículo escolar, algo que ya sucede en otros países como el Reino Unido con su programa Bikeability.

¿Se percibe una evolución en el uso de la bicicleta en España en comparación con otros países europeos?

Sí, pero de forma desigual y más lenta. En países como Países Bajos, Dinamarca o Alemania, la bicicleta es un medio prioritario, mientras que en España aún se percibe como algo secundario o recreativo. Los países europeos que han logrado avances han invertido en infraestructuras seguras y bien conectadas. En España, algunas ciudades como Barcelona o Sevilla han avanzado mucho, pero en otras se han eliminado carriles bici, lo que supone un retroceso. Además, la inversión pública es insuficiente. España destina un porcentaje muy bajo de su presupuesto a la bicicleta en comparación con otros países europeos. Mientras no se prioricen infraestructuras seguras, campañas de concienciación y normativas de protección, el avance será demasiado lento frente a la urgencia climática.

“España destina un porcentaje muy bajo de su presupuesto a la bicicleta en comparación con otros países europeos”

¿Cómo está la situación de la movilidad ciclista en Asturias?

Hay avances y retrocesos. No tengo un diagnóstico detallado en este momento, pero sí sabemos que en algunas ciudades han desmantelado infraestructuras mientras que en otras han avanzado.

Desde el punto de vista legislativo, ¿qué cambios son necesarios para fomentar el uso de la bicicleta?

El marco normativo actual es un freno para la movilidad ciclista. Llevamos años esperando la aprobación del decreto de la DGT sobre colectivos vulnerables, que sigue atascado y, además, consideramos que no está bien enfocado. Necesitamos una legislación que realmente proteja al ciclista y fomente su uso, en lugar de mantener normas obsoletas que dificultan su integración en la movilidad urbana. Uno de los grandes problemas es la actual Ley de Tráfico y Seguridad Vial, que sigue sin adaptarse a la movilidad ciclista. Por ejemplo, se impide llevar más de un niño en una bicicleta, no se regulan adecuadamente los remolques para transporte infantil y se obliga a circular por la derecha en muchos casos cuando en realidad el centro del carril es la posición más segura. Además, la normativa no contempla de manera clara la necesidad de infraestructuras ciclistas continuas y bien conectadas. Otro punto clave es la Ley de Movilidad Sostenible, actualmente en tramitación en el Congreso. Desde ConBici hemos trabajado junto con otros colectivos para introducir mejoras que garanticen que la bicicleta sea una opción real de movilidad prioritaria. Sin embargo, nos encontramos con muchas resistencias políticas. También es fundamental que la legislación establezca criterios claros sobre la velocidad en entornos urbanos. Las zonas pacificadas y la reducción de la velocidad máxima a 30 km/h en áreas residenciales son medidas esenciales para la seguridad de los ciclistas y peatones. Sin embargo, su aplicación es desigual y en muchos casos no se fiscaliza adecuadamente su cumplimiento. Por último, es urgente mejorar la seguridad jurídica de los ciclistas. En España, hay situaciones en las que la policía aplica sanciones arbitrarias o confusas debido a la falta de una normativa clara. Esto genera miedo e inseguridad a quienes usan la bicicleta en su día a día.

Cristina Llorente. Foto: David Aguilar Sánchez


¿Cree que la sociedad está abierta al cambio o hay resistencia?

Creo que la mayoría de la sociedad es favorable al cambio, pero hay una minoría muy ruidosa que genera oposición, cuando se reducen los límites de velocidad o se implementan infraestructuras ciclistas. Sin embargo, los datos muestran que la demanda de movilidad ciclista está creciendo. En las generaciones más jóvenes vemos una mentalidad mucho más abierta. Entienden la necesidad de reducir el impacto ambiental del transporte y están dispuestos a cambiar sus hábitos. Como ya he dicho, la falta de seguridad sigue siendo un freno importante, especialmente para niños y mujeres. Muchas familias no se atreven a dejar que sus hijos vayan en bici al colegio porque las infraestructuras no son seguras. Por otro lado, sigue habiendo estereotipos asociados al uso de la bicicleta. Se percibe como un medio de transporte de “frikis” o como algo vinculado a ideologías políticas, cuando en realidad es una opción inteligente y eficiente. Cambiar esta mentalidad es clave para lograr una transformación real en la movilidad urbana.

¿Esa transformación pasa entonces por cambiar nuestros usos y costumbres en relación al coche privado?

Es que es insostenible. Durante décadas, hemos construido ciudades y carreteras con el coche en el centro de la planificación, concediéndole privilegios que ahora entendemos como derechos. Sin embargo, este modelo genera enormes problemas de contaminación, congestión y consumo energético. No podemos seguir dependiendo del coche como principal medio de transporte. En países como los Países Bajos o Dinamarca, han logrado reducir esta dependencia con políticas activas de movilidad sostenible, mientras que en España seguimos destinando la mayor parte de los recursos públicos al automóvil. La electrificación del parque automovilístico no es la solución definitiva: el espacio urbano sigue siendo limitado y no podemos sustituir todos los coches actuales por eléctricos sin repensar el modelo de movilidad. La única alternativa viable es reducir la necesidad del coche, fomentar el transporte público, la movilidad activa y garantizar infraestructuras adecuadas para la bicicleta. Debemos transitar hacia ciudades donde las personas tengan opciones reales y seguras para moverse sin depender de un coche privado.

¿Es posible en España recuperar la bicicleta como medio de transporte habitual dadas las reticencias de mucha gente e incluso de algunos partidos políticos importantes?

La bicicleta ha sido históricamente un medio de transporte clave. Antes era normal que la gente se desplazara en bicicleta. Mi abuelo llevaba a sus tres hijos en bici por la ciudad. La movilidad ha cambiado, pero es el momento de recuperar la bicicleta como una herramienta de transformación social, ecológica y de empoderamiento. Vamos a seguir luchando por ello.

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